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El mayor delirio de la historia de Hollywood

Tras resucitar a 'Batman', el director Christopher Nolan vuelve a dignificar a las superproducciones con la laberíntica 'Origen'

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Los espectadores de Memento tuvieron una sensación que no se da mucho en el cine. La segunda película de Christopher Nolan (Londres, 1970) te dejaba tan fascinado como confundido por momentos, y lo segundo no tenía por qué ser malo. Sólo había que dejarse llevar y afrontar la misma pesadilla de su protagonista, una persona que había perdido la capacidad de recordar los hechos más recientes. Desde luego, volver a ver la película ayudaba bastante.

Ese es un esfuerzo que se antoja algo excesivo con la última obra de Nolan, Origen, que se estrena el viernes en España tras reventar las taquillas en EEUU. Cuando los actores presentaron la película en Londres, les preguntaron si lo habían entendido todo al sumergirse por primera vez en el guión. El más ocurrente fue el japonés Ken Watanabe, que puso cara de haber estado memorizando una fórmula matemática ininteligible: 'Cuando leí el guión, la verdad es que todo me pareció tan confuso... Así que creo que lo leí unas tres veces. Todo me parecía muy complicado. Y luego en el rodaje siempre estaba bastante sorprendido'.

Leonardo DiCaprio no se preocupó tanto. 'Seguro que tuve que hacer un par de lecturas', reconoció. 'Pero en realidad fue el diálogo con Chris, para mí y para todos nosotros, lo que me hizo entender la historia. Mi interacción con Chris fue lo que me dio la pista sobre lo que tenía que hacer'.

DiCaprio interpreta a un 'extractor'. Es capaz de infiltrarse en los sueños de una persona para robar algo que está en su subconsciente cuando la mente de su objetivo está en una situación más vulnerable. Su equipo sustrae secretos empresariales sin necesidad de forzar ninguna caja fuerte. Donde entran es en el cerebro de la víctima.

Esta vez, un empresario les propone dar la vuelta a su talento. Lo que tienen que hacer no es robar nada, sino lo contrario. Depositar en la mente de un magnate una idea, un pensamiento, que de alguna manera impida que su compañía domine el mundo. Como convencer al inventor de la rueda que es mejor que dedique su tiempo a holgazanear. 'En el corazón de la película ha dicho Nolan está la noción de que una idea es el parásito más poderoso y resistente. Un rastro de ella siempre quedará en algún sitio de tu mente'.

La mente de la víctima es secuestrada porque en realidad la herramienta para llegar hasta ella son los sueños, o mejor dicho los sueños inducidos. Como dice en la película el personaje de DiCaprio: 'creas un mundo de sueños y luego colocas al sujeto dentro de ese mundo'. La marioneta ha quedado encerrada en el escenario elegido y a partir de ahí sólo hay que tirar de los hilos.

Como es obvio, al final no resulta tan fácil. No hablamos de fantasías oníricas con elefantes rosas o nubes de formas delirantes. Es una película de acción, donde los sueños tienen invitados no deseados a los que hay que hacer frente a tiro limpio.

Hay uno que no es nada violento, pero no por ello menos peligroso. En la operación aparecerá de forma constante la esposa ya fallecida de DiCaprio, a la que él cree haber matado, sin estar muy seguro de ello, y eso amenaza con desbaratar todo el proyecto. 'Él es casi como un adicto al mundo de los sueños, a una realidad alternativa a la que continúa escapando para no tener que aceptar la verdad de ese drama de su pasado', explica el actor.

La confusión a la que se referían los actores proviene del hecho de que sus personajes no habitan un solo sueño. Crean una realidad paralela y de ahí saltan a otra, y luego a otra, y llega un momento en que corres el riesgo de estar tan perplejo como Watanabe. Ayuda mucho al suspense saber que si te pegan un tiro en uno de esos sueños, no te despiertas con resaca y un fenomenal dolor de cabeza. La mente es un objeto muy delicado.

Origen será sin duda una de las películas más espectaculares del año. En los escenarios creados en los sueños, todo es posible. Desde una ciudad que se pliega sobre sí misma, como se ve en el tráiler, hasta una pelea en el pasillo del hotel con los actores desplazándose en algo que podríamos denominar gravedad cero. 200 millones de dólares de presupuesto dan para mucho.

En la taquilla no le perjudicará nada una cierta semejanza argumental con Matrix. Nolan goza de una reputación merecida gracias a su talento para hacer un cine comercial que no parte de la premisa de que el único espectador que cuenta es un adolescente de 13 años que se aburre con facilidad. Con El caballero oscuro, consiguió algo parecido a la cuadratura del círculo: una recaudación gigantesca junto al respeto de la crítica. Esa será una película que perdurará en el tiempo, al igual que Memento. Para poder decir lo mismo de Origen, Nolan debería contratar a alguien para que se infiltre en nuestros sueños.