Publicado: 22.04.2014 07:20 |Actualizado: 22.04.2014 07:20

Miles de personas dan el último adiós a Gabo en México

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Gabriel García Márquez fue despedido este lunes por familiares, amigos y autoridades, pero también por miles de personas que llegaron al Palacio de Bellas Artes para participar en un entrañable homenaje presidido por una sencilla urna de madera que contenía sus cenizas, cubierta y rodeada de rosas amarillas.

El premio nobel murió el jueves pasado en esta capital, a la edad de 87 años. Este lunes los presidentes de México y de Colombia, Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos, respectivamente, encabezaron el homenaje para rendir tributo a un hombre que, como dijo Santos, "incorporó en sus obras la esencia misma del ser latinoamericano".

Gabo, como le llamaban cariñosamente, fue despedido en un acto solemne y entrañable con muchas flores amarillas, sus favoritas, y con las mariposas de papel del mismo color que poblaron su obra cumbre Cien años de soledad, lanzadas dentro y fuera del Palacio de Bellas Artes. La música clásica de la solemnidad del momento se mezcló con compases del vallenato de un conjunto de música colombiana que se hizo presente en el palacio para dejar constancia de la pasión que el escritor tenía por ese género del caribe colombiano y por el baile.

Fueron más de cuatro horas las que el público en general tuvo ocasión de desfilar dentro del palacio para despedirse del autor, y después de los actos oficiales encabezados por Santos y Peña Nieto, el desfile continuó, porque aún había gente esperando. Los visitantes llevaron para despedirse numerosas flores que dejaron a los pies de la escalinata, libros del autor y algunos otros presentes que entregaron a miembros de la familia del escritor. La viuda, Mercedes Barcha, y sus dos hijos, Rodrigo y Gonzalo, fueron testigos del paso de miles de personas ante la urna con las cenizas del autor. Ellos integraron la primera guardia de honor que se situó para rendirle tributo. 

García Márquez, que siempre conservó su nacionalidad colombiana, vivió en México desde 1961. La máxima autoridad cultural de México, Rafael Tovar, en un discurso que pronunció en el acto, dijo por eso que las "tres patrias" del escritor eran "Colombia, México y el idioma español".

Santos habló del aporte de Gabo a la literatura y a las ideas, pero también sobre su faceta personal. "Si algo hacía Gabo mejor que libros era amigos", afirmó el presidente colombiano, que llegó hoy para una visita de varias horas con el único propósito de asistir a este homenaje.

Recordó su discurso cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, en 1982, y sus palabras de que "nunca es demasiado tarde para creer en la utopía". "Nos deja —agregó-—sus novelas, sus cuentos, sus crónicas, sus anécdotas, pero antes que nada nos deja la esperanza, la tarea, la determinación de unirnos por el bien de nuestro pueblo". Para Santos, García Márquez seguirá vivo "en sus libros y en sus textos, pero sobre todo, más que nada, vivirá para siempre en las esperanzas de la humanidad".

A su turno, Peña Nieto describió a García Márquez como un "grande" de la literatura cuya obra quedará como un valioso legado para las futuras generaciones. "Sus palabras y libros sobrevivirán los límites de la efímera vida humana", dijo. Gabo "desentrañó la esencia e identidad de nuestra América Latina y la proyectó al mundo", añadió el mandatario mexicano.

Los discursos oficiales no cerraron el homenaje. Santos y Peña Nieto, junto con familiares del autor, se unieron al final en torno a la urna con las cenizas de García Márquez para dedicarle un prolongado aplauso, mientras se lanzaban mariposas de papel amarillas. Afuera del palacio, varios cañones lanzaban también mariposas de papel del mismo color, mientras la gente aún hacía cola para poder acceder al Palacio de Bellas Artes y despedirse, a su modo, de un autor que, como dijo Santos, "escribió sobre el poder mas grande y mas influyente de todos, que es el poder del amor".

Durante la larga espera a las afueras del Palacio, el compositor y trompetista colombiano Fernando Martínez entonó Macondo, la canción inspirada en Cien años de soledadGabo traspasó fronteras, el himno de su patria, pero también boleros, cumbias y hasta salsa. Admiradores del escritor también leyeron fragmentos del libro mientras se escuchaban vallenatos frente al imponente recinto. En un ambiente festivo, los admiradores mexicanos, colombianos y de otras nacionalidades recordaron las obras favoritas del nobel de literatura y dijeron sentirse orgullosos de un escritor que les llevó a otras latitudes.

La profesora Norma Martínez Cruz viajó desde Orizaba, en el oriental estado de Veracruz, hasta la capital mexicana para despedirse de este autor que siente como mexicano. "He leído casi todas sus novelas", presumió esta admiradora del escritor, que dijo que Gabo le hizo imaginar muchas cosas y la llevó hasta su país, sin haberlo pisado nunca. "Me hizo volar, ser libre mentalmente", añadió.

El ingeniero Marco Muñoz destacó su forma de escribir y su personalidad "completamente singular". Alguna vez, dijo, tuvo la fortuna de coincidir con el autor. "Como mexicano, me siento orgulloso de que él haya vivido aquí por tantos años", dijo Muñoz, quien destacó que la presencia en el acto de los dos mandatarios es una muestra del "tamaño del señor".

Esther Velázquez Peña, visiblemente emocionada tras ver las cenizas del nobel, contó que sentía una "gran admiración" por García Márquez, a quien conoció desde que llegó y con quien coincidió en Cuba en la escuela de cine que fundó el escritor. De 82 años y maestra durante décadas de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), confesó que no paró de llorar el jueves pasado cuando se enteró de la muerte del novelista.

Carol Anet Salado, 21 años, estudiante de ingeniería química, dijo que acudió a primera hora al recinto cultural porque Gabo es su autor favorito. Su muerte, dijo, "es como si hubiera perdido parte de lo que soy yo".