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Un país en busca de su identidad

Tana French critica a través de la novela negra la pérdida de memoria de Irlanda

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Lo primero que llama la atención de Tana French son sus ojos. Verdes y enormes. Después su sonrisa y su voz suave. Poco que ver con la expresión que expone ante la cámara de la fotógrafa. Antes de dedicarse a la literatura fue actriz en el Trinity College. 'La actuación y la escritura tienen mucho en común. Como actriz debo crear un personaje en tres dimensiones. Es lo mismo que escribir en primera persona, que es lo que yo hago', explica.

La escritora, nacida en Vermont (EEUU) en 1973, pero afincada en Irlanda desde 1990, ha quedado con Público en el Hotel Central de Dublín. Es un lugar por el que han pasado los años, pero cuyo bar invita a la conversación. Y ella está dispuesta a hablar. Su novela, El silencio del bosque (RBA) —la primera que llega a España—, ya ha alcanzado la segunda edición. En Irlanda consiguió el premio a la novela revelación del año 2007 en los premios literarios del país.

'El silencio del bosque' es el relato de una generación desorientada

La trama comienza en la mejor estela del género policíaco: tres niños desaparecen en un bosque en 1984 y una niña es asesinada en el mismo lugar 20 años después. Dos detectives, uno de los cuales tienen una estrecha relación con las desapariciones, comienzan la búsqueda del posible asesino de la niña.

Sin embargo, esta intriga es sólo una excusa para indagar en la psicología de unos personajes heridos, y así meter el dedo en el asunto que de verdad interesa a la autora: averiguar cuál es la identidad actual de Irlanda y evitar que no se pierda su pasado. 'Los crímenes que comete una sociedad dicen mucho de ella. Y llevarlos a la ficción es como intentar hacer una radiografía de esa sociedad', afirma, mientras sorbe su copa de refresco.

En este sentido, la novela retrata a un país que ha sufrido una enorme transformación desde los noventa y que 'no ha sido asimilada todavía. Por eso, estamos en el momento en el que tenemos que definir quiénes somos', reflexiona.

'Si te cargas tu memoria no tienes nada para crear el futuro'

Esta búsqueda de un yo como país tiene mucho que ver con la exploración del propio yo de la escritora. Tana French es estadounidense de nacimiento, pero vivió en Roma y Malawi antes de quedarse en Dublín. Reconoce que la vuelta a Europa desde el país africano le impactó. 'Viví allí desde los 7 a los 11 años. Por eso, Malawi está muy presente en el libro en el sentido de la existencia de algo salvaje. Los niños son muy sensibles a captar ese tipo de cosas, que están en la frontera entre la vida cotidiana y lo que se aleja de ella', cuenta.

En la novela, el protagonista tiene problemas para recordar ciertos hechos de su infancia. Eso le convierte en un hombre atormentado y roto. 'Sin memoria te vuelves hueco y alguien totalmente vulnerable. Ella es la que te da la fuerza para enfrentarte a las cosas', analiza French, quien se lleva este diagnóstico a la situación que atraviesa Irlanda: 'El país está tratando de eliminar su pasado con el fin de crear un futuro. No se dan cuenta de que si te cargas tu memoria no tienes nada para crear ese futuro'.

A través de diálogos chispeantes en los que el alcohol y el tabaco llenan las páginas, French examina también a una sociedad que ha pasado de dejarse arrastrar por el catolicismo a asumir las directrices de organizaciones que instan a la prohibición de los placeres más terrenales. '¡Es terrorífico! Y lo peor es que estamos todos muy dispuestos a aceptarlo. Los irlandeses teníamos la fama de ser contestatarios, pero no sé qué le ha pasado a nuestro instinto. ¡Hemos dejado de hacernos preguntas!', asegura escandalizada.

La escritora ya ha publicado otra novela en el mercado anglosajón, The Likeness, todavía sin traducción al español. Pertenece también al género negro y la protagonista es una de los detectives de El silencio del bosque. 'Me gusta indagar en el mal para comprenderlo. En la mayoría de las personas habita la bondad, pero existe gente mala, que no tiene sentido moral. Y ante esa clase de persona no podemos hacer nada', resume, antes de terminar de un trago su bebida.