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"Quienes nos mintieron para entrar en la guerra de Irak son los mismos que gobiernan hoy nuestro país"

'Invasor,' la novela de Fernando Marías publicada en 2004,  llevada al cine por Daniel Calparsoro, es una de las escasísimas obras de ficción que cuestiona la intervención española en la guerra de Irak

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Fernando Marías (Bilbao 1958), escritor, editor y guionista, es uno de esos raros novelistas a los que nunca hay que perder el rastro. Entre sus muchos libros y galardones, ganó el premio Nadal 2001 por El niño de los coroneles, el Ateneo de Sevilla 2005 por El mundo se acaba todos los días y el Primavera de Novela por Todo el amor y casi toda la muerte. Invasor, que ganó en 2005 el Dulce Chacón de Narrativa, ha conocido un segundo aliento gracias a la nueva edición de Imagine Press y a la adaptación a la gran pantalla realizada por Daniel Calparsoro y estrenada por estas mismas fechas. El libro es una de las escasísimas obras de ficción que cuestiona la intervención española en la guerra de Irak pero, aparte de su fondo político y su decorado bélico, también puede leerse como una fábula atroz, una historia de terror que se expande a varios niveles y una inaudita reflexión sobre la violencia.

Si no recuerdo mal, Invasor es su segundo libro llevado al cine. ¿Qué sensación tuvo al ver su obra plasmada en una gran pantalla?

Con independencia de que la versión te guste o no, el primer momento ante la pantalla en blanco, cuando comienza la película sobre tu novela, tiene una fascinación gozosamente impúdica, visceral... Los personajes que secretamente construiste han sido absorbidos por directores y actores, y se muestran libremente, casi ajenos a ti. Los minutos de la proyección son un tren sin frenos en el que solo vas tú.

La película y la novela empiezan en el mismo punto pero llevan derroteros distintos. Carpalsoro se decantó por el thriller mientras que la novela cuenta una historia de terror psicológico que puede leerse también como una metáfora del colonialismo. ¿No cree que en ese punto la película se queda corta?

Creo que mi novela era y es muy difícilmente adaptable. El camino elegido por guionistas y director es el suyo, no el mío, y eso debe ser así. No me gustan las adaptaciones-ilustraciones, defiendo las versiones libres y rompedoras, yo mismo 'destrocé' mi novela La luz prodigiosa cuando escribí el guión. Calparsoro ha hecho su película, que yo defiendo sin fisuras. Y mi novela no era una metáfora del colonialismo en general, sino una significación contra la entrada de España en la guerra de Irak, hecho terrible de nuestra historia reciente que sigue siendo imprescindible revisar y juzgar, aunque sea desde el juicio moral de cada uno. Creo que la película de Daniel vuelve a poner aquel asunto sobre la mesa, lo que nos permite recordar que quienes nos mintieron para entrar en aquella guerra -contra la voluntad mayoritaria de los ciudadanos españoles y contra el criterio de las naciones Unidas- gobiernan hoy en nuestro país.

Más aun que la película, la novela tiene escenas verdaderamente aterradoras. Pienso en esa escena casi insoportable entre el padre y su hija. ¿Llegó a asustarse en el momento de escribirla?

El novelista debe ir al fondo de sus propios miedos, de lo contrario lo que escribe carece de sentido. Invasor tiene escenas muy fuertes, todas imprescindibles para retratar esa angustia. Creo que no es solo el libro más fuerte que he escrito sino también el libro más fuerte que he leído.

Invasor es una de las pocas novelas que cuestionan la intervención española en la guerra de Irak. ¿No le parece que la literatura española actual peca de falta de conciencia social y política?

No más que en otros periodos. El otro día, en unos grandes almacenes, había una cola inmensa para obtener una firma de un presentador de televisión que ha escrito una novela. Pero también están las novelas de Menéndez Salmón, Isaac Rosa, Cristina Fallarás, Luisgé Martín, grandes escritores que nunca tendrán un éxito comercial. Ni falta que les hace. Cada uno escribe lo que puede y sabe.

Hablando de política, ¿qué opina de los actuales recortes en cultura y educación?

-Son parte esencial del meditado plan del gobierno para llevar a nuestro país a principios del siglo XX.

Usted junto con Juan Bas escribió una original serie de documentales de ficción, Páginas ocultas de la Historia. ¿Cree que la televisión actual podría albergar un formato semejante o la realidad ya es demasiado fantástica?

Una serie como aquella no sería posible hoy. No tanto por ideología (que también) como por eso que tan amablemente llamamos 'mercado': la televisión de nuestro país (con honrosas excepciones) me recuerda al escaparate de una tienda de chucherías: colorines tóxicos.