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Raimundo Amador se inventa un disco casero

El músico produce y graba en casa su último trabajo, 'Medio hombre, medio guitarra'

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A Raimundo Amador, el encuentro casi fortuito con el músico norteamericano Howe Gelb (Calexico, Giant Sand) y su colaboración en el disco Alegrías le han cambiado la forma de ver las cosas. Al menos, en lo musical: 'He visto su rollo y he tomado otro concepto de cómo debe sonar un disco', dice a Público, sentado en un cuarto ocupado por mesas con manteles de lunares de la madrileña sala Cardamomo, mientras en la planta de abajo ensayan Josemi Carmona y Carles Benavent. Así que se ha lanzado a la aventura de autoproducir su nuevo disco, Medio hombre, medio guitarra, poniendo en práctica lo aprendido: 'Creo que ya estoy capacitado. Entre discos propios y colaboraciones, he hecho más de 300 o 400 discos', confiesa, para subrayar que autoproducirse es mucho más que poner las perras: 'Es hacerlo, parirlo. Y ha sido un parto con todo el dolor', dice riendo.

El 'concepto' de cómo debe sonar un álbum para Gelb es 100% Raimundo Amador: aplicar la crudeza del blues y del rock al flamenco que lleva en la sangre. Esto se traduce en 'un disco natural, vintage, garajero, crudo; en el que no se nota la mano de las discográficas y donde las guitarras suenan a guitarras y no a pianos, como pasa últimamente', se lamenta. 'Es muy casero', remata. Esto último es fruto de haber grabado parte en su propia casa con una mesa analógica de los setenta.

El disco refleja 'lo que me ha pasado en los últimos cinco años, momentos tristes, como la muerte de mi padre y de un hermano [a ambos les dedica un tema], pero también alegrías, como el nacimiento de un nieto. Es un disco muy Amador: habla de mi familia', algo que viene a apoyar también la presencia como coproductor de su hijo, Mundy. 'Él fue el que me metió en la electrónica, en grupos como Prodigy, y en el hip hop'. Precisamente Medio hombre, medio guitarra cuenta entre sus invitados con Zatu, de SFDK, además de con Santiago Auserón (en dos canciones) y una colaboración con Antonio Vega que, sorpresa, suena 'muy Led Zeppelin'.