Publicado: 16.11.2013 09:34 |Actualizado: 16.11.2013 09:34

El ritmo más amable de Arctic Monkeys deja indiferente al público de Madrid

Lejos de la efervescencia habitual de los anteriores discos, el grupo británico apostó por la sucesión de baladas y su sonido más melódico

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El grupo de indie rock Arctic Monkeys no ha conseguido encender los ánimos del público de la capital española pese al buen directo que los británicos han brindado esta noche en el Palacio de los Deportes de Madrid durante la presentación de su último trabajo discográfico, AM.

Gente de todas las edades y estilos aguardaba expectante la prueba de madurez de estos cuatro jóvenes de Sheffield (Reino Unido). Sin embargo, la envolvente voz de Alex Turner, vocalista del conjunto, no ha sido suficiente para despertar a los seguidores de Madrid. La sucesión de baladas y el sonido más melódico de los monos árticos, lejos de la efervescencia habitual de los anteriores discos, ha provocado que los madrileños se sintieran ajenos al íntimo ritmo que la banda ha propuesto.

"Ellos han hecho un directo increíble, pero el público no se ha entregado lo suficiente", ha declarado Raquel, una seguidora del grupo a la salida del concierto. Pese a ello, el primer acorde ha encendido los apetitos de sus seguidores con la canción Do I wanna know y los ritmos vibrantes de los primeros temas han agitado los corazones de los asistentes, que han disfrutado con energía del clásico Brianstorm. "¿Cómo os sentís? ¡Es hora de bailar!", ha saludado Turner tras la primera entrega de su actuación para dar paso a otra de las composiciones más eléctricas: Dancing Shoes.

Las iniciales de la banda, iluminadas con tonos dorados, han sido las protagonistas de un escenario dominado por los trajes de chaqueta y el estilo rockabilly de Turner, que en los últimos años ha dotado a la banda de un atractivo irresistible para el público femenino. El estilo setentero también ha estado presente durante las canciones más dulces como I wanna be yours, cuya imponente iluminación ha recordado a las bolas de cristal que inundaban las salas de baile de la década de la campana. Este pronunciado cambio, tanto ético como estético, ha permitido a la banda acercar su sonido a las mujeres, que por fin están presentes en sus directos.

A ellas, Turner ha dedicado las canciones más sensuales, que han fascinado a muchos de sus seguidores debido al directo digno y bien trabajado que Arctic Monkeys ha ofrecido hoy en la capital española. Además, un escenario embriagado de color y destellos ha permitido que los amantes del rock vibraran amparados por el ritmo más trepidante mientras que, durante las baladas, el público más inerte ha esperado paciente su momento de explosión, que llegaría con los primeros acordes de I want it all.

Sin embargo, las minúsculas pantallas que han adornado los laterales del escenario no han permitido hacer partícipes a todos los asistentes de las medidas coreografías de Turner, que han acompañado los fragmentos más suaves de la noche. De este modo, el capitán del conjunto ha tratado de animar sin éxito un espectáculo demasiado débil para los compases de Arctic Monkeys, que con AM se han teñido de un curioso carácter Rhythm & Blues.

Un concierto que contrasta así con la actuación que Arctic Monkeys ofreció en el Festival Internacional de Benicassim el pasado 20 de julio, en el que el conjunto de Humbug recuperó la auténtica esencia de castigado encuentro. "Es muy grande estar de nuevo en Madrid", ha gritado el líder de la banda en castellano, que se ha transformado en cómplice de la ciudad.

Un momento sensible para despedirse del público madrileño que, con ilusión contenida, ha esperado casi en silencio a que los cuatro componentes regresaran con sus instrumentos sobre el escenario. "Habéis sido un público maravilloso", se ha despedido el vocalista antes de enloquecer al público con su tema final, R U mine?, canción que ha cerrado la exhibición más romántica de estos monos helados.

Tras su paso por Madrid, Arctic Monkeys actuará mañana en el Palau Olimpic de Barcelona, para después recalar en su ciudad natal y continuar su viaje musical por Canadá y Estados Unidos.