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Soderbergh y Stone unen fuerzas en ‘Mosaic’, un thriller frío sobre la soledad y el miedo a envejecer

HBO España estrena hoy el primer episodio de ‘Mosaic’, miniserie dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Sharon Stone que se ve lastrada en algunos momentos por su concepción como experimento narrativo.

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Imagen de la serie de Steven Soderbergh 'Mosaic', con Sharon Stone

A Steven Soderbergh el cine le sabe a poco y de ahí que en los últimos tiempos haya decidido experimentar con nuevos formatos y técnicas narrativas. A la espera de ver el resultado de esa película que ha grabado con su teléfono móvil, este martes HBO estrena Mosaic. Una miniserie cuya concepción ha sido la de un thriller de búsqueda del asesino al estilo ‘elige tu propia aventura’ en la que, no sin limitaciones y gracias a una aplicación, el espectador puede moverse por su historia en busca de pistas y otros puntos de vista.

En España se estrena como una serie al uso. Seis capítulos, uno tras otro hasta el sábado. Sin experimentos. Algo que juega en su contra.

La trama arranca con un agente avisando a Joel Hurley (Garrett Hedlund) de que se ha convertido en el principal sospechoso del asesinato de Olivia Lake (Sharon Stone). Tras esa conversación a medias y llena de indirectas en un pasillo grisáceo, se da un salto atrás en el tiempo para viajar a los orígenes de todo: a ese momento en el que se inició la cadena de acontecimientos que desembocó en la muerte de esta escritora e ilustradora de cuentos infantiles.

En el inicio están todos. Un chaval, Joel, con aspiraciones artísticas al que la reputada autora apadrina bajo su techo y, de paso, intenta seducir. Un vecino con ganas de quedarse su jugoso terreno que contrata a otro para lograrlo. El magnético Eric Neill (Frederick Weller) que debe destruirla y acaba enamorándose de ella. Un amigo (Paul Reubens) con el que compite por conquistas en la barra de bar. Un hijo adulto con sus propias ideas para el negocio. Olivia Lake está rodeada de hombres que quieren algo de ella. Pero no es una víctima indefensa y crédula. Ella también quiere algo de ellos.

Lake despliega en todo momento un juego de seducción a varias bandas que disfruta sin importan quién caiga o sufra por el camino. Hasta que al final la que cae, sea por su juego o por otra razón por descubrir, es ella. De eso trata Mosaic, de destapar al asesino y descubrir sus motivaciones.

Tener a Sharon Stone es un gran reclamo y un acierto. Como lo es que Soderbergh esté detrás de la cámara. Aunque lo que marca la diferencia en este caso concreto, para bien y para mal, es su concepción. Con su emisión en lineal pierde esa parte diferenciadora con la que fue creada y se queda en una trama de suspense fría y de ritmo pausado en la que la mayor parte de las escenas giran en torno a conversaciones entre personajes que en ocasiones tienden a una intensidad teatralizada excesiva.

Léase Frederick Weller, quien resulta exagerado en los momentos de mayor carga dramática. Stone es Stone y se come la pantalla con cada aparición, pero no basta para hacer que Mosaic encaje y funcione como una máquina bien engrasada.

Como tampoco es suficiente que Hedlund marque territorio demostrando que tiene algo más que presencia. Da demasiado la sensación de ser sucesión de escenas a las que les falta cierto hilo narrativo invisible que las una. ¿Será que está pensaba como película larga y no como serie? Tampoco ayudan la gran cantidad de primero planos, como detallan algunos críticos americanos, que lo único que hacen es contribuir aún más a la lentitud de la narración.

Imagen de la serie de Steven Soderbergh 'Mosaic'

Los seguidores de Soderbergh sabrán encontrar esa marca de agua genuina del director de The Girlfriend Experience y The Knick en la que apuesta por la frialdad y el tono directo y cortante sin accesorios cargando el peso en los personajes. En Mosaic, cuyo guion firma Ed Solomon, se nota en todo momento. Especialmente en el caso de Stone, que, pese a sus escarceos, se muestra como una mujer con cierta tendencia a calcular y a no abrirse del todo.

Sin embargo, donde más se nota es en la puesta en escena, sin alardes y en un ambiente gélido al que contribuye el que la acción transcurra en una zona aislada, Summit (Utah), rodeada de nieve y en una casa de grandes proporciones.

Pese a la sensación de sequedad que transmite y el hecho de verse lastrada por un ritmo adormilado, no puede pasarse por alto lo interesante de lo que se aborda en Mosaic. Sí, es la búsqueda de un asesino, pero también mucho más. Se habla de ambición y de la soledad de una mujer con miedo a envejecer. Una escritora de éxito que lo ha tenido todo que ve cómo se le escapa entre las manos y que, pese a estar rodeada de gente continuamente, siente un gran vació y una inmensa soledad. Y de cómo, en medio de esa búsqueda de compañía, acaba siendo asesinada.