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El teatro pasa de la crisis

Las salas de Madrid y Barcelona no han notado un bajón en el número de espectadores. Son buenos tiempos, ya que la ocupación en algunos casos ha subido hasta un 20%

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El primer puñetazo lo dio Urtain. El espectáculo de Animalario fue estrenado el pasado 25 de septiembre en el Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional, en Madrid, y tuvo que prorrogarse hasta el 20 de noviembre. La ocupación fue del 100%. Después, en octubre llegaron al madrileño Alcázar Maribel Verdú y Aitana Sánchez Gijón con Un dios salvaje y lograron el mismo objetivo: colgar el cartel de localidades agotadas. Y, ahora, a comienzos de diciembre ha vuelto a suceder. El Hamlet de Juan Diego Botto, que se representa en el CDN, está lleno hasta enero.

Y no sólo en Madrid se está produciendo este fenómeno. En Barcelona hace un mes ocurrió un hecho curioso. Non solum, con Sergi López, tenía todo vendido en el Teatre Nacional de Catalunya, pero una afonía obligó a posponer la obra. Cuando regresó a la cartelera, la venta volvió a ser del 100%, a pesar de que finalmente se suspendiera. Otro gran éxito ha sido Rock and roll, en el Lliure, con todo vendido.

Pero aún hay un matiz más llamativo. Si desde hace un lustro se hablaba del fenómeno del musical con Cats, Cabaret, Mamma Mía! y Hoy no me puedo levantar reventando taquillas, hoy se puede extrapolar a todo tipo de géneros, e incluso llegar al teatro menos convencional. Para atestiguarlo están las cifras del pasado Festival de Otoño en Madrid: sin contar las actuaciones en el Circo Price, en 2007 hubo 37.088 espectadores, mientras que este año se llegó a los 56.610, un 34,4% más. Teatro público, privado y de todos los colores. ¿Alguien dijo crisis?

Los profesionales consultados por Público desde directores de compañías y salas a productores coinciden: son buenos tiempos. 'Con crisis o sin ella, lo que está claro es que nosotros este año aumentaremos los beneficios entre un 5 y un 10%, y ya el año pasado sacamos 90 millones de euros en taquilla en Madrid y 65 millones de euros en Barcelona', ilustra Jesús Cimarro, director de la productora Pentación y presidente de la Asociación de Productores de Teatro de Madrid. Por su parte, Daniel Martínez, director de la productora Focus y presidente de Adetca (Asociación de empresas de teatro de Catalunya) destaca que los 41 teatros de Barcelona aumentaron un 20% el número de espectadores de la temporada pasada. No obstante, hay que advertir que en el teatro también hay best-sellers que concentran a casi todos los espectadores.

Aún así, el fenómeno se ha producido: al teatro no parece afectarle la famosa crisis. ¿Cuáles son las causas? Una de las respuestas más escuchadas es que en tiempos, la gente necesita sentir los espectáculos en directo, en vivo. También se habla del cambio generacional y de que el teatro ha dejado de ser una alternativa de ocio 'chapada a la antigua'. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Hay otras realidades que van más allá de si hay crisis o no. Una de ellas, el cambio de los hábitos de consumo producido en los últimos años. Hoy, el cine y la música se han trasladado a la pantalla del ordenador, mientras que, como señala el director del TNC, Sergi Belbel, 'el teatro no se puede piratear'. La otra, igual de importante, es la transformación de los modelos de producción de los espectáculos.

Una de las apuestas más contundentes de los empresarios es la contratación de actores conocidos. Ejemplos: Fran Perea, en el Don Juan, el burlador de Sevilla, José Coronado, en el Hamlet o Paco León, en ¿Estás ahí?. Ante esta estrategia, que desde luego supone un fuerte tirón de espectadores, las opiniones son divergentes. Por un lado, según Jesús Cimarro, 'ha llegado la hora de que la gente del teatro dejemos de mirarnos el ombligo. El público reclamaba a actores conocidos y además tenemos la suerte de que estos actores quieren ahora hacer teatro'. Sin embargo, Javier García Yagüe, director de la sala alternativa Cuarta Pared, asegura que 'hay muchos espectáculos a los que no les hacen falta los rostros famosos para llenar. Es más, quizá estos actores están sustituyendo a los históricos del teatro'.

Otro cambio, según explica Ángel Galán, cuyo gabinete de comunicación tiene en nómina al teatro Maravillas, Calderón e Infanta Isabel, entre otros, es 'la nueva política de precios que han hecho los empresarios. Hace años hubiera sido impensable ver una obra de Maribel Verdú por menos de 60 euros. Hoy la tienes por la mitad. Ha habido un esfuerzo para llegar a la gente'. En este sentido aparecen otras iniciativas como la del día del espectador que ha creado esta temporada el Lliure de Barcelona.

Y, por último, los profesionales hablan de una nueva forma de comunicar el teatro. Las salas se han unido a los portaldes de venta de entrada por Internet y también a agencias que les llevan toda la promoción. 'Esto ha sido muy importante, porque ahora la gente se entera de dónde están las obras', incide Ángel Galán.

Sin embargo, también hay voces escépticas, como la de Mario Gas, director del Teatro Español: 'Yo no quiero ser optimista, porque cuando llegué aquí en 2004 la ocupación era del 91% y ahora es del 85%. La cosa va bien, pero ¿a quién le interesa lanzar el mensaje de que con la crisis sube el teatro?'. Desde luego, para él, aún nos queda mucho para ser un público teatral como el londinense.