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El 'thriller' golpista del 23-F

Chema de la Peña dirige la primera película sobre el asalto de Tejero al Congreso

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Chema de la Peña (Salamanca, 1964) volvía del colegio en la tarde del 23 de febrero de 1981, cuando su madre le espetó: '¡Hijo mío! ¡Los de ETA han entrado en el hemiciclo'. 'Luego todo se aclaró, pero al principio la confusión era tremenda.

Nos pasamos toda la noche pegados a la radio despiertos', recuerda. 29 años después, De la Peña dirige 23-F, el primer proyecto cinematográfico (teleseries aparte) que relata las 17 horas que pudieron mandar al garete la recién estrenada democracia y que se estrenará cuando en 2011 el intento golpista cumpla 30 años.

'¡Quieto todo el mundo!', gritó la semana pasada Paco Tous en el interior del Congreso de los Diputados (abierto por primera vez al cine), tres décadas después de que lo hiciera el teniente coronel Antonio Tejero. 'Cuando tuve que entrar con el arma en la mano, me paró algo. Es el foro del pueblo y me costó decirlo. Luego ya hicimos las repeticiones y pude', explicó ayer el actor. Tous, con bigote y tricornio encima, ha querido quitarse prejuicios e imaginarse 'qué sintió Tejero en ese momento: una desilusión muy grande, un fiasco y un sentirse muy solo', dijo.

En el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) el equipo filmaba ayer la conversación telefónica que Tejero mantuvo desde el Congreso con su mujer (quien le pidió que no hubiera sangre) y con el falangista García Carrés, civil involucrado en la trama militar que desembocó en el golpe. Poco después, Tous se sentaba en un sofá en uno de los pasillos y ponía cara de malote frente a la prensa, mientras Juan Diego, que interpreta al General Armada, le gritaba ¡teniente! y se echaban a reír.

Ambos coincidieron en que la película quiere humanizar a los implicados, 'siendo objetivos sin tomar partido. No se trata sólo de buenos y malos', dijo Juan Diego. El actor dijo haber sentido estos días 'el vértigo histórico'. 'Esta película es para rendirle un homenaje al pueblo español. Hay quien piensa que nuestra historia hay que olvidarla pero creo que es un error. Esta es la guinda a la recuperación de la memoria histórica', dijo, y confesó que el 23-F lo cogió en Zaragoza con Rosa León, y que debieron refugiarse en una casa de un militar, 'porque no sabíamos qué le podía pasar a dos rojillos en un hotel'.

El filme juega con los puntos de vista del Rey, interpretado por Fernando Cayo; de Tejero y su ambición de restituir el poder militar en España, y del general Armada, que se movía entre la fidelidad a la Corona y la militar. Para los productores Gonzalo e Ignacio Salazar-Simpson, para Chema de la Peña y para el guionista Javier Andújar, la palabra clave desde que hace tres años empezó a fraguarse el proyecto ha sido 'rigor'. 'Queremos contar lo que sucedió aquella noche, cada momento, cada minuto, pero dándole una estructura dethriller político con los hechos conocidos, que mantenga la atención del espectador', explicó el director.

No faltó la clásica frase de 'en EEUU ya se hubieran hecho 15 películas sobre un acontecimiento como este'. 'No me explico por qué en España hay tan pocos thrillers políticos', decía De la Peña. Por eso, el equipo de la película mira a EEUU y a Reino Unido para encontrar sus referentes estéticos: JFK, de Oliver Stone; En tierra hostil, de Kathryn Bigelow, y The Queen, de Stephen Frears están en el punto de mira del director y el productor, que confiesa que fue la distancia y el punto de vista de Frears en el retrato de Isabel II de Inglaterra lo que le llevó a pensar que algo así debería hacerse con el último trauma político de la Historia de España. 'La realización será cámara en mano, seca, nerviosa, observadora, como la historia de los acontecimientos', dice el director en las notas de producción.

Luego vino una investigación exhaustiva, lecturas, inmersiones en las imágenes y entrevistas a los testigos directos como el fotógrafo de Efe Manuel Pérez Barriopedro o Manuel Fraga Iribarne. Y la burocracia: 'Han sido dos años de pedir permisos y mediaciones. No volveré a hacer nada así', confesaba el productor Ignacio Salazar-Simpson.

De hecho sólo han podido filmar dos días en el interior del Congreso, a pesar de que habían pedido un permiso de tres semanas. 'Eso nos obligó a tener un plan de rodaje muy agresivo. Rodamos con dos cámaras y con mucha tensión', confesó el director. El resultado se verá cuando en febrero del año que viene se cumplan 30 años del intento de golpe de Estado. Pero 23-F aspira a tener vida más allá de las salas de cine. 'Lo que nos gustaría es que fuera la película que se pusiera en los institutos para enseñar a las nuevas generaciones de dónde venimos', concluyó De la Peña.