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Todos los caminos llevan a Mordor

Los frikis llevan algún tiempo tomando las calles, desde 2006 el 25-M conmemora el día de su orgullo

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El gusto por la ficción no es cosa nueva,  los relatos inverosímiles han sido comidilla de un sinfín de generaciones que han encontrado en la fantasía evasión y entretenimiento.

Porque son muchos los que han navegado a bordo de la USS Enterprise, los que han cambiado el vermut por el vodka martini del 007, los que han simulado lanzar una 'onda vital', los que se han pasado todas las pantallas de Pokémon y hasta los que se han matriculado en física por Sheldon Cooper... y así, una lista interminable de razones oque explican el culto al syfy, a la ciencia ficción.

El pasado sábado 25 de mayo se celebró la VIIIª edición del Día Mundial del Orgullo Friki, un rito que se festejó por primera vez en el año 2006, en conmemoración al estreno oficial en 1977 del filme de George Lucas 'La guerra de las galaxias'.  Este joven evento surge de una iniciativa popular -difundida via Internet- con el objetivo de reivindicar ‘el derecho a ser friki' o, quizás el de hacer un hueco en el calendario -para enfundarse, por ejemplo, las mallas de Spiderman- y que esté socialmente justificado salir a la calle encarnando a tu superhéroe sin que sea carnaval.

La celebración de este año se ha dedicado a la considerada primera fuente friki de la historia: Star Trek. Los organizadores sostienen que se trata de un homenaje a la mítica serie por haber conseguido unir a las fracciones frikis más enfrentadas: los trekies y los fans de la saga de Darth Vader; el director de las últimos filmes de Star Trek, JJ. Abrahams, dirigirá el séptimo episodio de Star Wars esperado para 2015 .

En Madrid, no se ha celebrado la -que comenzaba a ser tradición- concentración en Callao. Sin embargo, diversos locales de la capital han organizado actividades especiales relacionadas con los principales personajes de ciencia ficción.

El canal de entretenimiento, TNT, se ha instalado en el edificio de Telefónica de la Gran Vía para proyectar -antes de su estreno en España- el último capítulo lanzado de ‘The Big Ban Theory'. Además, la compañía televisiva ha organizado varios concursos de libre acceso: una competición por equipos de preguntas y respuestas sobre el ‘mundo friki' y otra de frases frikis, de forma que los ganadores obtenían entradas para las proyecciones.

La tienda de cómics El Mono Araña, que celebra junto a sus feligreses cada año el día de la pasión por sus superhéroes, organizó un torneo especial Game Day de Magic the Gathering, un concierto acústico de Duendelirium -un grupo de música élfica-  y la presentación, seguida de la proyección del primer capítulo de la webserie 'Mal Tiempo'. Una serie cargada de pequeños guiños al mejor cine de ciencia ficción y clichés del mundo del videojuego, en la que su protagonista, Iker García, ansía vivir su propia aventura geek. Tras la proyección, el equipo de 'Mal Tiempo' retó a los presentes a demostrar que eran más frikis que el personaje principal del serial. Si el objetivo era despertar simpatía y arrancar la sonrisa del público, el video de presentación del concurso: '¿Eres más friker que Iker?', sin duda, lo consiguió.

El frikismo ha pasado por numerosas acepciones sociales desde su aparición. En un primer momento, los frikis se remitían a los aficionados al cine de ciencia ficción, más tarde se incluyeron a los jugadores de videojuegos, los lectores de cómics y relatos fantástico,  los amantes de los juegos de rol, así como los fans del anime y el manga.

Cierto es que, hace unos años, el concepto adquirió una connotación peyorativa  y se tildó de friki a toda aquella persona que destacaba por una vestimenta estrambótica o por comportamientos inusuales. Sin embargo, hoy en día, el término ‘friki' forma parte nuestras expresiones más habituales, y no sorprende que el año pasado los académicos incorporasen el término en el diccionario de la Española; porque hasta hemos cambiado la forma de medir las distancias: ya nada está lejos, todo está en Mordor.

Y es que hay, también, tantos frikis como hobbies. Puede que la colección de ciertos cachivaches te delate, pero para sentir el orgullo friki, hace falta algo más que eso: saber convertir tu afición en una pasión desenfrenada.