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Adrián no quiere perder el puesto

El Atlético se pega un festín en Guimaraes sin mucho rival enfrente (0-4)

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Crece y crece Adrián. Se está labrando un nombre en la rojiblanca, un sitio en su frente de ataque, una canción de la grada. Cada tarde enseña un nuevo movimiento, le da una vuelta distinta a la jugada, encuentra un nuevo socio. Falcao, Turán y los que vengan cada vez apuntan menos a competencia y más a compañía. Van a quitarle el número, que ayer lució por última vez, pero al señor del desmarque, al nueve falso, ayer falso extremo, al gol por el camino más largo, va a costar sacarle de la alineación. Así, pletórico en el regate, ingenioso en la búsqueda de espacios, preciso en el pase y hasta firme en el remate (a veces), no hay quien lo aparte. Guimaraes ya figura también en su brillante hoja de servicios.

Gabi acabó con la incertidumbre de penalti a los dos minutos Crece y crece también Gabi, al que los galones del Atlético no dan la sensación de quedarle grandes. Toca y se mueve, desplaza y repliega, cruza y tira, ordena. Queda por comprobar si de verdad ya ha vencido el disparo del Calderón, ese síndrome al que Kiko bautizó y que, sin explicación científica, bloquea a ciertos jugadores en cuanto notan el murmullo de esa grada. A Gabi le pasó en su primera etapa con la rojiblanca, pero ahora parece más hecho y menos acomplejado. Ayer fue el jefe de un equipo que sigue teniendo en Reyes, ayer menos determinante, a su más preciada delicatessen.

Manzano no echó de menos a Forlán. No le dio tiempo. En dos minutos, el Atlético, que ya traía media clasificación de la ida, cerró toda incertidumbre con un tanto de penalti. Y luego se desmelenó. Sin mucho rival enfrente, favorecido por unos errores posicionales de colegial de la gente del Vitoria, los de Manzano exhibieron su mejor versión del verano. Con Adrián al final de los mejores destellos y Gabi al volante, pero con muy buena nota general.

El asturiano se despidió del ‘9’ con dos goles y Salvio anotó el cuartoSe ganó el elogio incluso su portero, el belga Courtois, que transmitió seguridad y serenidad, maneras de buen portero, tamaño y, como pero, una palomita de más. Se lo ganó Miranda, un central que había despertado sospechas hasta ahora, pero que se reivindicó en el corte. Se ganaron muchos los laterales, profundísimos, especialmente Silvio. Y se los ganó Salvio, que forzó el penalti del 0-1, regaló un pase al hueco para el 0-2 y remató el 0-4. Eso sí, perdonó demasiados manos a mano con el portero, se asoció mejor de lo que finalizó.

El Atlético no tuvo adversario, pero nunca perdió el hambre. Se fabricó una goleada más abultada de la que contó el marcador. Se clasificó para la fase de grupos, por supuesto. Pero sobre todo se rearmó de moral, dibujó una buena imagen y reunió motivos para ponerse a creer en sí mismo. Ya le tocaba.

Vitoria: Nilson; Alex, N’Diaye, El Adoua, Anderson; Joao Alves (Toscano, m.46), Pedro Mendes, Olimpio; Faouzi (Targino, m.46), Barrientos (Soudani, m.66)y Edgar.

Atlético: Courtois; Silvio, Perea, Miranda, Filipe Luis; Mario Suárez (Koke, m.67), Gabi, Tiago (Elías, m.46); Reyes, Salvio y Adrián (Juanfran, m.72).

Goles: 0-1. M.2. Gabi, de penalti, cometido por sobre Salvio. 0-2. M.18. Salvio pasa en profundidad a Adrián, que dribla a Nilson y marca. 0-3. M.59. Silvio cruza a Reyes, que cabecea picado, Nilson despeja y Adrián empuja a la red. 0-4. M.81. Salvio, de volea con la izquierda, a pase enroscado de Silvio.

Árbitro: Marriner (Inglaterra).Amarilla a Salvio, Silvio, Edgar

Alfonso Henriques: 14.000 espectadores.