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Alonso doma al 'Cavallino'

El asturiano lleva año y medio dedicado a descoser y tejer las costuras de su Ferrari, que tan buen rendimiento ofreció en Gran Bretaña

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No hay competidor más egoísta que un piloto de Fórmula 1 y, a la vez, no hay deporte (?) más colectivo. La suerte de quienes cada quince días se juegan el pellejo a 300 por hora depende, por supuesto, de sus manos, pero ellos saben que no son nadie sin los cientos de ingenieros, operarios, mecánicos y demás personal que fabrican, ponen a punto y organizan las entrañas y estrategia de la máquina que debe conducirles a la gloria. Todo el que llega a la élite del automovilismo es un superdotado. La diferencia, la clave del éxito reside en alcanzar el liderazgo pleno en el seno de tu escudería. De ahí que Fernando Alonso, un veterano del paddock, lleve año y medio dedicado a descoser y tejer las costuras de Ferrari.

El mítico equipo italiano, anquilosado y sin norte claro desde la marcha de Schumacher en 2006, ha experimentado en los últimos meses una revolución interna, aún inconclusa, que le debe llevar a competir de tú a tú con Red Bull para disputarle con garantías los títulos mundiales venideros. Ganar en 2011 a Vettel se antoja una quimera, pero el triunfo de Alonso en Silverstone fue la inyección necesaria para que Ferrari no baje los brazos en las carreras que quedan y, sobre todo, se remangue en el diseño del bólido del año que viene.

La Scudería' ha experimentado en los últimos meses una revolución

La estrategia de Alonso se resume en su contundente declaración el sábado previo al GP de Europa disputado el pasado 26 de junio en Valencia: 'Yo más no puedo hacer'. Desde el primer día que visitó Maranello, sede de Ferrari, el asturiano exige al numeroso personal allí dedicado a la F1 idéntica dedicación y esfuerzo que el suyo. Nada más.

Y nada menos. Tras ser segundo en Valencia, el ovetense viajó a la fábrica en Italia y se encerró con técnicos e ingenieros durante cuatro días para pulir la evolución del F-150º Italia que tan buen rendimiento dio días después en Gran Bretaña. En palabras del canadiense Jacques Villeneuve, campeón del mundo en 1997, 'Fernando es un trabajador duro y obstinado'.

Alonso conoce sus límites. En la pista y en los despachos. Ni tiene ni quiere potestad para quitar y poner ingenieros. Otra cosa es que Luca di Montezemolo, presidente, y Stefano Domenicalli, director, le pidan opinión antes de dar un paso decisivo. La remodelación interna comenzó con la destitución de Chris Dyer, el australiano que ordenó la errónea parada en boxes que le costó al español el título 2010 en Abu Dhabi, última prueba del año. Pero llegó 2011 y el coche no carburaba, así que antes de la siempre especial cita de Montecarlo, Pat Fry sustituyó a Aldo Costa en la dirección técnica. 'A la hora de tomar una decisión desde el muro no habrá nada que le pille por sorpresa. Es lo que necesitábamos', sentenció Alonso, que conoció a Fry durante su turbulento 2007 en McLaren.

Fernando echa de menos que Massa sea un aliado más fiable

Fry abrió las ventanas de Maranello y, con el discreto pero incondicional apoyo de Alonso, dejó entrar aire fresco que ha renovado algunos modos y departamentos amenazados por el óxido de glorias pasadas.

Al español no le abruma su condición de líder ni de primer piloto. Al contrario, asume su rol y no le tiembla el pulso ni el verbo a la hora de espolear a la escudería ni a Massa, un compañero del que esperaba más. Siempre que puede, le aguijonea recordando públicamente su superioridad en pista: Alonso encadena 15 citas clasificando mejor que el brasileño y en carrera ha sido mejor en seis de los nueve grandes premios y le saca 60 puntos en la clasificación general.

Con todo, lo que Fernando de verdad echa de menos es que Felipe sea un aliado más fiable y corajudo sobre el asfalto y, sobre todo, que se implique más en la evolución del coche. Aunque, como es norma en la Fórmula 1, lo hiciese en buscase del propio beneficio, cualquier mejora sería beneficiosa para el equipo.

En Valencia, Alonso zarandeó el orgullo de la Scuderia al recordar cómo en 2004 'Ferrari era muy buen equipo y sabía cómo gestionar'. Es la forma que tiene de espolear a un grupo que, por ejemplo, en los cambios de neumáticos comenzó remolón y que, tras duros entrenamientos, se ha puesto a la altura de Red Bull, también el más rápido en esa trascendental operación.

Los muchachos de rojo, lejos de sentirse señalados, reconocen en el español al líder que añoraban desde los tiempos de Michael Schumacher. Por eso es habitual que los viernes y sábados de carrera, a última hora de la tarde, Fernando abandone el circuito de turno bromeando con varios mecánicos. Ni el asturiano se arrepiente de haber desechado la opción de fichar por Red Bull 'Es más importante conducir para Ferrari, que tener un Mundial' ni Montezemolo de haberlo apostado todo por Alonso. Quería a un piloto que reactivara a Ferrari y Fernando ha domado al Cavallino.