Publicado: 20.11.2015 20:29 |Actualizado: 21.11.2015 08:00

Asensi: "En mi Barça, a Piqué le hubieran parado los pies"

Ganó 0-5 en el Santiago Bernabéu en 1974. Entonces no sólo era futbolista. También un joven emprendedor que creó una empresa de publicidad. Hoy, a los 65 años, recuerda sus años de futbolista: “Entonces no existía el Ibuprofeno ni los isquiotibiales”.

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Asensi junto a Stilike en un choque entre Barcelona y Real Madrid en 1977.

Asensi junto a Stilike en un choque entre Barcelona y Real Madrid en 1977.

MADRID.- Fue un grande. En realidad, es un grande Juan Manuel Asensi (Alicante, 1949), capaz de titular su biografía Papá, misión cumplida. No hice el ridículo; de ganar 0-5 con el Barça en el Bernabéu en febrero de 1974 o de tener, a los 65 años, dos hijos, de 12 y 14 años. Cada día se levanta a las siete de la mañana para llevarlos al colegio y ni se le ocurre manejar la palabra jubilación, “¿para qué con la de cosas que tengo que hacer?”.

Fue el primer presidente de la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles). Jugó 11 años en el Barça (1970-81), una época que define con humor y sin accidentes. “En mi época no existía el Ibuprofeno ni los isquiotibiales”. No hay, en definitiva, quien haga sombra en esta conversación a Asensi, que fue un jugador imprescindible y un empresario prematuro. “De futbolista tenía demasiado tiempo libre”. Hoy, no sólo alza la voz a favor de Messi . “Si actuase como un divo, tendría enemigos dentro del vestuario y no tiene a ninguno”. También habla de Cruyff, su amigo, al que le ha dicho: “Si ten dan tiempo, ‘Flaco’, tú sacas esto adelante”. Y no juzga a Piqué, pero presiente que en su Barça "se le hubiese parado los pies”.



Pregunta. Papá, no hice el ridículo. Así se titula su biografía

Respuesta. Sí, es una frase que me dijo mi padre a los 19 años cuando salía de Elche a Barcelona por primera vez: “Si crees que vas a hacer el ridículo, quédate en casa”.

Y en el lenguaje de su padre, ¿qué era hacer el ridículo?

Cosas tan simples como fracasar, no congeniar con los demás o que la gente se negase a confiar en ti.

Un hombre que iba a la cara su padre

Tenía que ser así. Él tenía una agencia de transporte y una responsabilidad enorme, porque en casa éramos siete hermanos, seis chicos y una chica. De ellos, yo jugué en el Barça, uno en el Hércules en Segunda División, otro en el juvenil del Madrid y el último en el Condal de Barcelona…, pero ¿sabe por qué?, porque mi padre nos invitó a buscar lo que queríamos; así íbamos a ser más felices.

Una visión muy honrada de la vida

La vida siempre fue honrada. Son las personas las que no la hacen honrada si se niegan a trabajar duro. Pero esto puede pasar en un equipo de fútbol o en una empresa. Si uno no cumple con las ocho horas diarias de trabajo que tiene marcadas en su contrato, nunca será honrado, irá en su conciencia.

Eso suena duro. Podría ser usted un empresario muy duro. ¿No lo ha pensado?

"Sé distinguir enseguida al que se esfuerza, al que lo da todo o al que se guarda la energía, sobre todo en un campo de fútbol"

No, yo soy un tío fenomenal, que no juzga a nadie sin conocerle, pero una vez que lo conozco… Sé distinguir enseguida al que se esfuerza, al que lo da todo o al que se guarda la energía, sobre todo en un campo de fútbol…, ese futbolista, ese hombre, no puede engañarme. Me crié en un campo de fútbol.

¿Y no piensa que reservarse a veces también puede ser inteligente?

Si a usted le parece inteligente correr cinco cuando debes hacer diez, dejar que el compañero haga el trabajo que deberías hacer tú… Para mí, la inteligencia es jugar al cien por cien y encima ser mejor que el adversario.

Ha dicho siempre

No, siempre, no. Tuve un médico que me lo dijo y me dejó marcado para toda la vida: “Si tienes un problema en la mente, no vas a rendir al cien por cien”, y lo experimenté en mí. ¿Quién no ha tenido alguna vez una discusión en casa?

¿Quién no ha jugado con dolor alguna vez?

No hace falta que me lo diga a mí. En mi época, los médicos nos ponían una inyección y a correr.

¿No existía el Iburpofeno?

Ni el Ibuprofeno ni los isquiotibiales (risas). Los médicos se dirigían a nosotros con el lenguaje más elemental; nos hablaban de los cuádriceps, y los gemelos y poco más…

En su época, Cruyff reconocía abiertamente su condición de fumador

"En mi época había compañeros que después de comer o de ir a tomar una cerveza se fumaban un cigarro y no les importaba quién estuviese delante; lo hacían con toda naturalidad"

En aquella época, no había ningún reparo. Nadie te llamaba la atención. Nadie te decía que el cigarro fuese mortal. Había compañeros que después de comer o de ir a tomar una cerveza se fumaban un cigarro y no les importaba quién estuviese delante; lo hacían con toda naturalidad.

Nacieron ustedes muy pronto

"En el Barcelona de ahora yo me compararía con Rakitic"

Eso decimos Cruyff, Sotil, Pirri…, cuando nos vemos. Nacimos demasiado pronto porque para nosotros es irreal lo que pasa ahora. Entonces tú te lesionabas e ibas al médico del club, a buena hora ibas a decir que te ibas a Suiza o a Alemania para hacer la recuperación…, y, por supuesto, ni se nos ocurría montar a caballo o ir en moto… No éramos así. No lo concebíamos.

¿Qué clase de futbolista fue usted?

En el Barcelona de ahora yo me compararía con Rakitic.

¿En su época hubiera sido posible la figura de Piqué?

No lo sé. Teníamos mucho respeto. Supongo que el capitán le hubiese parado los pies. Supongo que si ahora estuviese Puyol… Pero no lo sé, me cuesta imaginarlo.

¿Los futbolistas entonces eran más tímidos?

"El cántico más despectivo que yo escuchaba en la grada decir de un rival era aquel famoso ‘así, así gana el Madrid’"

No, tímidos no; respetuosos sí. En mi época, estaba Cruyff, que era un fenómeno. ‘El Flaco’ parecía muy serio hasta que le daba por contar chistes y no, de tímido nada. Pero yo más bien hablaría del ambiente de la época que era otra cosa hasta en los propios estadios… El cántico más despectivo que yo escuchaba en la grada decir de un rival era aquel famoso ‘así, así gana el Madrid’.

¿Sus hijos saben que usted ganó 0-5 en el Bernabéu y que marcó dos goles?

Sí, claro. Todavía hay periodistas que me llaman todos los años para recordarlo.

Fue una noche de sábado. ¿Qué pasó?

Supimos que esa Liga ya no se nos escapaba, pero no nos sentimos superiores a nadie, porque probablemente ni siquiera lo fuésemos. La prueba es que el Madrid nos cogió luego en la final de la Copa del Generalísimo y nos ganó.

¿Se vive entonces mejor con los pies pegados a la tierra?

"De futbolista, yo creé mi propia empresa, una agencia de publicidad con unos amigos y estaba al tanto de todo. Tenía mucho tiempo libre"

Nunca viví de otra manera. De futbolista, yo creé mi propia empresa, una agencia de publicidad con unos amigos y estaba al tanto de todo. Tenía mucho tiempo libre. Sabía lo que costaba el alquiler del local, lo sabía todo y participaba como uno más. Hicimos los cromos que ahora hace ‘Panini’ y tratamos de importar aquí unas quinielas que se hacían en el extranjero… Y, sin ser una gran empresa, no nos iba mal, la prueba es que mis compañeros vivían de lo que ganaban en ella…, mi caso era diferente, claro.

A los 65 años, sigue trabajando. ¿En qué se parece el mundo empresarial al de ayer?

En los contactos. Sobre todo, en los contactos que entonces, como pasa ahora, eran los que te abrían puertas, porque eso es ley de vida y yo tenía facilidad. ¡Era futbolista del Barcelona! Pero, por lo demás, en nada. Entonces montabas una empresa con facilidad. Sin embargo, ahora hay tanta competencia, el mundo ha cambiado tanto…

Los ídolos se separaron del periodismo

Sí, lo sé, ahora es dificilísimo para ustedes, todo lo contrario que en mi época. Cruyff atendía a los periodistas en el vestuario y fíjese lo que era ‘El Flaco’. Era el Messi de la época. Pero insisto: no idealice a los futbolistas de los setenta. No había divos. Yo no los conocí. Yo mismo jugaba en el Barça y conducía un Seat 124 Sport.

Cualquier tiempo pasado fue mejor

He asumido que ya nunca más volveré a ser joven. No creo en la nostalgia. Quizá el día que me jubile lo vea diferente, pero ahora tengo tantas cosas por hacer… Me levanto a las siete de la mañana a llevar a mis hijos al colegio y aun así me faltan horas al día. Tengo que trabajar.