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El Athletic no necesita regalos

El gran error de Calatayud no disimula su superioridad

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Calatayud difícilmente lo olvidará. Es la insumisa vida de los porteros. La pelota le pedía un toque muy leve o, si se volvía loco, un balonazo. Valía todo menos que cerrase los ojos. Su soledad era infinita y no puede reprocharle a Ramis que le dejase el balón en angustiosa condición. Pero la tierra se tragó las voluntades del portero. La pelota pasó por debajo de su pie y, sin el consentimiento de nadie, ni siquiera de los delanteros del Athletic, acabó en la portería. Un gol de comedia. Un desliz gravísimo en la vida del portero, que hasta entonces llevaba una noche impecable. La eliminatoria seguía viva debido a sus paradas en la primera parte. Entonces el portero resolvió con nota dos disparos de Muniain y Herrera con todos los tintes para la fusilada. No valió de nada. Sólo se recordará ese error que destrozó totalmente al Mallorca.

Calatayud, en cualquier caso, tampoco debe equivocarse. Al final, sucedió lo único que podía suceder. Y pasó el Athletic que, por encima de un ejército, es un grupo de buenos estudiantes con un maestro de categoría. Sólo sufrió el Athletic al principio de la segunda parte, que fue cuando el Mallorca subió el pie. Pereira mostró inquietudes importantes. Tiene unas piernas fenomenales y una bellísima idea del fútbol desde la raya de cal. Significó una tortura para Aurtenetxe que sólo salió vivo, porque al extremo le faltó química en los centros. Fue cuando el Mallorca comprendió que no habría proeza. No hacía falta esperar a Calatayud. No hay que hacer demagogia.

El portero del Mallorca fue el mejor de su equipo en la primera mitad

La noche no tuvo más solución que el Athletic, un grupo hermoso por edades e ideas de sus futbolistas. Hasta Toquero toca el balón con precisión casi musical. Y lo suelta a su debido tiempo, antes de que nadie pueda llamarle la atención. En realidad, Toquero siempre fue así. No ha necesitado escuchar a Bielsa. Toda la vida fue un futbolista sin egoísmo que, si hacía falta, se ofrecía a descargar camiones. Otra cosa es si se habla de Muniain. Ha cambiado, ha madurado, se ha hecho un hombre. Nunca había dado tantos pases como en estos últimos meses. Y en esa idea, que es la de Bielsa, se resume un Athletic que ni siquiera cuando se defiende hace sufrir a la pelota. Y esa propaganda vive en su corazón.

El tiempo pasó muy rápido para el Mallorca en la segunda parte. Y ése fue el problema. Salió como un tiro y recuperó los valores perdidos en la primera parte, en la que fue un equipo obsoleto. Su esfuerzo se dirigió a tener la pelota, no a recuperarla. Y entre Joao Victor y Tissone se responsabilizaron del medio campo. Y, en buena medida, el balón encontró su camino. Y llegó algún incendio al área de Iraizoz. Pero el combustible se le agotó en un cuarto de hora o veinte minutos, a lo sumo. Luego, se impuso la intención de los mediocampistas del Athletic que, uno por uno, son mejores.

Al fondo quedó una noche, que tampoco despertó con ánimo de proeza en Mallorca. La dejadez de la grada se trasladó al césped, donde el Mallorca vivió en quiebra en la primera parte. Fue demasiado tiempo perdido. Sólo encontró un vencedor en esa parte, Calatayud, que fue el hombre que luego ayudó a su derrota. Son las cosas del fútbol o, tal vez, de la vida que se niega a aceptar la lógica. Los errores imposibles son como los milagros. También existen y, debido a ellos, Calatayud será hoy un hombre fastidiado al que es mejor no llamar por teléfono.

0 - Mallorca: Calatayud; Cendrós (Castro, m. 68), Chico, Ramis, Bigas; Tissone, Joao (Martí, m. 79); Pereira, Alfaro, Álvaro (Víctor, m. 57); y Hemed.

1 - Athletic: Iraizoz; Iraola, Amorebieta, Javi Martínez, Aurtenetxe; Iturraspe, Ander (Iñigo, m. 62); Susaeta, De Marcos, Muniain (Toquero, m. 39); y Llorente (San José, m. 85).

Goles: 0-1. M. 75. Ramis, en propia puerta, tras error de Calatayud.

Árbitro: Del Cerro. Roja directa a Chico (m. 90) por entrada por detrás a Susaeta. Amonestó a Herrera, Toquero e Iraizoz.

Son Moix: 8.000 espectadores.