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Bruno la pifia a última hora

El Valencia perdona al Mallorca, que acepta el regalo de un penalti tonto (1-1)

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Nadie lo esperaba. Pero el ciclón de juego valencianista sufrió un inesperado desenlace. Lo hizo bien, muy bien tras el descanso a raíz del gol de Villa. Y, sin embargo, resbaló por culpa de un penalti que Bruno cometió de manera tan impetuosa como infantil. Lo hizo todo para ganar y se dejó un punto lastimoso ante un Mallorca digno, muy digno.

Tanto, que al Valencia le costó encontrar la brecha del triunfo. Y tuvo que ser en una jugada de estrategia, apareciendo, cómo no, Villa. Mata sacó un córner al pico del área, recibió Banega, quien metió en diagonal para que el pichichi doblegara la resistencia del Mallorca. Ocurrió a la vuelta del descanso. Y ocurrió después de que Josemi, de falta, metiera el miedo en la grada. Hasta entonces, juego muy igualado entre dos equipos que trataron el balón con guante blanco.

Al Valencia le enfrió la lesión de Silva mediada la primera mitad. El canario, a falta de pruebas más concisas, tiene afectado el ligamento lateral interno de su rodilla derecha. Mala pinta. El Mallorca jugó de tú a tú a los de Mestalla. La grada vio un encuentro equilibrado al principio, e intenso y desbocado a favor del Valencia una vez abierto el marcador.

Nunca perdió la cara el equipo balear, de ahí que estuvieran a punto de partírsela en las numerosas ocasiones creadas por el ataque local. Albelda, no hace tanto tiempo crucificado, ha resucitado para la afición de Mestalla, que ovaciona su gran momento de forma. El suyo y el de todo el equipo.

Pero quien perdona, termina sufriendo. Fue una jugada tonta, un balón colgado y Bruno, que se echó encima de Castro para emborronar la victoria. Penalti y Valero igualó un encuentro que tenía perdido. Al final, la grada, impotente de cómo se desvanecía el quinto triunfo consecutivo, culpó a Iturralde.