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La celebración más loca de Márquez

El australiano toma ya 44 puntos de ventaja sobre Lorenzo a falta de cuatro pruebas para el cierre del curso

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Después de una carrera de mil adelantamientos y trazadas compartidas a una pulgada de distancia, Marc Márquez sólo resbaló al suelo en el podio celebrando su triunfo. Sobre la moto nada le hace perder el sitio. Es de esos pilotos que parece sentirse más cómodo cuando va como un relámpago sobre su montura que en el rutinario ejercicio de caminar. Ganó en Motorland una carrera brutal, de enorme exigencia. Ni siquiera el líder de la categoría, Stefan Bradl, pudo aguantar tanta locura. Acabó octavo con los neumáticos destrozados por el enorme esfuerzo que requiere perseguir a este prodigio. Son ya sólo seis puntos de ventaja del alemán en la clasificación, pero además la sensación es que asume haberse encontrado con un piloto de leyenda.

Templado en sus celebraciones, el catalán apagó el interruptor de la madurez y explotó como un niño con un baile alocado nada más bajarse de su máquina. Un minuto antes había escalado la verja metálica que le separaba del público para compartir su sobredosis de felicidad con los miles de motores que habían acudido a Motorland.

Será recordada por mucho tiempo el Gran Premio de Aragón de Moto 2. Una prueba en la que hubo hasta cinco líderes diferentes, pasadas hasta perder la cuenta y una escapada magistral que decidió el triunfo.

La salida ya resultó un precioso ejercicio de imprudencia. Adelantamiento uno tras otro que semejaban más a la última vuelta que a la primera. Márquez y Bradl se escaparon unos metros, pero ninguno se conformó con eso. Querían más testigos de su enorme duelo. Mirada a mirada rebajaron el ritmo hasta convocar a cinco pilotos más al desfile. Ahí se desató la locura. Salidas de pista, coladas, el riesgo no tenía límite para nadie. Faltaban ojos para contemplar en todo su esplendor ese carrusel de desvergonzados. Tras unos giros a todo trapo, Márquez pudo quitarse de encima el incordio de Iannone y recuperar el primer puesto de la prueba. Ya el juego había durado demasiado. El catalán apretó a fondo y tomó una ventaja insalvable para los rivales, mientras Bradl se quedaba enganchado en esa fila india. 'Quería evitar un error, e incluso le he dejado pasar para que hiciera él un mayor desgaste de neumáticos y de físico al ir delante', comentó al acabar la carrera.

La otra gran noticia de la categoría intermedia fue que Elena Rosell ya puede presumir de ser la primera española en participar en una carrera del campeonato del Mundo. Finalizó en la última posición para culminar un fin de semana sin los sobresaltos de su primera oportunidad en Assen. Tendrá una nueva ocasión en Valencia.