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Entre el 'centenariazo' y el éxtasis de Futre

El Real Madrid ha caído en seis de las ocho finales de Copa que ha disputado en su coliseo. Para el Atlético es talismán: la última que ganó, la de 1992

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'Esto es para los que decían que la Copa tenía dueño, que lo habían preparado todo para que ganáramos nosotros', se quejaba un cariacontecido Morientes, con la misma cara de póker que sus compañeros.

Hacía sólo unos minutos que los jugadores del Madrid habían sido humillados en su propio estadio, en su propia fiesta. Una celebración hecha a su medida, por los cien años del club. Nadie aguardaba que los que al final del choque cantaran 'Centenario feliz...' fueran los seguidores del Deportivo, en tono de sorna claro está, y no los merengues.

El Moro fue el que lo expresó con más corazón, pero la razón que esgrimían la mayoría para aquella debacle fue la misma: les pudo la ansiedad y la presión por jugarse la Copa en el Bernabéu el mismo día de su centenario.

Fue la última vez que los blancos disputaron la final en su coliseo y ni con un equipo con la mitad ya de los galácticos -Zidane y Figo- pudieron con los gallegos (1-2), que rompieron el sueño de Florentino de lograr el triplete. Aquel 2002 Casillas, al igual que hoy, fue suplente de un César que acabaría dándole el relevo en la Novena de los merengues en Glasgow.  

'Desde Madrid se fomentó la idea de que íbamos de comparsas', recordó tiempo más tarde Fran -uno de los protagonistas del llamado centenariazo-, expresando el sentir de los blanquiazules, que saltaron heridos al Bernabéu y acabaron de juerga sobre el césped. Una celebración de la que no han gozado en exceso los blancos cada vez que han jugado la final de Copa en su estadio. Suele ser sinónimo de decepción para el Madrid, que ha caído en seis de las ocho que ha disputado en su coliseo.

Todo lo contrario que para su adversario esta noche. El Atlético de Madrid ha ganado en el Bernabéu ocho de los nueve títulos coperos que tiene en sus vitrinas. Precisamente la última vez que levantó el trofeo en el estadio de los merengues fue ante el eterno rival, en 1992, temporada aciaga para el Madrid, que acabó tirando la primera de las Ligas de Tenerife y viendo cómo el Barça ganaba su primera Copa de Europa.

Aquel año Schuster y Futre se encargaron de acabar de culminar el fracaso de los blancos con un partido en el que pudieron golear. 'Un Madrid patético', se pudo leer en las crónicas de hace 21 años. Buyo vio los dos golazos por su escuadra derecha y Abel le paró un penalti a Míchel.

'Lo que vale es que sois mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en este campo. Lo que vale es que sois el Atlético de Madrid y hay 50.000 que van a morir por vosotros. Hay que morir por ellos, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco'. La mítica arenga de Luis Aragonés surtió efecto y los rojiblancos se merendaron al equipo entrenado entonces por Leo Beenhakker.

Futre, estrella de los colchoneros, recibió un pase de Manolo, dejó atrás a Chendo y soltó un zarpazo con la zurda. Imparable. 'La pegué con el alma', recuerda hoy el luso. 'Fue un día especial para toda la afición del Atlético, cuando vi que la pelota entraba sentí como el éxtasis', rememora. Hoy los rojiblancos apelan al espíritu de Luis Aragonés y Futre para volver a palpar aquello.