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Entre la corneta y el cambio total

El Real Madrid necesita reflexionar sobre cómo traducir su superioridad técnica en el 3-0 necesario para propiciar una remontada ante el Borussia que reviva tiempos añejos

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El nuevo varapalo sufrido en tierras alemanas deja el sueño de la Décima del Real Madrid a expensas de reencontrarse con la mística del Bernabéu, de protagonizar otra noche histórica de remontada, pero para ello debe producirse una metamorfosis en el equipo de Jose Mourinho. Lo malo en el Signal Iduna Park no fue solamente el resultado, sino también el cómo se llegó al 4-1, cómo el Borussia Dortmund borró del campo al cuadro madridista.

Jugadores como Sergio Ramos admitían tras la debacle que al equipo le había 'faltado actitud'. Pero le faltó mucho más que eso. Faltaron todas las características que se le debe exigir a un equipo de su nivel. Tan solo Diego López, que pese a encajar cuatro goles salvó otros tres, y el hambre de Cristiano, que con su gol mantiene una leve llama de esperanza, mantuvieron el tipo.

Del resto, nada. La defensa anduvo dispersa, obnubilada por la movilidad del trío de oro formado por Götze, Reus y Lewandowski.. Pepe fue el que peor lo pasó. No pudo contener a la delantera, se vio superado en todo momento y, como predecía Klopp, se las vio y se las deseó para sacar con mínima coherencia el balón jugado. El pelotazo a tierra de nadie fue el recurso más utilizado por el portugués y por su compañero Varane.

Sergio Ramos y Coentrao, atareados en tapar agujeros permanentes, no pudieron ejercer de llegadores. Tan solo el luso amagó en alguna ocasión con conectar con Cristiano. El peor síntoma fue la desaparición de Xabi Alonso. Sin él, el Madrid volvió a ser vulgar, sin ninguna verticalidad ni intencionalidad en su juego. Özil, desplazado a la derecha, solo pudo conectar en tres ocasiones con Cristiano, y Modric, asfixiado, estuvo perdido en ataque y desubicado en defensa. E Higuaín, situado en permanente fuera de juego solo pudo aprovechar el fallo de Hummels. Su entrega ayer fue completamente estéril. 

Y cómo el cuadro del carismático Jürgen Klopp ha sido superior al Real Madrid en los tres partidos disputados esta temporada en la Liga de Campeones, porque fue mejor en el primer encuentro en Dortmund en la fase de grupos y en el Bernabéu, donde el equipo español salvó un empate in extremis. La final de Wembley está a noventa minutos y tres goles. Por lo visto en la fase de grupos y en el primer asalto de la semifinal está muy lejos y obliga a una metamorfosis espectacular de los hombres de Mourinho en el césped.

No aprendió la lección el Real Madrid de la semifinal del pasado año ni de los partidos de esta primera fase y su actuación fue más que deficiente y estuvo a merced de un gran Borussia y de un estelar Robert Lewandowski, autor de los cuatro goles. El polaco se convirtió en el peor verdugo del Madrid en toda su historia en Europa. Su recital, con goles de todos los colores, desde el oportunismo del primero, pasando por el regateo en la baldosa del tercero al golpeo a romper del penalti. 

Si el Real Madrid quiere estar en Wembley y luchar por la Décima no tiene más remedio que cambiar drásticamente su discurso futbolístico, en el que recibió un auténtico repaso, como bloque e individualmente, de su rival. Ni siquiera supo rentabilizar el Real Madrid el gol de Cristiano Ronaldo antes del descanso, el 'regalo' de Hummels que aprovechó el argentino Gonzalo Higuaín para servir el tanto al luso.

Parecía que con el 1-1 en el marcador y la segunda parte por delante el Madrid iba a tener los arrestos necesarios para contrarrestar el fútbol del Borussia, pero precisamente un arranque avasallador colocó un 3-1 para los alemanes en los primeros diez minutos del segundo acto. Ahí terminó la noche para los blancos. Ni las entradas de Di María, Benzema y Kaká sirvieron para dar otro aire al equipo.

El Borussia fue mejor y dejó de nuevo al desnudo las carencias de este Real Madrid capaz de arrollar pero también de ser desvencijado, como le ha ocurrido esta campaña en partidos de Liga teóricamente sencillos o, sin ir más lejos, en Estambul por el Galatasaray en los cuartos. Para su fortuna, el resultado entonces era claramente favorable y no pasó de un susto. De hecho, en la presente Liga de Campeones ha pasado por notables apuros, como ante el Manchester City en Madrid y el campo inglés, en octavos contra el United y durante esa media hora ante los turcos.

Nada más acabar el encuentro de Dortmund, entre el disgusto y la decepción, la palabra remontada apareció de inmediato en Mourinho, sus pupilos y la afición. El conjunto blanco quiere sentirse capaz de revertir la situación en el Bernabéu. El 'sí se puede' empleado por equipos que luchan por la salvación en la Liga surge ahora alrededor del acorazado madridista.

Por ello se recurre a la mística del Bernabéu, al recuerdo de aquellas remontadas gloriosas, fraguadas entre la clase de futbolistas para el recuerdo y una garra indescriptible, ante otros grandes del momento en el fútbol continental que acabaron sucumbiendo pese a llegar con marcadores claramente favoritos. 'Noventa minuti en Bernabéu son molto longo', a frase pronunciada por Juan Gómez 'Juanito', se ha convertido en una de las señas de identidad del Real Madrid en este tipo de situaciones.

Ya han comenzado a recordarse remontadas históricas como ante el Derby County inglés (había ganado en la ida 4-1), el Anderlecht belga (3-0), Borussia Moenchengladbach (5-1) o Inter (2-0 y 3-1). El próximo martes se presenta otra de esas noches en las que se precisa otra remontada heroica. Mourinho admitió ante la prensa en Dortmund que es posible y su equipo está capacitado. Pero para ello es imprescindible mostrar un cambio radical en fútbol y espíritu. Si no, la Décima estará otro año más lejos.