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El día que Sergio Ramos leyó a Steve Jobs

El fútbol ya admite una constante lucha de egos entre semana en la que hay jugadores como Ramos que se acuerda del gran informático: "No permitas que nadie ahogue tu propia voz interior"

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¿Qué es más difícil: ordenar tácticamente a un equipo o controlar los egos en un vestuario? La pregunta no ofrece dudas para Del Bosque, que nunca tuvo fama de ser un gran estudioso del aspecto táctico. Sin embargo, en su vida como entrenador apenas se recuerdan altercados con futbolistas. Ni siquiera con Casillas cuando le dejó en el banquillo como entrenador del Madrid. 'Sería gravísimo que no fomentásemos las buenas relaciones', explica. 'Sin ellas es imposible ganar nada'. Del Bosque, que fue para maestro, antes de futbolista, encarna ese retrato en el que no se deja engañar por el éxito. 'Es fugaz y está sobrevalorado. Es un reflejo de la vida. Por mucho que ganes, siempre eres uno más'.

Del Bosque, sin embargo, no es un reflejo tan exacto del fútbol español. Al menos, de lo que pasa entre semana, donde los futbolistas contestan entre semana a los entrenadores. Se crean auténticos cismas como el de los últimos días, en los que Sergio Ramos advirtió a su entrenador que nunca se callará. '¿Por qué voy a hacerlo? Yo muero con mis ideas'. Incluso, le desafió en voz alta ('como dice Luis Aragonés, yo tengo el culo pelao'). Pero, en realidad, esa actitud de Ramos no es excepcional en el fútbol de hoy, donde los futbolistas ya no se cortan un pelo. De repente, reivindican su tristeza (Cristiano), menosprecian a un compañero en el césped (Messi a Villa) o a su propio equipo en la sala de prensa. 'No tengo equipo. Sólo hay tres o cuatro futbolistas que tienen la cabeza centrada y cuya prioridad es el fútbol', declaró Mourinho tras perder en Sevilla.

El látigo ya se acabó en el fútbol, pero la crónica social es más abundante que nunca en esta época. Los estadios ya no se llenan los domingos, pero entre semana no faltan enfados en los vestuarios y ni siquiera futbolistas que echen un pulso a su entrenador. 'El problema es que usted nunca ha jugado al fútbol', llegó a rebatirle Ramos a Mourinho cuando éste le preguntó: 'Sergio, ¿es que ahora juegas a entrenador?' Las preguntas en las ruedas de prensa, por lo tanto, ya no se limitan a aspectos futbolísticos. Muy al contrario, se logran respuestas como la de Mourinho esta semana cuando señaló que se lleva mejor con su mujer que con Sergio Ramos. La publicidad, que han tenido esas palabras, ha sido inmensa, pero, si se piensa bien, ¿dónde está la lógica de todo esto? ¿Por qué la desesperación por el resultado, que existe en el fútbol, conduce a esas preguntas? ¿Acaso son cosas que interesan realmente a la hinchada?

Valdano: 'Da la sensación de que si uno no se mueve comete un pecado de dejadez'

La historia del fútbol está llena de relaciones imposibles. Incluso, de jugadores que pegan a sus entrenadores como hizo Maradona con Bilardo en la selección argentina. Pero también es cierto que Maradona, que era un carnaval permanente, fue un caso excepcional. La realidad es que Valdano, que perteneció a su misma época, echa de menos al futbolista que fue. 'Entonces el fútbol era lo único que teníamos. Por lo tanto, era muy difícil confundirse', explicó en una entrevista concedida a Jotdown. 'El fútbol traía aparejado dinero y fama, que son deformadores de la personalidad, pero no en la dimensión de ahora, donde el futbolista está rodeado de gente que se especializa en sacarle de la realidad. Desde el representante pasando por su jefe de comunicación y siguiendo por su novia. Todos son adoradores profesionales que contribuyen a sacar al futbolista de la normalidad y eso es muy difícil de gestionar'.

El mundo de hoy genera un alboroto tremendo. 'Cualquier cosa menos la calma, la paciencia y la tranquilidad', explica Valdano. 'Da la sensación de que si uno no se mueve comete un pecado de dejadez'. Pero, además, existe otro factor que diferencia a los jugadores de ayer con los de hoy. Valdano recuerda que en su época 'que un futbolista leyera no era frecuente. Era como si fueran universos distintos. Por un lado, estaba la mente y por otro el cuerpo'. Sin embargo, en esta época ya es distinto, se aceptan los futbolistas con pinta de intelectuales y hasta los que menos pinta tienen de ello, como Cristiano Ronaldo. Resulta que habla tres idiomas (inglés, castellano y portugués) y no importa que sea de un origen humilde para contestar a su entrenador como hizo con Ferguson en el Manchester. Importa más que se trata de un hombre hecho a sí mismo, eternamente ambicioso, sin miedo a reivindicar el ego que le ha acompañado en esta aventura.

La psicóloga Patricia Ramírez, escritora del libro Entrénate para la vida, no cree que estos conflictos sean negativos. Ha trabajado en el Betis y en el Mallorca, donde llegó a poner a los jugadores una canción de Serrat durante una charla en el descanso de un partido en San Mamés. Y Patricia sabe que los egos son necesarios en el fútbol y que, a veces, tienen que saltar. 'Porque sino serías un mediocre'. Y la mediocridad no vale en un mundo como el del fútbol. 'Los jugadores salen a competir y necesitan adrenalina'. Y, lógicamente, si se les pide carácter en el césped, también deberán mostrarlo entre semana como explica otro psicólogo, en este caso Pep Marí, autor del libro Aprender de los campeones: 'El entrenador de Los Lakers Phil Jackson dice que el carácter es más importante que el talento. Estoy totalmente de acuerdo porque el carácter es el que permite que el talento surja, se desarrolle y se materialice'.

Así que tal vez no haya que desconfiar del realismo de esas riñas entre futbolistas y entrenadores. Da igual que sea entre Ramos y Mourinho en el Madrid, que entre Bielsa y Llorente en el Athletic o entre Messi y Guardiola que, por lo visto, también tuvieron un altercado tras la derrota en Champions frente al Chelsea en Champions. La realidad es que, tal vez, los futbolistas, más preparados, simplemente se acuerden del famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford. Y quieran ejercer como tales. Jobs pidió ese día a todos los individuos del mundo que no dejasen que el ruido de las opiniones de los demás 'ahoguen vuestra propia voz interior. Y lo más importante tener el coraje de seguir a vuestro corazón y a vuestra intuición. De alguna manera ellos ya saben lo que tú quieres ser'.

Y, desde luego, Sergio Ramos lo siguió a rajatabla esta semana.

Después de triunfar en la Real Sociedad, John Toshack entrenó al Real Madrid en los ochenta. Después, volvió en una segunda etapa a finales de los noventa en la que los resultados no le hicieron tanto caso. Salió del club escopetado después de unas declaraciones en las que dijo que era más fácil 'ver a un cerdo volando en el Bernabéu' que él cambiase de opinión. Pero en lo sustancial Toshack era un entrenador parecido a Mourinho. Al menos, frente a la prensa, donde acostumbraba a meterse en líos. Con esa flema británica suya, no era fácil que ocultase su disgusto con los jugadores. Y, en general, no le fue mal, al menos durante muchas épocas. Pero sí es cierto que nada le estresó tanto como entrenar al Madrid. Lo recordaba esta semana en el campo de golf Lumine de Salou, donde acudió de invitado. 'No se puede durar más de dos años. El desgaste se nota, sobre todo para alguien que viene de fuera'.

Mourinho, sin embargo, cumple su tercer año en el que parecía haberse desprendido de uno de los jugadores más problemáticos, Lass Diarra , que, por lo visto, llegó hasta cogerle del cuello de la camisa. Pero la actitud del entrenador no ha cambiado. Sigue, entre otras cosas, viviendo a golpe de incidente, de titulares duros y de establecer duelos con sus futbolistas. La última, quizá, la de calificar como un 'perezoso' a Higuain. Pero no le importa. Todo eso le repara. Incluso se ha atrevido a sentar en el banquillo en un partido importante como el del Manchester City a Sergio Ramos. Una decisión parecida a la que en otro tiempo le costó el puesto a Beenhakker cuando en un partido de la Copa de Europa se le ocurrió dejar en el banquillo a Butragueño. Mourinho, sin embargo, no tiene ese problema. Como dijo una vez Guardiola, se trata del 'puto amo del Bernabéu' y ya sólo le falta dejar en la suplencia a Casillas. Aun así, seguramente no pasaría nada. Florentino Pérez seguiría diciendo a sus socios compromisarios que se trata del mejor entrenador del mundo' y que sólo necesitó un poco de tiempo... 'para entender el Real Madrid'.