Publicado: 25.05.2014 00:06 |Actualizado: 25.05.2014 00:06

Las diez Copas de Europa del Real Madrid

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Así han sido las diez Copas de Europa que ha conseguido el Real Madrid a lo largo de su historia.

Santiago Bernabéu colaboró activamente en crear, junto al diario francés L'Equipe, una competición que pudiese dilucidar cuál era el mejor equipo del continente cada año. En la primera edición participaron dieciséis equipos elegidos por los organizadores que no necesariamente fueron los campeones de cada país. El Real Madrid fue uno de ellos y no falló.

Después de un camino complicado hasta la final, en el que cayeron el Servette suizo, el Partizan de Belgrado (a punto estuvo de eliminar a los blancos en una batalla en la nieve en Yugoslavia) y el Milán. En la final esperaba el Stade Reims francés de Raymond Kopa, una figura de talla mundial.

No fue nada fácil conseguir el primer trofeo. El conjunto francés se adelantó pronto en el marcador y en el minuto 11 ya ganaba 0-2. Sin embargo, Alfredo Di Stéfano y Héctor Rial empataron el duelo antes del descanso. Después, el Reims volvió a marcar, respondió Marquitos y, de nuevo, en el minuto 80, acertó Rial para dar una victoria agónica al Real Madrid, que iniciaba una era inigualable.

 El Real Madrid de José Villalonga alcanzaría la final después de un camino tortuoso en la competición. Tuvo que dejar fuera al Rapid de Viena, contra el que hubo que disputar un partido de desempate y al Manchester United, uno de los favoritos del torneo que acabó cediendo en las semifinales al empuje blanco.

Para la final, el conjunto blanco tenía que enfrentarse al Fiorentina en el estadio Santiago Bernabéu. Como premio al primer ganador, el partido decisivo se jugó en Madrid. Allí, ante casi 120.000 espectadores, el Real Madrid no falló para llevarse el segundo título.

Antes del partido, los medios de comunicación y el público madridista auguraban un duelo fácil para el Real Madrid. Sin embargo, no fue así y el cuadro italiano fue un cerrojo que no pudo abrirse hasta el minuto 69, cuando Alfredo Di Stéfano, de penalti, marcó el primero. Después, Paco Gento, con una pequeña vaselina sobre el portero Sarti, sentenció el choque para dar la segunda Copa de Europa al club merengue.

La final de 1958 enfrentó a dos equipos poderosos, Real Madrid y Milán, los dos mejores clubes de la época junto al malogrado Manchester United, que después desaparecería casi por completo en un accidente de avión. Ambos clubes se vieron las caras en el estadio de Heysel en Bruselas en el encuentro definitivo. El Milán, con Grillo, Schiaffino y Maldini como figuras, era una amenaza terrible para el club blanco, que, por primera vez, acudía a una cita sin su entrenador José Villalonga, que dimitió al finalizar la campaña anterior.

Con Luis Carniglia en el cargo, el Real Madrid llegó a la final tras eliminar al Amberes belga en octavos, al Sevilla en cuartos, y al Budapest Vasas húngaro en semifinales. Para el encuentro definitivo esperaba el Milán, donde el uruguayo Juan Alberto Schiaffino, autor del gol del empate en el famoso "Maracanazo" del Mundial de Brasil en 1954, brillaba con luz propia.

Él fue el primero en abrir el marcador, en el minuto 59, con un gol al que siguió un disparo al poste de Cuchiaroni. Di Stéfano, con una gran carrera con la que se deshizo de Maldini, hizo un empate que sólo duró tres minutos por culpa de un tanto de Grillo. Sin embargo, Rial subió el empate al marcador y en la prórroga fue Gento el héroe del choque con un tanto que dio el tercer título consecutivo al Real Madrid.

La edición de la Copa de Europa que volvió a ganar el Real Madrid tuvo más historia en las rondas precedentes a la final que en el propio partido que dio el cuarto título a los blancos. Antes de verse las caras ante el Stade Reims, el equipo que entrenaba Luis Carniglia vivió una eliminatoria durísima en semifinales ante el Atlético de Madrid.

El cuadro madridista necesitó un tercer partido para conseguir el pase a la final. Después de ganar 2-1 en el Bernabéu y de perder 1-0 en el Metropolitano, los dos equipos disputaron un choque de desempate en Zaragoza que acabó con un 2-1 favorable al Real Madrid, que ya era el equipo a batir por todos y alcanzó otra final.

Esperaba en ella el Stade Reims, a quien ya derrotó en la primera edición 4-3 y que no opuso tanta resistencia como entonces. Su figura, Just Fontaine, que fue máximo goleador del Mundial de Suecia en 1958 con trece tantos, no pudo evitar una nueva derrota de los franceses ante un rival intratable. A los dos minutos, Mateos, de penalti, hizo el primer tanto en el Neckardstadion de Stuttgart, que fue testigo del segundo, obra de Di Stéfano, en los primeros minutos de la reanudación. El argentino sentenció un duelo fácil tras el que el Real Madrid ganó su cuarta Copa de Europa seguida.

La final de 1960 fue el cierre mágico y perfecto para un equipo de ensueño que marcó una época irrepetible en el fútbol europeo. El Real Madrid, que tenía cuatro Copas de Europa en sus vitrinas, seguía intratable por el continente y, tras eliminar al Jeunesse de Luxemburgo, al Niza francés y al gran Barcelona de Ramallets, Luis Suárez, Kocsis, Evaristo y Kubala, se plantó en la final ante el Eintracht de Fráncfort.

Los alemanes tuvieron que soportar una auténtica exhibición del Real Madrid, que dio una lección de fútbol para arrasar a un rival que no pudo hacer nada para frenar el vendaval blanco. El resultado final, 7-3, hizo justicia a un choque perfecto en el que Ferenc Puskas, con cuatro goles, y Alfredo Di Stéfano, con tres, dejaron sin argumentos a los germanos.

Durante muchos años, en su programación de Navidad, incluyó ese partido como el ejemplo de la perfección en el fútbol. Sin duda, el estadio Hampden Park de Glasgow, que luego acogería la novena del Real Madrid, se convirtió desde ese día en un lugar mágico para el club madrileño.

Tras dos finales consecutivas perdidas y con la marcha del club de Alfredo Di Stéfano, seis años separaban al Real Madrid de su última conquista. Santiago Bernabéu y Miguel Muñoz afrontaron una renovación casi total de un equipo que necesitaba sangre nueva.

En 1966, de la vieja guardia, sólo quedaban en el equipo Paco Gento y Ferenc Puskas, dos leyendas que aportaban veteranía a un grupo en el que Sanchís, Pirri, De Felipe, Grosso, Zoco, Serena y Velázquez aportaban una juventud insultante en la que pocos creían.

Aún así, el Real Madrid eliminó sucesivamente al Feyenoord holandés, Kilmarnock escocés, Anderlecht belga e Inter de Milán, para plantarse en la gran final ante el Partizan de Belgrado yugoslavo, un equipo rocoso y duro que obligó a los blancos a emplearse a fondo. Tuvieron que remontar un tanto de Vasovic en el minuto 55 con un golazo de Amancio y con otro de Serena a quince minutos del final para dar el sexto título al Real Madrid.

La friolera cifra de 32 años es lo que tardó el Real Madrid en ganar su séptima Copa de Europa. Fue la más esperada de todas y también de las más celebradas. La logró en una temporada errática en la que Jupp Heynckes no consiguió dirigir con buen paso a sus hombres en la Liga, donde acabaron en la cuarta posición tras Barcelona, Athletic y Real Sociedad.

Sin embargo, en Europa los blancos marchaban con buen paso firmando grandes eliminatorias ante Bayer Leverkusen y Borussia Dortmund, con un partidazo tremendo del argentino Fernando Redondo, una de las claves de aquel Real Madrid confeccionado por Lorenzo Sanz con otros nombres importantes como los de Pedja Mijatovic, Raúl González, Roberto Carlos o Davor Suker.

Fue uno de ellos, Mijatovic, quien terminó con 32 años de decepciones gracias a un gol en la final ante el Juventus de Zidane, Davids y Del Piero. En el minuto 67, el jugador montenegrino batió a Peruzzi ante la incredulidad de muchos que daban como favorito al cuadro italiano. Mijatovic, en unos segundos, grabó su nombre para siempre en la historia del Real Madrid.

Dos años después de la séptima Copa de Europa que consiguió el Real Madrid, los blancos se plantaron en otra final con sabor español, la primera en la historia de dos equipos de la Liga. El Valencia del argentino Héctor Cúper, que después volvería a perder otra final ante el Bayern de Múnich, asustaba por Europa y en la competición de la regularidad. Una generación de futbolistas como Mendieta, Kily González, Gerard o Farinós se encontraron ante la oportunidad de sus vidas de lograr un éxito rotundo.

De nuevo, como en 1998, el Real Madrid daba bandazos en la Liga. Acabó otra vez cuarto, por detrás del Deportivo, Barcelona y Valencia. La Copa de Europa estaba destinada a salvar una temporada errática y así fue. Después de eliminar al Manchester United con el taconazo memorable de Redondo en Old Trafford y al Bayern de Múnich en semifinales, el Valencia era el último escollo para la octava.

El Real Madrid abusó con su experiencia en las grandes citas y ganó con claridad a un equipo que no consiguió quitarse los nervios del duelo. Fernando Morientes abrió el marcador con un cabezazo en la primera parte, el inglés McManamman, de volea, hizo el segundo, y Raúl González, con una cabalgada desde su campo, consiguió el tercero y definitivo tanto que selló otro título para los blancos.

 

El trío de títulos en seis años se cerró en el estadio Hampden Park de Glasgow, donde 42 años antes el Real Madrid ganó su quinta Copa de Europa en la mejor final de la historia, aquella que ganó 7-3 al Eintracht alemán. Si la BBC reponía el choque cada Navidad, seguramente enmarcó el gol de Zidane para la posteridad. El francés consiguió su título de forma maestra, marcando el que probablemente sea el tanto más bonito de todas las finales.

Como en las otras dos ediciones, el Real Madrid llegó a la final con la Liga perdida (acabó tercero) y firmando un curso no demasiado bueno en el que se jugaba todas sus cartas en la final de la Liga de Campeones, en la que eliminó en cuartos al Bayern de Múnich y en semifinales al Barcelona en una eliminatoria en la que Zidane brilló en el Camp Nou.

Después volvería a hacerlo ante el Bayer Leverkusen de Michael Ballack, que aquel año fue segundo en todo lo que jugó. Ante el equipo de Vicente Del Bosque rozó la victoria, pero dos jugadores la evitaron: primero, Zidane, con una volea galáctica que sirvió para marcar el 2-1 tras los goles de Raúl y Lucio; y, segundo, Casillas, que saltó al campo en el minuto 69 para sustituir al lesionado César y hacer cuatro paradas increíbles al final que dieron la novena Copa de Europa al Real Madrid.

Tras doce años de espera, el Real Madrid ha conquistado este 25 de mayo de 2014 su Décima Copa de Europa en la final de Lisboa después de someter al Atlético de Madrid (4-1) a la peor de las tiranías, equilibrar su ventaja cuando sólo faltaban 60 segundos para su primera 'Champions', con un cabezazo de Sergio Ramos, y apuntillarle con tres goles más, obra de Bale, Marcelo y Cristiano, cuando el encuentro se consumía.