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Un empate anunciado

Villarreal y Manchester se clasifican para octavos. Capdevila, roja por una entrada a Cristiano

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No fue pactado, seguramente, pero el empate que daba el pase a octavos a Villarrealy Manchester se materializó. El resultado que se temía, el que más convenía a unos y otros, el que dejaba fuera a sus rivales por el pase, finalmente se produjo. La verticalidad del Manchester y la fiereza de algunos jugadores del Villarreal para frenar a Cristiano (Capdevila fue expulsado por ello) desmienten cualquier sospecha de tablas pactadas. Pero el empate se dio.

Y eso que el Manchester salió dinámico, con Nani y Ronaldo revolucionados por los costados. A los ocho minutos ya metieron un balón a Rooneypara que marcara en fuera de juego. Y un primer temblor recorrió la grada, todavía con la memoria fresca por el último resbalón liguero. Como fresca, más bien fría, estaba la noche.

Poco a poco se fue animando el Villarreal, empujado por ese centro del campo reforzado con la presencia de Ibagaza. Pellegrini buscaba la posesión del balón y del juego, perdido en los últimos choques. Así fueron pasando los minutos, con la estrategia por montera y las ocasiones escasas para ambas partes. Las acciones a balón parado levantaban las mayores pasiones. Sobre todo las que lanzaba Cristiano Ronaldo, que irritaba a la grada con su ritual antes de pegarle al balón.

Esa jugada muy repetida resumía el choque: el Villarreal dominaba relativamente, pero el Manchester era quien soltaba latigazos preocupantes. Cada equipo se comportaba fiel a su estilo: los amarillos, con su elaboración al ralentí, y los ingleses, con la electricidad de sus verticales acciones. Como vertical jugó Evra, que por su banda izquierda entró como palo enjabonado.

Antes del descanso, Ronaldo puso a prueba la resistencia del Villarreal. Por dos veces estuvo a punto de desnivelar el marcador y por dos veces salvó Diego López a su equipo. En la primera tocó lo justo para desviar al travesaño el disparo del portugués, tras una dejada de Rooney. Luego volvió a interceptar un lanzamiento de falta. Cuando el árbitro pitó el descanso, la grada suspiró; su equipo se iba a los vestuarios como el boxeador que salva el asalto por puntos. Eso sí, Marcos Senna renqueaba y su cambio se daba por hecho.

Cazorla salió como un tiro provocando enseguida un córner que sacudió el frío de la grada. Daba la impresión de querer meterle miedo a los de Ferguson para que bajaran la marcha. Incluso la tarjeta a Cristiano Ronaldo fue recibida con aplausos. Todo valía con tal de frenar el ímpetu del portugués y, por añadidura, del Manchester.

El Villarreal mantenía la presión en el centro del campo y buscaba su oportunidad, que no llegaba. Por la izquierda, Evra seguía mostrando sus portentosas cualidades. Y lo mejor, de momento, seguía siendo el empate, pese al intercambio de golpes.

Mediada la segunda mitad, el chileno Mati Fernández ocupó el lugar de un triste Pires. Pasaron los minutos, rumiándose el empate que clasificaba a los dos. Un empate que, por lo visto, nadie pactaba a tenor de la intensidad del juego. Y como muestra, ese balón que Capdevila sacó bajo los palos a diez minutos del final. El lateral también fue triste protagonista después, cuando fue expulsado por una durísima entrada a Ronaldo. El tiempo que quedaba ya fue un asunto adrenalítico, una cuestión de bemoles y rugidos en la grada que ahora sí firmaba el empate. El cuarto de hora que, sin proponérselo, confirmó la clasificación de ambos.