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Esgrima: imitar un combate letal

La evolución tecnológica del deporte olímpico. La esgrima

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La esgrima es el deporte olímpico derivado del antiguo arte de la espada. Su historia está determinada por la historia de la metalurgia; la forma y el uso de las espadas han dependido siempre de la tecnología de los metales. Los herreros de la Grecia clásica, por ejemplo, no conocían el acero. Sus espadas eran al principio de bronce y después de hierro, endurecidos por martilleo. Son materiales blandos y dúctiles que se afilan mal, se abollan y se doblan. Su uso era similar al corte con machete. Con ella era innecesario un entrenamiento especial.

La esgrima como método reglado de uso de la espada nace en Roma. Los herreros romanos fabricaban acero mezclando el hierro con carbón. Así las armas romanas permitían el ataque con la punta, y esto hizo necesarios los métodos de entrenamiento con armas. En el Imperio tardío empezaron a aparecer en las fuerzas romanas las Spathas, diseñadas para usarlas a caballo. Eran pesadas barras de mal acero y sin apenas filo que se manejaban a dos manos para mover la masa de la hoja.

A los guerreros orientales, en cambio, su dominio de una misteriosa técnica metalúrgica les permitía crear el acero damasceno, caracterizado por sus ‘aguas’, que permite combinar filos muy agudos con gran flexibilidad. La era medieval, sin embargo, dejó como legado la popularidad del duelo a espada como asunto de honor o incluso judicial. Así, en los siglos XIV y XV aparecieron los primeros maestros.

Pero la esgrima moderna no nace hasta mediados del siglo XV, cuando los avances de la metalurgia permiten la creación en España de la espada Ropera, que se manejaba con una sola mano, y su una empuñadura decorada también protegía la mano; se usaba como complemento de moda. Nacen así diferentes Escuelas de esgrima, cada una basada en las enseñanzas de un maestro.

En Francia, a partir del siglo XVII, la espada ropera sufrió su última transformación. La mejora en la calidad de la forja del acero permitió diseñar una espada ultraligera con todo su peligro en la punta; nace así el florete, que permite movimientos veloces y letales. La esgrima se transforma entonces en elegante pasatiempo; en deporte, practicado con armas sin filo ni punta.

Sin embargo, al comenzar la nueva era olímpica, la esgrima se practicaba del modo tradicional. Los tocados eran reconocidos por el perdedor, las vestimentas eran formales y las armas eran derivados sin punta de armas reales. Pero ocurrían accidentes. Por ello, se fueron introduciendo máscaras y trajes de protección.

Las discusiones sobre la puntuación inevitables en un deporte de jueces (hasta 5 hacía falta para un combate) se resolvieron durante el siglo XX con la electrificación de los tanteos. Hoy las armas de los tiradores están conectadas por un cable a un sistema electrónico que es el que detecta cuándo y quién ha tocado, y si es en el lugar oportuno (las tres disciplinas tienen diferentes zonas del cuerpo donde el tocado es válido).

Tras accidentes como el que costó la vida al tirador ruso Vladimir Smirnov, la esgrima deportiva es un deporte muy tecnológico y más seguro. Los tocados se computan electrónicamente, las espadas, floretes y sables están diseñados con una elevada resistencia, los trajes protectores se hacen con fibras especiales (kevlar, Dyneema), y las máscaras resisten fuerzas enormes. La mas elevada tecnología al servicio de la seguridad de un deporte que consiste, por definición, en imitar un combate con armas letales.