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Un goleador con sabor a mozzarella

Cavani es el gran ídolo del Nápoles

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¿A qué sabe un goleador? Según una pizzería del barrio Consalvo de Nápoles, los goles de Cavani (Salto, Uruguay, 1987) a mozzarella, jamón cocido, panceta, tomate y anchoas. Esos son los ingredientes de lapizza Matador dedicada al ariete del equipo del sur de Italia. Es una de las pruebas de la idolatría que la grada de San Paolo tiene por el charrúa. No es para menos, la temporada pasada borró un récord de 78 años en el equipo celeste. Superó, con 26 goles, los 22 que consiguió Vojak en 1933 como máximo goleador del Nápoles en la serie A. El uruguayo será la gran amenaza para un Villarreal que necesita obtener algo positivo en Italia después de la derrota en la primera jornada ante elBayern de Múnich.

Así que ahora a Cavani le conocen por el primer plato, pero en los inicios de su carrera el regalo era el postre. Empezó a jugar al fútbol en Salto a los cuatro años. La recompensa, por entonces, al niño que marcaba era un helado. Muchos regalos de ese tipo recibió el Pela. Sus padres decidieron raparle el pelo desde muy pequeño para alejar a los piojos de su cabellera y de ahí ese apodo. Ahora su look ha cambiado para lucir una densa melena.

Ha marcado 74 goles en los 146 partidos que ha disputado en Italia desde que llegara en la temporada 2006-2007 procedente de Danubio. Tres cursos en el Palermo y ahora inicia su segundo en el Nápoles. Tiene un tiro potente como Ibrahimovic, la técnica de un suramericano y el placer de sacrificarse. 'Si continúa así escribirá su nombre en la historia del fútbol. Es el padre que todos los padres querrían tener', cuenta de él el seleccionador uruguayo Óscar Washington Tabárez. Su altura despista. Cavani está lejos de ser un tanque clásico a pesar de rozar el metro noventa de altura. Ya marcó en el estreno del Nápoles en Champions nada menos que en Old Trafford ante el Manchester United. Los italianos arrancaron aquella noche un valioso empate.

El Villarreal afronta su segundo partido de la liguilla con la ausencia de nuevo de Borja Valero, expulsado en la ronda previa ante el Odense. El experimento del trivote de Juan Carlos Garrido en el encuentro inaugural ante el Bayern fracasó con estrépito. Esta noche parece que volverá al dibujo habitual con MarcoSenna y Bruno en la dirección, con Cani y De Guzmán tirados hacia las bandas.

La gran duda del entrenador español es el estado físico de Rossi. Con el italiano a medio gas y Marco Ruben de baja por una fractura en un dedo, Camuñas podría tener la oportunidad en la delantera junto al brasileño Nilmar.