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Guardiola, el mentalista

La prudencia es la gran virtud del joven entrenador azulgrana. El técnico trabaja para que su plantilla no se contagie de la euforia que le rodea. No quiere ni oír hablar del ‘triplete’

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De tópico a dogma. “Paso a paso; estamos en el mes de enero y no hemos ganado nada. La ventaja que tenemos es mínima. Hay que ir partido a partido y cuando ganas uno, pensar en ganar el siguiente”. Pep Guardiola ha conseguido que los jugadores del

Barça crean a pies juntillas un discurso tan recurrente y sabido como el que hizo ayer el centrocampista malí Seydou Keita. Un alegato a la prudencia en tiempos de bonanza que firmaría el propio entrenador culé.

En esas está ahora el técnico de Santpedor. Una vez consolidados los conceptos tácticos de base del proyecto, los resultados son un hecho, el equipo pulveriza registros estadísticos y Guardiola centra parte de su trabajo en mantener el umbral de atención de sus futbolistas lo más alto posible. “Yo estoy para advertirles si un día bajan el nivel”, apuntó modestamente el entrenador sobre su labor tras la victoria en Copa (3-1) del pasado martes en el Calderón.

El preparador azulgrana es un gran defensor del entrenamiento integral: no entiende la preparación física separada del trabajo técnico, táctico y psicológico. Del estudio minucioso del rival, del cuidado de la alimentación, del descanso...

“Hay que ir partido a partido” es la frase que más repite Guardiola en sus ruedas de prensa y también dentro del vestuario. Un mensaje que asumen como suyo los futbolistas, conscientes de que a quien se crezca, le espera el banquillo. Los resultados son el mayor aval para el método Guardiola en el vestuario: rotaciones, supresión de las concentraciones, comidas en grupo y prudencia.

Como Patrick Jane, el protagonista de la serie norteamericana El mentalista que ofrece La Sexta, Guardiola se destapó un día con que veía “cosas”, en referencia a cierta falta de intensidad en los entrenamientos previos al partido de vuelta de la Copa del Rey contra el Benidorm, un rival de Segunda B.

El técnico suele mostrarse generoso en elogios con sus jugadores tras los encuentros más grises, como el del sábado contra el Mallorca, y comedido después de las grandes goleadas: “Lo de hoy no es real”, apuntilló tras el 6-1 al Atlético de Madrid en Liga. Un día en que arengó a sus jugadores porque “la gente viene al Camp Nou a ver 90 minutos de fútbol, no 45”, el Barça metió cinco de los seis tantos en el primer tiempo.

El 4-0 contra el Valencia acabó siendo “un pasito, un escalón más” en el camino hacia los títulos, ni más, ni menos. El técnico refuerza en las ruedas de prensa el mensaje que transmite en el vestuario. No suele hacer un discurso para los jugadores, y otro para periodistas y aficionados. Lucha para a que a ninguno de sus jugadores se le suban los elogios a la cabeza: cuando le preguntan por la baja de Iniesta, él lamenta la lesión de Abidal. Si Messi se luce en el Calderón, los piropos del entrenador se los lleva Bojan. Ante el regreso tardío al trabajo del 10 argentino tras las vacaciones navideñas, mimos; la llegada del grupo a una sesión con un minuto de retraso, 500 euros de multa por barba...

Con estos precedentes no es difícil de imaginar cómo debe de tomarse Guardiola los comentarios que sitúan a su equipo como claro candidato a conseguir el primer triplete en la historia del club: con los bellos de punta. En 110 años de vida, el Barça no ha conseguido sumar en una misma temporada Liga, Copa del Rey y Champions. Una hazaña que sólo han alcanzado hasta ahora Celtic (1967), Ajax (1972), PSV (1988) y Manchester United (1999).

“En el Arsenal, un año llevábamos siete puntos de ventaja frente al Manchester United y perdimos la Liga. Hace dos años, el Barça tenía doce puntos de margen y también perdió. A veces no es fácil aguantar arriba; no es bueno pensar que puedes fallar porque tienes puntos de margen”, apunta al respecto el francés Thierry Henry.

Pep Guardiola hace su labor de mentalización con esmero, pero la experiencia en volatilizar el éxito que arrastra este grupo también es un grado.