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Cuando Karanka no estaba sometido al dictado de Mourinho

Era otro hombre, que tenía su propia voz y un currículo con el que Mourinho no se atrevía ni a soñar. Como futbolista ganó tres Copas de Europa con el Madrid y llegó a superar una enfermedad de coraz&oacute

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Antes de cumplir los 40 años, Aitor Karanka de la Hoz (Vitoria, 1973) ya ha pasado a la historia como el segundo entrenador más famoso del Madrid. También se ha convertido en 'uno más en la familia' de Mourinho. Al menos, así lo ha manifestado el técnico portugués, que durante estos tres años le ha confiado enormes responsabilidades frente a la prensa. A cambio, Karanka ha conseguido popularidad, pero ha perdido el prestigio con el que terminó su carrera de futbolista en 2006 en Estados Unidos.

A los ojos de la opinión pública, se le juzga como una especie de marioneta. Apenas se le valora por su capacidad, sino por su sumisión a Mourinho y por sus palabras que heredan la mala uva de su jefe y que dan la impresión de estar teledirigidas. En realidad, si hay un hombre que ha quedado marcado por la ‘era Mourinho' para siempre, ése ha sido Aitor Karanka de la Hoz. Ha ganado dinero, sí, se ha integrado en la compañía de Jorge Mendes, lo que en teoría le garantiza trabajo de por vida, pero ¿y su reputación? ¿qué pasa con ella? ¿acaso ha dejado de importarle?

Actualmente, concertar una entrevista personal con Karanka es tan difícil como hacerlo con Mourinho. Eternamente joven, casi con el mismo peso que en su época de futbolista, hay una cosa que ahora diferencia a Aitor de aquellos años, ese gesto avinagrado, nada amistoso, que tampoco ayuda a juzgarle con simpatía. José Emilio Amavisca, sin embargo, no se deja guiar por esas imágenes que Karanka ha dejado en las ruedas de prensa en las que se dedica a disparar veneno. Amavisca fue compañero suyo en el Madrid en el que Aitor llegó a ganar tres Copas de Europa.

'Puedo asegurar que era un tipo con personalidad, competitivo y que rara vez se daba por vencido', explica. 'Yo conviví con él durante seis meses en los que lo pasamos muy mal. Hiddink nos apartó a los dos del equipo y nos entrenábamos aparte. Recuerdo que yo me marché, pero él decidió quedarse, decía que volvería a jugar en el Madrid y lo consiguió cuando llegó Toshack. Siempre lo recordaré como una lección de amor propio por su parte y me niego a pensar que un hombre, al que vi hacer eso, ahora pueda ser un títere. Lo que pasa es que es muy fácil hablar desde fuera'.

Karanka fue un meritorio central zurdo. A los 20 años recién cumplidos, debutó en Primera división en el Athletic. Heredó el papel de míticos centrales como Goikoetxea o Andrinúa con una naturalidad fabulosa. 'Era un ejemplo', recuerda Óscar Vales, una de sus mejores amistades en aquella época. 'Tenía mucha personalidad, porque de otra manera era imposible jugar en el Athletic, pero sobre todo era una muy buena persona'. El hombre que le dio la alternativa fue el actual entrenador del Bayern Münich Jupp Heynckes, el mismo que en 1997 pidió al Madrid que pagase 1.000 millones de las antiguas pesetas por su fichaje. Su biografía en el Bernabéu nunca fue fácil como recuerda el portero Pedro Contreras, que hizo una rápida amistad con él ('que se prolongó entre nuestras familias') y que vivió muy de cerca el inesperado problema cardíaco de Karanka. Sufrió una miopericarditis que, sin embargo, no pudo retirarle del fútbol. 'Si algo se me quedó marcado de él es que era un hombre acostumbrado a luchar frente a las adversidades', apunta Amavisca que de ninguna manera quiere que su declaración se confunda con una apología de Karanka.

'No es mi intención, porque tampoco me hace falta ni a mí ni a Aitor', añade. 'Pero antes de juzgarle con toda la dureza que se ha hecho, ¿por qué no pensamos que Karanka se ha limitado a cumplir con su papel? Esto es como un actor. Por el hecho de que haga una comedida de risa no significa que necesariamente sea un hombre alegre. Por eso de ahí a decir que Karanka es un hombre sin personalidad va una larga diferencia'. Hay datos que quizás dan la razón a Amavisca. Karanka es uno de los pocos futbolistas en la historia moderna del Real Madrid que ha ganado tres Copas de Europa. En una de ellas, en la que Del Bosque apostó por tres centrales, desarrolló un papel fundamental. Karanka era uno de ellos junto a Helguera e Iván Campo.

'Un hombre que llega hasta ahí a la fuerza ha de tener una personalidad, un carácter'. Quizá por eso se hace más difícil admitir estos tres últimos años en los que la crítica ha llegado a preguntarse si Aitor Karanka es una persona o un robot. Ha dejado escenas de ser un personaje satírico que se fortalecen con los últimos rumores que, a pesar de su enjundia, tampoco lo benefician. A pesar de su escaso currículum, la agencia de Jorge Mendes habla de él como el próximo entrenador de un equipo como el Mónaco. 'Todavía se escuchan las carcajadas en el estadio Luis II', señaló en los micrófonos de Radio Marca' el periodista David Sánchez Vigil, días después de que saliese la noticia.

En realidad, todo eso no es más que la ironía con la que se juzga a Karanka y que él también ha fortalecido en estos tres últimos años en los que no se sabe si ha desarrollado un trabajo o cumplido un papel. Si ha sido así, como apunta Amavisca, Karanka probablemente no tenga precio como actor. Otra cosa son las cicatrices que han quedado en su imagen y de las que ya no se librará nunca. Quizá sea el precio de estar donde está, la diferencia con su hermano David que, después de jugar en el Athletic, ahora lo hace en el Cieza de Murcia.

Aun así, pase lo que pase, siempre quedará gente como uno de sus ex compañeros en el Athletic, Óscar Vales que asegura que él no ha escuchado 'hablar mal a nadie de Aitor'. Pero la realidad es que si no fuera así Pedro Contreras, el ex portero de Real Madrid y Málaga, no diría: 'Su situación no es fácil por la posición que ha ocupado, pero yo, que le conozco, lo defenderé siempre. Y si puedo echarle una mano seré el primero que lo haga'. Con eso ya está dicho todo.