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Un medio de pueblo

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Garrido, ahora su entrenador, nunca se olvidó de un quinceañero zurdo y espigado que decidió abandonar el Villarreal al año de llegar porque no se hacía a vivir en la residencia del club. Por entonces, Garrido trabajaba en la cantera, y aquel cadete que decidió cambiar el pueblo por el fútbol es ahora internacional. 'Prefería estar en Artana y decidí marcharme del Villarreal. Me gusta mucho mi pueblo y echaba de menos a mi familia y a mis amigos', recuerda Bruno. 'Estuve tres años jugando en el Artana, el último en Regional', prosigue. Durante esa época se le vio trabajando en una cantera y en la construcción: 'Mi padre es albañil, somos una familia humilde. Es un tópico, pero mi padre iba a recogerme todos los días y eso es duro. Fueron Garrido y Ximo Badenes los que fueron a mi casa a convencerme para que volviera al Villarreal'.

Bruno dejó el Villareal durante tres años para vivir y jugar en Artana

Artana está a 20 kilómetros de Vila-Real. Cuando regresó al club en 2003 para jugar en el Villarreal C, Bruno ya podía volver a descansar a los olivos y las montañas que rodean Artana: 'Tenemos un aceite muy bueno, un manantial de agua mineral, mucha fruta y bonitas montañas. Necesito regresar allí cada día para ser feliz'.

Ya en el Villarreal B tuvo un consejero ideal para de-sarrollarse en la posición que lo ha encumbrado a la internacionalidad absoluta: 'Del Solar confió mucho en mí. Fue un gran mediocentro, igual que Redondo, al que admiré, aunque no manejo los codos como él'. Sin embargo, no puede obviar que donde más ha crecido ha sido a la sombra de otro gran protector: 'Me he desarrollado con Senna, que es muy completo. Cuando empezaba me daba mucho confianza. Me decía qué tenía que hacer cada uno, cuándo quedarme o cuándo subir. Ahora ya hablo más, me gusta ordenar, desde mi posición se ve muy bien todo'.

'Aquí también estamos acostumbrados al toque'

Esa perspectiva le ha permitido consolidarse como uno de los mejores mediocentros defensivos de la Liga. Es el que más balones roba, 107, uno cada nueve minutos. Bruno se reconoce un futbolista fabricado con el molde que ha incrustado al Villarreal en la élite: 'Es es un equipo de toque, esa es la idea del club que se potenció más aún con Pellegrini.

Llevamos muchos años trabajando así, la escuela se dedica a trabajar el balón, a enseñar a los niños a salir jugando desde atrás. Es una forma de ver el fútbol mas atractiva'. Ese estilo le ha dado confianza para afrontar los vertiginosos rondos que se hacen en la selección sin temor a parecer un madero: 'En la selección están los mejores del mundo, pero aquí también tenemos jugadores de calidad y estamos acostumbrados al toque.

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