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Mirotic acaba con el sueño de Unicaja

El Barcelona se impone al Cantú en un partido igualado

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Ganó el Real Madrid. Pudo hacerlo también Unicaja, porque el partido se decidió en la última jugada y en el último segundo. A pie cambiado y tras recuperar un balón que se perdía, Mirotic apuntó al tablero y el balón entró limpio en la canasta. El lanzamiento enmudeció el Martín Carpena, que hasta ese instante era un horno a presión. Así va a ser este grupo fratricida de la Euroliga con Unicaja, Madrid y Bilbao. Tres equipos que se conocen mucho, demasiado, y que sueñan con meterse en la Final Four.

El partido de anoche en Málaga tuvo el ritmo trepidante de una final continental. La liguilla del Top 16 acaba de empezar, pero los encuentros que quedan por delante van a ser, por lo menos, igual de intensos que el de ayer. La victoria madridista no fue sencilla. Todo lo contrario. Al Madrid le costó muchísimo romper el planteamiento propuesto por Chus Mateo, que secó durante muchos minutos el ataque de los blancos. Unicaja es un equipo extraordinario, con una capacidad de recursos enormes y un puñado de jugadores sobresalientes. De entre todos ellos destacó ayer Zoric, que fue una apisonadora. El croata anotó 32 puntos, capturó nueve rebotes y concluyó el choque con una valoración de 32 puntos.

El Madrid no se sintió cómodo en la pista. La zona planteada por Mateo se le atragantó a los madrileños, incapaces durante buena parte del encuentro de mover el balón con comodidad en el ataque. Con un punto menos de velocidad que Unicaja, el Real Madrid se mantuvo vivo gracias a Singler. Los de Laso tuvieron muchos problemas en la dirección del juego. Llull, alborotado, repercutió en el rendimiento del equipo. Tampoco estuvo fino en el lanzamiento. Los deméritos del Madrid fueron consecuencia de los aciertos de Unicaja, que leyó muy bien el partido. La cosa cambió cuando Sergio Rodríguez entró en la pista. Jugó 20 minutos, pero imprimió una rapidez en el ataque que, al final, resultó definitiva. Algo parecido ocurrió con Carroll, difuminado durante muchos minutos, pero que dio la talla justo cuando debía.

La igualdad se reflejó también en los lanzamientos exteriores, con unos porcentajes espantosos en ambos equipos. Sí estuvo más contundente el Madrid en los rebotes, que fue una de las claves que permitió a los de Laso llegar vivos en el último segundo. Ese instante fulgurante en el que Mirotic apuntilló a Unicaja.

Tanto se enredó ayer el Barcelona en el parsimonioso baloncesto del Cantú que a punto estuvo el conjunto azulgrana de llevarse un disgusto en su debut en el Top 16.Al final, el talento individual de los barcelonistas, liderados por el estadounidense Chuck Eidson, y la falta de fuelle visitante decantaron el partido a su favor (65-60). Pero no fue hasta el último cuarto, tras un parcial de 9-0,cuando lograron los locales despegarse en el marcador. En los prolegómenos del encuentro, Gianluca Basile, ahora en el Cantú tras vestir los últimos seis años como azulgrana, recibió un emotivo homenaje.