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Mou y el estado del bienestar

El entrenador del Madrid asegura contar con "un grupo feliz" en la víspera del enfrentamiento con el Racing

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Mourinho ha instalado en el Madrid el estado del bienestar correlativo. El presidente cree en él como nunca antes lo había hecho en un entrenador y en su figura, él cree enel equipo y viceversa, y el madridismo hace lo mismo con lo mostrado hasta el momento.

En diez partidos oficiales, Mourinho ha enterrado algunas de las sospechas más evidentes que generaban su persona. Se dudaba de lo atractivo de su propuesta ante una afición necesitada de algo más que resultados, también del encaje de la vertiente vehemente de su carácter en un club muy modoso históricamente. Todo eso ha desaparecido de la mente del madridismo y del club, que se ha inyectado Mourinho en vena para que le reaparezcan las endorfinas.

'La alegría hace milagros y en estos momentos mi grupo es feliz', expresó ayer el portugués cuando le preguntaron por si hoy, ante el Racing, haría rotaciones: 'Los jugadores que trabajan y viven bien y que, psicológicamente, están bien, pueden jugar todos los días. Habrá poca cosa en cuanto a cambios'. Ayer, no anunció elonce porque medita dar entrada a Benzema, Pedro León e incluso Lass. Los dos primeros aún no han terminado de entrar en ese proceso de transformación necesaria para integrar con plena confianza el plan de su técnico. Mourinho está convencido de que él hace mejores a los jugadores, aunque lo disfrace con el vocabulario: 'No, hay Mourinho-dependencia, sino Mourinhocolaboración. Sin los jugadores no soy nadie y los jugadores sin mi colaboración son diferentes'.

Uno de esos futbolistas que se ha hecho diferente entre las manos de Mourinho es Marcelo, que hoy cumple cien partidos reconocido como uno de los mejores laterales izquierdos del momento: 'Marcelo ahora es un lateral muy completo y hasta el seleccionador me ha comentado que, por cultura futbolística, los laterales brasileños son muy buenos en fase ofensiva pero no en la defensiva, y que Marcelo ha cambiado mucho en dos o tres meses'.

El técnico luso sigue en su discurso del crecimiento y la construcción, pero se envalentona cuando ve que ha logrado rápido uno de sus grandes objetivos como líder grupal: 'Vamos con tranquilidad y seguro que llegaran días buenos y títulos'. Para él era imprescindible, en la búsqueda del éxito, un elemento vital en un grupo con un objetivo común: 'No somos el equipo perfecto todavía, estamos lejos de serlo, pero nos identificamos. Los jugadores me parecen identificados con nuestra manera de pensar, de liderar, de organizar los partidos... Me parece que en estos momentos se puede hablar de empatía, de tranquilidad con nuestras relaciones personales y profesionales'.

Para esa identificación de la que habla, Mourinho tira de la sociología, del comportamiento en grupo, de los hábitos que conforman un clan: 'No hay euforia, sí satisfacción porque estamos bien en Europa y en la Liga. Pero cualquiera que sea el estado emocional de la gente, el que importa es el nuestro. Este es un grupo cerrado, donde nosotros dominamos las emociones y no las emociones de fuera nos dominan a nosotros'.

Abordado por la renovación de Pepe, siguió por esa línea conciliadora que no rompa esta empatía que reina en todos los estratos, aunque Pepe tiene sus reticencias por el trato recibido cuando se lesionó: 'Para mí es una situación fácil, mi opinión es que el Madrid no puede perder a Pepe, Pepe es de la opinión de que no puede perder al Real Madrid y el Real Madrid es de la opinión de que su entrenador tiene razón y de que está muy contento porque el jugador se quiere quedar. En dos o tres semanas se va a solucionar y Pepe se quedará aquí'.