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Nadal solventa un soleado trámite

Al fin con buen tiempo en Nueva York, gana a Muller

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Entre tanta interrupción cuesta descifrar cuáles son las sensaciones de Rafa Nadal en este Abierto de Estados Unidos. Pasan muchas horas entre partido y partido, por lo que es complicado sacar conclusiones sobre su estado de forma antes de las citas más decisivas. Después del accidentado inicio de encuentro de octavos de final, ante Gilles Muller, el manacorí resolvió la cita con relativa suficiencia (7-6, 6-1 y 6-2). Ahora le toca a la dirección del torneo plantear un maratón de tenis en las últimas rondas para intentar acabar a tiempo después del azote de la lluvia. Hoy mismo, si el sol no vuelve a esconderse, se enfrentará en cuartos a Andy Roddick que derrotó a David Ferrer.

Sin demasiadas pistas sobre el juego de Nadal, lo que parece que está intacta es su voraz tensión competitiva. Las interrupciones no han despistado un ápice su ambición. Así, en un pestañeo, consiguió neutralizar esa ventaja de tres juegos que su rival luxemburgués había conseguido antes de que el miércoles llegara la lluvia y las quejas por el mal estado de la pista.

El español encontró una vía de agua en el juego de Muller: el revés. Inclinó la mayoría de sus golpes hacia el lado débil y ahí encontró una mina de puntos fáciles. Al gigante centroeuropeo el servicio le salvó su primer juego, pero a partir de ese momento Nadal tuvo el partido más que controlado. Igualó el marcador tras superar un 1-4 en contra y resolvió el primer set en el tie break.

Fue todo lo que dio de sí Muller. En la segunda manga, el balear le rompió con una facilidad pasmosa el servicio. Ni una sola urgencia en un 6-1 de lo más sencillo. El último set tuvo un recorrido bastante similar. Los errores no forzados del contrario dispararon al número dos del mundo y le concedieron el pase a cuartos.

La salida del sol no ha evitado que los problemas continúen en el complejo tenístico de Flushing Meadow. El partido entre Roddick y Ferrer tuvo que ser movido de pista después de que la lluvia provocara unas burbujas en el suelo que arrancaron las sonoras quejas del tenista estadounidense. 'La verdad, me estoy empezando a enfadar', dijo con tono poco amistoso.

Ambos tuvieron que retirarse y esperar a que los operarios repararan el problema. Vuelta a la pista, el panorama no había cambiado demasiado. Entonces, Roddick estalló: 'La pista no está en condiciones, prefiero no jugar. Nos estáis matando. ¡Brian! ¿Qué es esto, qué esto?', reprochó al árbitro general del torneo. El americano ha sido uno de los más críticos en este Grand Slam y hasta plantea la posibilidad de un plante de jugadores.