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Pandiani, el ministro que trabajó de basurero

Camacho ha recuperado para Osasuna la mejor versión del uruguayo

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Hace diez años, Pandiani (Montevideo, 1976) llegó al Deportivo, y ya entonces no era un niño. Hace dos estaba desterra-do por Ziganda en Osasuna, y no era feliz. Pero entonces llegó Camacho y le prometió que 'podía recuperar la importancia perdida'. No le engañó.

El uruguayo vive en Osasuna una segunda juventud gracias a Camacho

Hoy, Osasuna no se concibe sin sus goles, y todo el mundo quiere saber cómo es posible. La oficina de prensa del club promete que tiene 'más peticiones de entrevistas que un ministro'. Y, entre tanto, él habla de un único secreto. 'Camacho me ha dado la vida', reconoce, y no es sólo palabra. El pasado verano tuvo una oferta de Dubai, en la que iba a ganar más del doble, pero Pandiani es tan feliz en Pamplona que ni negoció. 'Ni siquiera pedí que me subieran el sueldo'.

Hace diez años, cuando llegó al Depor, era un tipo decidido, con la mirada encendida, en un vestuario lleno de primeros espadas: Makaay, Tristán, Luque y hasta Mauro Silva. Los cabezazos de El Rifle casi siempre llegaban a tiempo en una época en la que 'el Depor soñaba con ganar la Champions'. Diez años después, el único que mantiene el nivel de aquellos días es él.

Algo que no es fácil de explicar, porque Pandiani es un delantero muy currado. Sin embargo, detrás de esa apasionado incurable figura un gran profesional. 'Hace tres años que llegó a Osasuna', explica José Viela, el preparador físico que trabaja con él, 'y desde entonces no encontramos valores de decadencia en él. Sus números se mantienen igual que el primer día'.

Viela no se atreve a comparar al Pandiani actual con el de hace diez años, 'porque entonces las pruebas eran distintas, pero, aún por raro que parezca, no es descartable que su referencia física siga siendo la misma. Antes quizá era ilógico que los futbolistas aguantasen hasta edades tan avanzadas, pero ahora ya no. La prueba es que Pandiani no es tan excepcional'. El secreto es un plan de trabajo individualizado.

«No hay valores de decadencia en él», señala el preparador físico

'Evidentemente, él no sigue el mismo entrenamiento que los más jóvenes'. Y es ahí cuando los técnicos detectan el carácter insaciable de Pandiani, que se apunta a todo. 'A su edad, hay que reservarlo un poco más, y en los últimos 20 minutos de los partidillos, cuando le quitamos, parece que le molesta', señala Alfredo, el tercer entrenador de Camacho en Osasuna.

'Es como si se creyese que por culpa de ese cambio va a perder el puesto para el domingo. Le cuesta entender que a su edad hay que protegerlo más'. Quizá está en su genética. Pandiani fue un tipo criado en la dureza. Antes de ingresar en Peñarol, trabajó de basurero en Montevideo, 'porque lo necesitaba para vivir'.

En España ha logrado un buen historial. Ha sido campeón de Copa con tres equipos diferentes: Depor, Mallorca y Espanyol. Alfredo alaba la iniciativa de Camacho al situarlo de mediapunta. 'Yo, personalmente, no le veía en ese sitio. Pero ahora resulta que es el que nos da el equilibrio por lo que hace con y sin balón'. Aranda lo llama 'el jefe' y Pandiani reconoce que desde su nueva posición 'se ven cosas que no se ven de ariete'.

La ventaja, por tanto, es doble. Sus goles siguen siendo los mismos, porque el instinto no se pierde. 'Hay delanteros que necesitan tres para meter una', explica Alfredo. 'Pandiani, la que tiene, la hace', sentencia.