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El Regal FC Barcelona, primer finalista de la Copa del Rey

Vence al Power Electronics Valencia por 64-72

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En cualquier registro, el bueno y el exquisito, la obligación le marcaba al Barça disputar la final. Un encargo que este grupo acepta sin ambages. 'Para eso he venido al Barça, para hacer historia', asegura Pete Mickeal. Del eslogan participan todos los nuevos -como Ricky, N'Dong, Lorbek o Morris-, los veteranos e incluso los ausentes (Trias no ha jugado un solo minuto en toda la Copa).

Sin embargo, el recorrido del deseo aumenta o disminuye en función de quien dé el paso al frente para asociarse. Si aparece Fran Vázquez, la garantía empieza a ganar adeptos. A día de hoy, sus soluciones, tan interminables como los brazos que machacan cada balón que sobrevuela el cielo, alimentan el caldo de cultivo del Barça de la primera velocidad. Ese que tiene un último cambio de paso de calidad cuando al resto está a punto de estallarle el volumen de su intensidad máxima. El Barça en el que la asociación Vázquez-Ricky termina de generar la ansiedad del que tiene enfrente. Un proceso que atrapó ayer al Valencia. Cuanto más creyeron los de Spahija en la sorpresa, en repetir otro triunfo agónico con Rafa Martínez de referente, más altavoz encontró la conexión entre Fran y Ricky.

En apenas un par de minutos, lo que tanto éxtasis le había costado al Valencia (46-45, min. 25), los chicos del Barça lo reordenaron todo. A partir de entonces, de nada sirvió que Claver se empeñara en ganar el duelo con Mickeal o que Nielsen anotase todo lo que caía en sus manos. La asociación de Fran y Ricky había decidido cerrar el partido.

El llamamiento al orden despertó del letargo a Navarro. Veinticinco puntos después de su última canasta, la Bomba decidió ser fiel con su estadística (un mínimo de 10 puntos en todos sus partidos en la Liga y Euroliga) para hurgar en la herida valenciana. Tres canastas consecutivas de Navarro descubrieron una ventaja (46-55, minuto 29) de difícil solución para los de Spahija.

Del resto se encargaron  Ricky y Fran Vázquez. Ni siquiera la terquedad de Rafa Martínez, el hombre del triple sobre la bocina en el partido de liga, era suficiente freno para el encargo del alto y el bajo. Un parcial de 0-7 (51-62, minuto 32) terminó de descubrir al Barça como primer finalista. Una candidatura que iba y venía en función de la presencia del pívot gallego. Si su exigencia, en el primer cuarto, sintonizaba al Barça con la comodidad (4-12, minuto 5), su descanso descubrió a Nielsen y Lishchuk como los estiletes que encontraron la veta en la defensa blaugrana.

Llevados de su buena mano, el Valencia certificó un parcial de 7-2 (22-24, minuto 12) que encomendó a sus pívots a seguir con la producción. Pascual devolvió a Vázquez al partido con una sola misión: frenar el roto. Sin embargo, dos personales consecutivas lo relegaron al banquillo ante la alegría de la grada valenciana.

Sin el pívot gallego ni Ricky en pista, y con las muñecas de N'Dong y Lorbek totalmente descafeinadas, los de Spahija encontraron sus mejores minutos. Perovic y las apariciones de Claver por la pintura, junto a la omnipresencia de Rafa Martínez desde el perímetro, aumentaban la posibilidad del expolio.

Pero la ilusión se transformó en espejismo en cuanto Ricky, Fran Vázquez y Navarro pusieron en común sus sensaciones. Un Barça de tres tan exquisito como meditado. 'Cada partido exige cosas diferentes y escogemos lo que nos interesa de cada', reflexiona Xavi Pascual.

Valencia (64): De Colo (4), Rafa Martínez (11), Claver (11), Pietrus (-), Perovic (14) -cinco inicial-. Simeón (-), Lishchuk (5), Kelati (-), Nielsen (19).

Barcelona (72): Ricky Rubio (14), Navarro (10), Mickeal (11), Morris (2), N’Dong (6) -cinco inicial-. Basile (-), Lakovic (-), Vázquez (16), Sada (3), Lorbek (8) y Grimau (2).

Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro y Redondo. Eliminado De Colo (min. 38).

Bizkaia Arena: 13.916 espectadores.