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El reloj no vuela sin poliuretano

Sólo se ha mejorado un crono europeo de Roma en las 40 especialidades  

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Phelps siempre lo dijo: 'No me interesan los récords del poliuretano'. El estadounidense, el más grande nadador que se ha lanzado a una piscina en toda la historia, rechazó los cronos fáciles de los bañadores de cuerpo entero, donde los nadadores se embutían como salchichas, aunque eso le costara algún título. Así sucedió el pasado verano en Roma, cuando el alemán Biedermann lo derrotó en los 200 libre con un espectacular crono de 1:42.00. Phelps fue segundo. Pero el tiempo le ha dado la razón. La semana pasada, Biedermann no pudo bajar de 1:46. El bañador de poliuretano le había regalado cuatro segundos. El año que viene se enfrentará, como quien dice, desnudo, ante el tiburón de Baltimore. Y perderá.

Sólo se ha mejorado un crono europeo de Roma en las 40 especialidades

Una vez finalizados los Europeos de Budapest, el análisis de los datos es demoledor. Los cronos jamás engañan. Si se comparan las marcas de los ganadores en los Campeonatos de Europa con los mejores europeos clasificados en los Mundiales de Roma 2009, se obtiene la fotografía buscada. El año pasado todavía se permitían los mágicos bañadores de poliuretano. La capital húngara ha acogido la primera gran competición puramente textil.

El retroceso ha sido tremendo. De las 40 especialidades que componen el programa (20 masculinas y 20 femeninas) sólo en un caso el crono ganador en Budapest ha sido de más calidad que el logrado en los Mundiales de 2009 por el mejor europeo clasificado.

La excepción se llama Camille Lacourt, un espaldista francés que ha dominado en Budapest de forma aplastante. Ganó los 50 y 100 espalda con una facilidad enorme y señaló un nuevo récord europeo en la final del hectómetro. Tocó la pared en 52.11, un crono mejor que el obtenido por el alemán Meeuw, con poliuretano, en Roma (52.54). Fue la única final en la que la tela ha superado a la goma.

Se ha perdido un segundo de media por cada cien metros nadados

En 50 metros, Lacourt también logró un crono deslumbrante: 24.07. Y se quedó a sólo tres centésimas de la marca obtenida por el británico Tancock en Roma.

Lacourt ha sido además la gran metáfora de los campeonatos. Los franceses han dominado como nunca en categoría masculina, logrando ocho medallas de oro de 20 posibles. Bousquet, Bernard, Agnes y Rouault forman con Lacourt un quinteto que asusta de cara a los Juegos de Londres.

Therese Alshammar estuvo a punto de superar también el nivel de los bañadores de goma. La mariposista sueca, la nadadora más explosiva de los Europeos, ganó los 50 metros con 25.63 y se quedó a sólo cinco centésimas del crono en Roma de la noruega Snildal.

La excepción es el francés Camille Lacourt, en 100 espalda

Las diferencias entre la tela y el poliuretano aumentan lógicamente cuanto mayor es la distancia recorrida. El mayor margen estuvo en los 1.500 libre femeninos, prueba en la que la danesa Friis ha señalado 15:59.13 en Budapest frente a los 15:44.93 que registró en Roma con goma. Sus casi 15 segundos de desventaja apuntan a una fórmula que se cumple en la mayoría de los casos: un segundo de pérdida por cada 100 metros en relación con los bañadores ajustados.

Pero el debate no cesa. La parte más purista está satisfecha con la prohibición de los bañadores que popularizó la marca Jaked. En este bando se incluyen Phelps, Wildeboer o técnicos como Luis Villanueva, el seleccionador español.

En el polo opuesto se encuentra el número uno de la natación española, el cordobés Rafa Muñoz, que ha visto cómo sus 22.43 de los 50 mariposa (actual récord mundial) se convertían en 23.15 en Budapest. Y más grave aún, cómo sus 50.58 de los 100 metros se iban hasta unos flojísimos 53.50 que no le permitieron entrar en semifinales. Y aquí se encuentra la gran preocupación: si Rafa disminuye tanto su rendimiento en 100 metros, habrá problemas en Londres. Los 50 mariposa no son especialidad olímpica y los 100, sí.

Rafa es un partidario acérri-mo de los bañadores ajustados, de cuerpo entero, que generan burbujas en la espalda y aumentan la capacidad de flotar: 'Yo creo que hay que dar paso a la tecnología, como hacen todos los deportes. Si hay mejores materiales ¿por qué prohibirlos? La natación es un deporte minoritario y necesita novedades'.

Sus palabras también se apoyan en un hecho incuestionable. Los nadadores grandes, muy musculados, como Muñoz, se benefician mucho más de las mejoras en la flotabilidad. A Rafa, los bañadores de goma le transforman. A Erika Villaécija, por señalar un ejemplo opuesto, no le aportan tanto: su flotabilidad ya es muy buena.

La natación tiene un problema. ¿Borrará del libro de récords los conseguidos con poliuretano? Algo similar le sucede al atletismo con los de lanzamientos: la mayoría obtenidos cuando no había controles de dopaje por sorpresa, pero no existen las pruebas. En natación, sí.