Publicado: 25.02.2014 07:00 |Actualizado: 25.02.2014 07:00

La revolución que no liderará Thiago Alcántara

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Se ha adaptado al fútbol alemán con una rapidez enorme. Incluso, se compara su influencia en el fútbol del Bayern de Múnich con la de Beckenbauer de hace 40 años. Pero así es Thiago Alcántara (1991), el futbolista que no participará en la renovación que necesita el Barcelona y de la que difícilmente formará parte Alex Song, el hombre que jugó de mediocentro frente a la Real Sociedad el pasado sábado. La comparación es perversa en una semana como esta para el Barça. Pero era algo que se sabía que podía pasar el último verano cuando Thiago marchó al Bayern por 25 millones de euros. Una operación que nadie supo impedir y de la que Zubizarreta, director deportivo del club, sólo responsabilizó al propio Thiago. "Él se quería ir y es totalmente respetable. Obviamente, no íbamos a explicarle qué es el Barça, eso lo hacemos con los que vienen de fuera, pero no era su caso. Llevaba con nosotros desde los 14 años".

Thiago, sin embargo, acusó al club de "no poner nada de su parte para que me quedase. Esperé y esperé, pero llega un punto en el que debes decidir. Cada uno mira por si mismo. Quería sentirme valorado y competitivo y decidí venir al Bayern, porque la llamada de Guardiola me encandiló". La realidad es que seis meses después, Thiago, a diferencia del Barça, no se arrepiente de nada. Ha cambiado para mejor en Múnich, donde no ha perdido ningún partido de la Bundesliga. Su titularidad es una garantía y tampoco lucha frente a los prejuicios. "En el Bayern ya no soy el niño de la casa". Incluso, en los seis meses, que lleva en Múnich, Thiago Alcantara tampoco ha tenido que preguntar en voz alta: "¿Por qué voy a cambiar?". Y esa era una pregunta que repetía incesantemente en casi todas las entrevistas que le hicieron como jugador del Barcelona desde que debutó en mayo de 2009. Pero en el verano pasado, casi cuatro años después, aún no había logrado un puesto, asociado a la confusión que despertaba su titularidad y a esa pregunta con la que contestaba a quienes le acusaban de ser excesivamente individualista: "¿Por qué voy a cambiar?".

Hoy, a dos meses de cumplir los 23 años, ya no tiene nada que cambiar, pero Thiago ya no está en el Barça, sino en el Bayern de Münich, donde no sólo se le quiere, también se le adora. Al lado de pesos pesados del fútbol mundial como Schweinsteiger, Ribery o Götze, su bota derecha goza de la máxima jerarquía. Nadie le pide que cambie, como le pedían en Barcelona, sino que la exigente prensa alemana se refiere a él como 'el káiser'.

Thiago marca goles de volea y hasta de tijera, a diferencia de lo que pasa en el Barça con Song, que los hace en propia puerta. La comparación es difícil, máxime al valorar la edad de Thiago, once años menor que Xavi. Pero esa es una pregunta que ya no intercede en la vida del hombre del año en la Bundesliga, el muchacho que temió convertirse en una eterna promesa más en la historia del Barça tipo Iván de la Peña. Por eso marchó este verano al Bayern "para jugar y jugar el Mundial".

En seis meses, Thiago ya ha hecho de todo en la Bundesliga, antes y después de entrar en el área. Ha marcado goles de volea y hasta de tijera y en un solo partido frente al Eintracht ha batido el récord de toques con 185 en 90 minutos. Una historia que nunca vivió en el Camp Nou, "donde tenía más exigencia por los monstruos que había delante y superar lo que estaban haciendo era muy complicado". Sin embargo, en el Bayern se le analiza a él y no al pasado. Y a veces eso es lo único que se necesita para llevar a cabo la renovación que piden los años de los que están. Y Xavi va camino de los 34.