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Sinfonía en 88 segundos

El Madrid abre la goleada ante el Dinamo con una gran jugada colectiva a los dos minutos. El dúo Xabi-Sahin emite destellos ilusionantes

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Pim, pam, pum. Tres fogonazos en menos de diez minutos y adiós. Otros diez minutos después, el cuarto gol y fin del cortometraje. El Madrid, pletórico y poderoso, despachó al Dinamo de Zagreb por la vía rápida. Clasificado para octavos con antelación, invicto y con una alineación alternativa, no le hacía falta al conjunto español tan rápida y contundente exhibición. Pero Mourinho parece haber comprendido al fin lo que demanda el Bernabéu, y el equipo lució ante su público un repertorio de fútbol exquisito, generoso y contundente, cualidades muy apreciadas, por una cuestión de añoranza, en Chamartín.

El Madrid que sueña el buen aficionado madridista sobrevino en un destello mágico y madrugador. La pegada demoledora está muy bien, el contragolpe es adrenalina pura, pero nada como la belleza de una sinfonía colectiva. Al compás de la batuta del maestro, Xabi Alonso, el balón circuló con precisión de cirujano por miel pies, todos blancos, todos precisos. Danzó de una banda a otra haciendo escalas -necesarias y vistosas- en todas las botas locales que halló en su inexorable camino hacia el área rival. Una vez en la periferia de la meta croata, Özil y Benzema ejecutaron el movimiento final. Tuya, mía y remate impecable del francés. 1-0. Una obra de arte en 88 segundos.

Lo sublime contagia, así que, entre otras sutilezas menores, Özil dibujó un estratosférico cambio de juego en el origen del segundo gol, e Higuaín se disfrazó de Messi para crear un tercero en el que sentó a Cufré y superó la salida del portero con una sublime vaselina. Fue el broche perfecto a un partido de nueve minutos.

Luego vinieron tres goles más, incontables detalles de vistosidad y, sin enemigo de enjundia enfrente, un puñado de apuntes para la ilusión madridista. El primero, la solvencia de una alineación de circunstancias, que no de suplentes. Jugaron Varane -a la vera de Sergio Ramos, inamovible ya de central-, Sahin -notable ayer como ansiado compañero de Alonso-, Callejón -ambicioso y entregado, marcó dos veces- y Adán, que acabó con el gesto torcido por los goles de Beqiraj y Tomecak, únicos encajados por el Madrid en la actual Liga de Campeones.

Casillas y Cristiano, las grandes estrellas nacional y foránea respectivamente, vivieron desde el banquillo un plácido festival de goles con especial protagonismo de la pareja de delanteros.

La relación de Benzema e Higuaín progresa adecuadamente. Se conocen, se entienden y ayer intimaron durante 90 minutos de idilio feliz. Los dos goleadores que Mou no quería ver juntos ni en pintura se destaparon ayer con un recital de citas en el área y sus inmediaciones que destrozaron la débil defensa croata. El francés y el argentino -de origen galo- hallaron espacios de complicidad a tener muy en cuenta para lo que viene.