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"Torres es mágico"

El Niño deslumbra a Gerrard tras su exhibición en Old Trafford (1-4).

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Desesperado, Vidic contempló desde el suelo como Torres superaba a Van der Sar con un toque sutil y esquinado. Su fallo fue el mismo que el de Lahm en la final de la Eurocopa y que el de Pepe el pasado martes en Anfield. En el intento de proteger un pelotazo largo con destino a las manos del portero, Vidic fue superado por el hostigamiento hambriento de Torres y por su poderosa zancada; gol. 'Es mágico. Es rápido, tiene una excelente finalización; uno de los mejores delanteros del mundo. Será muy importante para nosotros hasta el final de temporada', confesaba aliviado Steven Gerrard al término de la tunda que el Liverpool le endosó ayer al Manchester United (1-4).

Cuando Torres ratoneó a Vidic el Liverpool perdía (1-0) y se alejaba definitivamente de la lucha por el título. La picaresca de Torres y ese acoso tan inquietante para los defensas metió de nuevo a los reds en el partido. Juega Torres con la presión que supone para los centrales escuchar su respiración en esos balones sin dueño. Un error y los retrata.

Al poco, otra vez Torres sacó tajada de un balón largo. Esta vez controló la prolongación de cabeza de un compañero, bajó la pelota al piso y a la carrera le descubrió un desmarque a Gerrard hacia el área. Un balón medido al espacio y ajustado a la velocidad de su capitán. Un gesto técnico más propio de un 10 que de un 9. Evra quiso rebañar el balón anticipándose, pero lo que se llevó por delante fue el tobillo de su oponente. No perdonó Gerrard el penalti.

Probablemente el Liverpool tenga las dos zancadas más destructivas de Europa. A la carrera, arrasan. Gerrard despliega su tranco para desbocarse desde la segunda línea. Torres, para reventar a las defensas con balones a sus espaldas. 'Cuando los dos están en el campo el equipo juega con más confianza. Los dos son poderosos y tienen mucha calidad', afirmaba un exultante Benítez, que por primera vez le daba la mano a Ferguson como vencedor en Old Trafford.

La exhibición ante el Madrid puede haber marcado un punto de inflexión en este Liverpool. Jugó ante el Manchester con la misma ambición que el martes. Sin miedo a presionar arriba y a tocar el balón por abajo pese a que ayer no estaba Xabi Alonso en el corazón del juego. Ese plus no lo en-señaba tanto antes. Quizá estemos ante un equipo que ahora sí es capaz de poder afrontar partidos de distinto pelaje. Con todo, la victoria le vino por los conceptos que mejor maneja. El tercer y el cuarto tanto también llegaron desde su propia área y por el aire. Dos patadas a seguir de Reina, un prodigio de precisión con el pie en el juego largo, acabaron en gol. Ha integrado Reina a su repertorio el golpeo plano de los porteros de la escuela suramericana.

En el primero, Gerrard fue trabado cuando se marchaba sólo tras recoger la prolongación con el pie que hizo Kuyt. En el segundo, el balón fue a parar directamente a los pies de Dossena, que superó a Van der Sar con una parábola sin apenas dejar caer la bola.

La victoria deja al Liverpool a siete puntos del United, aunque este con un partido menos, y con la sensación de que algo cambió el pasado martes.