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El vestuario para los pies a Casillas

Varios jugadores no aceptan la bronca del segundo capitán por los fallos ante el Almería. Raúl y Pellegrini, cabizbajos, no abrieron la boca

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Casillas no es tan líder del vestuario del Real Madrid como él se creía. El sábado, varios compañeros le pararon los pies cuando empezó a abroncarles en el vestuario tras los apuros sufridos para derrotar al Almería. Allí, inesperadamente, se vivió un episodio que cuestiona el reciente liderazgo sobre el grupo adquirido por Casillas con la connivencia y el impulso de Florentino Pérez. A la vez que sus compañeros se desvestían, el capitán en funciones abandonó su habitual lugar en la caseta, en una de las esquinas, y se dirigió hacia el centro del vestuario hablando en voz alta. '¡Chicos, no estamos haciendo bien las cosas! Tenemos que reflexionar individualmente, así no vamos a ningún sitio', exclamó Casillas. Raúl, todavía primer capitán del equipo, se mostró ausente y ajeno a la arenga de su sucesor.

En cambio, otros compañeros sí escucharon con atención el discurso recriminatorio del portero. El guardameta, que aceptó el rol de cabecilla que Pérez le propuso a comienzos de temporada, prosiguió con su monólogo de reproches en el centro del vestuario: 'Hemos jugado contra el Almería y no contra el Chelsea. No podemos cometer estos fallos, debemos ser críticos y asumir los errores'. El tono de voz de Iker se fue elevando para machacar su admonitorio mensaje: 'Sólo os digo que reflexionéis cada uno sobre lo que ha hecho mal. Hay que exigirse más'. Mientras, Pellegrini paseaba atónito por el vestuario sin abrir la boca.

Sin embargo, más de un jugador estimó que las críticas eran desproporcionadas, incluso alguno, le salió para interrumpirle. 'Esto se puede hablar el lunes (por hoy) y no tienes que hablarlo aquí a voces. No es el momento de broncas', le recriminó a Iker, curiosamente, uno de sus compañeros más afines dentro del vestuario. Entonces, el guardameta reculó. 'Yo no estoy echando la bronca a nadie, sólo digo que tenemos que reconocer que jugábamos ante el Almería', repitió por enésima vez el guardameta. En ese momento, otros dos compañeros se alinearon con el anterior y también le espetaron: 'Sí, déjalo Iker, el lunes lo hablamos'.

La escena que cuestiona el liderato de Casillas, que se marchó a su esquina cabizbajo, terminó ahí. Pero la actitud del meta no pasó desapercibida y fue muy comentada a posteriori por varios miembros del plantel. 'Este lleva una semanita que se cree el mandamás de aquí', opinan visiblemente molestos algunos jugadores blancos en la puerta del vestuario. A muchos de ellos no le agradan las formas con las que el portero está llevando a cabo el traspaso de poderes.

Uno de los que no presenció la escena de Casillas fue Cristiano Ronaldo. El portugués, muy disgustado, abandonó la caseta el primero para dar la cara ante los medios de comunicación, que le esperaban para pedirle explicaciones por su agresión a Ortiz y su no celebración de los goles de sus compañeros. Esto último fue la comidilla de ayer en Valdebebas. Las imágenes del partido son reveladoras. Ramos e Higuaín fueron a por él para celebrar sus tantos y en el de Benzema, tras fallar el penalti, se quedó lamentándose en vez de mostrar alegría por el decisivo gol del francés.

El del sábado es un capítulo más de la guerra fría entre Raúl y Casillas por el control del vestuario madridista desvelada por 'Publico' el pasado 13 de noviembre. Desde que el ‘7’ perdió su condición de titular, el portero luce el brazalete sobre el césped e intenta hacer valer esa condición ante sus compañeros en todo momento. La que debía haber sido una sucesión tranquila entre dos canteranos y amigos se vició desde que Raúl conoció una conversación entre Florentino Pérez y Casillas, durante la cual el presidente animó al futbolista a asumir cuanto antes el rol de capitán e, incluso, en esa línea le sugirió que fuese él quien orientase los primeros pasos en el club de los nuevos fichajes. Iker se ha tomado al pie de la letra la recomendación de Pérez, algo que ha suscitado división en el vestuario. No todos le apoyan.