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Vista gorda al cántico canalla

Pese a que cuentan con un instrumento legal para sancionar los gritos manifiestamente despectivos, el fútbol español sigue sin castigarlos

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'Ea, ea, ea, Puerta se marea'. Este cántico desalmado que salió el domingo del fondo ultra del Vicente Calderón en el partido entre el Atlético y el Sevilla forma parte de una espiral de himnos violentos y desagradables que cada fin de semana va in crescendo en los estadios del fútbol español sin que se ponga remedio a ello. Del 'Cristiano, muérete' o 'Movilla, muérete' más recientes, según el campo, se pasó este domingo a faltar sin pudor a la memoria y a los familiares de un futbolista cuya muerte en un campo de fútbol, durante un partido de Liga en agosto de 2007 entre el Sevilla y el Getafe, conmocionó a toda la sociedad española. La agresión no sonó por primera vez, pero sí fue la ocasión en la que más alto se escuchó.

Y también la vez en la que han sido más encendidas las muestras de desprecio hacia la ocurrencia sin gracia de los ultras. El Atlético tardó unas horas en reprobar los gritos contra Puerta, pero saltó a tiempo. Y con la debida contundencia. El Atlético, como institución, y Enrique Cerezo, como su cabeza visible, saltaron la noche del lunes para censurar sin matices los cánticos.

El Atlético censura sin matices los insultos de sus ultras a Puerta

'Nos avergüenzan los gritos contra Puerta y pedimos disculpas a su familia, al Sevilla y al fútbol. Que no se repita', avanzó el Atlético en su cuenta oficial de Twitter. El presidente, Enrique Cerezo, fue aún más allá. Además de insistir en las disculpas y en que fue para avergonzarse, anunció en Punto Radio que habrá sanciones para los hinchas que entonaron ese cántico tan ofensivo: 'Que nadie dude de que si averiguamos quiénes son tendrán su castigo'. Ayer, el club no quiso desvelar si se había puesto a indagar la autoría de la agresión verbal.

El caso es que mientras la UEFAsí actúa con vigor frente a este tipo de manifestaciones verbales (especialmente sensible a los cánticos racistas; de hecho, el Calderón ya ha sido cerrado por dicho motivo), ni los clubes españoles, ni la Federación, ni la Liga de Fútbol Profesional, ni las instituciones deportivas han puesto freno a esos gritos grotescos pese a que sí cuentan con un instrumento para ello.

La Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia de 2007 recoge como infracciones muy graves 'la entonación de cánticos que inciten a la violencia, al terrorismo o a la agresión en los recintos deportivos... Igualmente, aquellos que constituyan un acto de manifiesto desprecio a las personas participantes en el espectáculo deportivo'. Lo que se escuchó en el Calderón podría ser englobado en ese párrafo sancionador.

La UEFA ha logrado reducir los gritos racistas con sanciones severas

Hasta la fecha, ningún club, ni ningún aficionado han sido sancionados por cánticos canallas, como se ha bautizado a estas estrofas desde el Consejo Superior de Deportes. La Federación también se lava las manos. El Comité de Competición no actúa porque las actas tampoco le ayudan.

En la redacción de la del domingo, el colegiado Iturralde se limitó a calificar el comportamiento del público como 'normal'. Con la misma fórmula se limpió el árbitro del Atlético-Real Sociedad los cánticos de mal gusto del fondo sur del Calderón contra Aitor Zabaleta, hincha de la Real asesinado hace años por un ultra a la puerta del estadio. 'Comportamiento normal', escribió Álvarez Izquierdo. El Comité de Competición, órgano dependiente de la Federación, sostiene que no puede actuar de oficio.

La Comisión Antiviolencia se reunirá el próximo día 13 para abordar las posibles infracciones cometidas en la pasada jornada de Liga, pero aún se desconoce si tratará lo acaecido en el Calderón. De ser así, Antivolencia estudiará si los cánticos provocaron una alteración del orden público. De abrirse una investigación, con la información que le facilita la Policía se acuerda, en su caso, una propuesta de sanción si procediera. A partir de ahí se comunica a la Delegación del Gobierno, que abre un plazo de alegaciones.

La Policía basa su trabajo en la identificación, mediante cámaras que graban lo que sucede en las gradas, de los sujetos que pueden haber alterado el orden público o proferidos insultos o amenazas, siendo a la LPF a quien corresponde decidir si sanciona al club.

'Ea, ea, ea, Puerta se marea'

'Vascos, vascos, vascos... hemos venido a fusilaros,  el resultado nos da igual'

'Illa, Illa, Illa, Juanito hecho papilla'

'Cómo debía ir Juanito, para no ver el camión'

'¿Dónde está Zabaleta, Zabaleta dónde está?'