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Vuelve a ser Phelps

El de Baltimore nada con rabia y pulveriza su propio récord del mundo de 200 mariposa

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Bob Bowman lo resumió mejor que nadie. 'La derrota en los 200 libre le hizo daño a Michael y ha sabido responder con fuerza. Creo que es una de las mejores carreras de toda su vida', señaló el veterano entrenador de Baltimore, el único preparador que ha tenido Phelps en sus dos décadas de dedicación al deporte de la piscina.

Y lo cierto es que Phelps, calle 5, nadó con rabia. El polaco Korzeniowski, calle 3, se limitó a ver su exhibición desde una posición privilegiada. Siempre un metro detrás.

Phelps, que está siendo especialmente combativo a favor de la inmediata prohibición de los bañadores flotantes, continúa fiel a su causa. La de los bañadores Speedo. Este miércoles utilizó su habitual modelo LZR, con un 50 por ciento de material textil, el que utilizó en Pekín. Ni siquiera usó el mono de cuerpo entero. Le bastó con utilizar un modelo de piernas. Su torso desnudo era una provocación más para los rivales que utilizan bañadores de poliuretano.

La rabia apareció desde la salida. Con 63 centésimas fue el más rápido en reaccionar y en los primeros 10 metros ya disponía de una ventaja clara. En la primera pared su parcial (24.76) ya era de récord del mundo. El japonés Matsuda iba por detrás, muy por detrás, a más de medio segundo.

Phelps siguió volando. 52.88 en el hectómetro. Una barbaridad si se compara con los 53.53 que él mismo señaló en su récord de Pekín.

Por un instante pareció que Matsuda se le acercaba, pero la ilusión duró poco. Phelps extrajo energía de un nuevo depósito y volvió a separarse (1:21.93 a falta de 50 metros). Y el que se retrasaba era Matsuda, que entregó el bronce a Korzeniowski.

Phelps remató la faena con un impresionante récord mundial. 1:51.51. Casi dos segundos por delante de la medalla de plata. Todo un baño.

El estadounidense había recuperado la sonrisa, borrada tras la derrota con Biedermann. 'Realmente ésta es la primera prueba en la que me he encontrado bien este año', señaló tras su récord.

La jornada finalizó con otra exhibición de fuerza. El chino Li Zhang se aprovechó del fuerte ritmo impuesto por el tunecino Mellouli en los primeros largos y le rebasó en los últimos 100 metros para señalar un récord increíble. Una plusmarca de ensueño en los 800 libre. Su crono de 7:32.12 convertía en un juguetito los 7:38.65 que lograra el australiano Grant Hackett en 2005. En esta prueba, Marco Rivera fue séptimo con 7.49.46. Es el cuarto finalista del equipo español en estos Mundiales.