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Los conflictos por falsos autónomos se disparan con una bolsa de 240.000 irregulares

La conflictividad entre grandes empresas y trabajadores por cuenta propia prolifera en las telecomunicaciones, la alimentación y el transporte.

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Las movilizaciones de las plantillas de las contratas y subcontratas de Telefónica incluyen a numerosos autónomos.

La elevada bolsa de trabajadores autónomos en situación irregular, ya sea por ocupar puestos laborales como falso autónomo o por no estar reconocidos como Trade (Trabajador Autónomo Dependiente), está disparando la conflictividad laboral en varios sectores económicos, principalmente en las telecomunicaciones, la alimentación y el transporte.

No es para menos, cuando la propia EPA (Encuesta de Población Activa) revela cómo en España existe una bolsa de 240.000 trabajadores por cuenta propia en situación irregular. La cifra, estimada por Upta (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), sale de restar del cuarto de millón de autónomos que operan en exclusiva -o casi- para un solo cliente los menos de 10.500 contratos de Trade registrados en el Sepe (Servicio Estatal de Empleo). “Esos 240.000 autónomos podrían estar cumpliendo las condiciones de los Trade sin tenerlo reconocido”, explica Eduardo Abad, secretario general de Upta.

Los falsos autónomos son formalmente trabajadores por cuenta propia que, aunque cotizan en ese régimen de la Seguridad Social, no prestan servicios a una empresa sino que se integran en su estructura productiva, lo que constituye un fraude de ley que genera al supuesto cliente un importante ahorro en salarios al no asumir su parte de la cotización ni tener que indemnizarlo en caso de despido. Los Trade, instaurados en el Estatuto de 2007,  se vinculan mediante un contrato mercantil al cliente para el que trabajan “de forma habitual, personal, directa y predominante” y del que reciben, “al menos, el 75 por ciento de sus ingresos”.

Telecomunicaciones y tecnología

Uno de los principales conflictos laborales con presuntos falsos autónomos se registra en Telefónica, cuyo sistema de contratas y subcontratas ha denunciado el sindicato CGT en comunidades como Catalunya, Madrid, Navarra y Castilla y León, y –también va a hacerlo en Andalucía. “La cesión irregular de empleados y de falsos autónomos en las siete filiales de la compañía supera los 180.000”, sostiene Pepe Juárez, delegado de la central anarcosindicalista, que considera “imposible determinar la cifra de autónomos afectados. La propia empresa lo desconoce”.

Buena parte de ellos han participado en las huelgas que contratas y subcontratas han mantenido en los últimos meses.Juárez señala a las empresas de los sectores del transporte, la paquetería y la alimentación entre los más propensos a cometer este tipo de fraudes, “aunque no he visto nada como el de las telecomunicaciones”.

Tampoco las nuevas tecnologías son ajenas a estos conflictos. Hace poco más de un año, tres autónomos que llevaban años trabajando para el portal ADSLZone cerraron con indemnizaciones de 100.000 euros el conflicto iniciado al ser despedidos al poco de reclamar al juzgado que regularizara su situación como asalariados.

Reducir plantilla para emplear cooperativistas

También han registrado conflictos con sus trabajadores autónomos empresas de paquetería como Seur, que en 2010 despidió a varias decenas de ellos tras comunicar que iban a regularizar su situación como Trade, mientras UGT denuncia la precaria situación de los mataderos cárnicos en Catalunya, a la que se refiere como “dúmping social” tras constatar cómo reducciones de plantilla asalariada eran suplidas por el empleo de autónomos cooperativistas de origen extranjero que trabajaban en precarias condiciones salariales y de jornada.

Milsa redujo su plantilla de empleados de 150 a 70 personas mientras 150 autónomos de la cooperativa Sevicarne entraban en la planta con “jornadas maratonianas, sin tener los derechos del convenio colectivo y salarios muy por debajo de lo establecido en convenio”. Cárnicas Celra, de Girona, “tiene a 7 trabajadores de plantilla y 400 de cooperativa”, añade el informe.

A caballo entre la alimentación y el transporte, el paro de los Trade repartidores de Panrico ha forzado a Bimbo, que inició los despidos en ese colectivo poco después de hacerse con la propiedad de su antiguo competidor, a sentarse en una mesa de negociación con CCOO y UGT para negociar un plan de bajas, algo inédito en el país en la década que lleva vigente esa figura laboral, para la que no se contemplan formalmente herramientas como la negociación colectiva y los ERE (Expediente de Regulación de Empleo).

Al fraude de los falsos autónomos, por último, no han sido tampoco ajenas las administraciones. Los sindicatos han llegado a denunciar su uso en televisiones autonómicas públicas como las de Valencia y Madrid. Y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía condenó hace dos meses al Ayuntamiento de Málaga por emplearlos en su Observatorio de Medio Ambiente.

La Inspección y la figura del Trade

Sin embargo, también se da la situación contraria. Upta considera que “la Inspección de Trabajo se está cargando el espíritu del Estatuto del Autónomo y la figura del Trade” con las actas que está levantando a la empresa Appco, que opera en el sector del márketing directo y cuyos autónomos está obligando a pasar al régimen general de asalariados, señala Abad, que añade que “es una de las pocas empresas del mercado que tiene regularizados a sus Trade en el Sepe y que, desde febrero de 2016, cuenta con un Acuerdo de Interés Profesional”.

Los alrededor de mil Trade del sector del márketing directo suponen casi el 10% de los registrados en el Servicio Estatal de Empleo. “Están cruzando solo los datos de los autónomos dependientes que están regularizados”, critica Abad.

En su opinión, esa postura de la Inspección “está desvirtuando la figura del Trade, que corre serio riesgo de desaparición de seguir así”.