Publicado: 08.09.2016 20:39 |Actualizado: 08.09.2016 20:39

Draghi mantiene invariable el programa de compra de bonos, aunque admite que prepara cambios

El BCE revisa a la baja las previsiones para 2017 y 20818, aunque mejora levemente las del presente ejercicio

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El presidente del BCE, Mario Draghi, posa ante los periodistas al inicio de la rueda de prensa poserior a la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad, en su sede en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

El presidente del BCE, Mario Draghi, posa ante los periodistas al inicio de la rueda de prensa poserior a la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad, en su sede en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

FRÁNCFORT.- El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), reunido en Fráncfort, ha decidido mantener los tipos de interés, así como las características de su actual programa de compra de deuda pública y privada, aunque el presidente de la entidad, Mario Draghi, ha precisado que la institución ya ha comenzado a evaluar las opciones a su disposición para mejorar su implementación.

"El Consejo de Gobierno ha encargado a los comités relevantes que evalúen las opciones que garanticen la implementación sin problemas de nuestro programa de compras", declaró Draghi en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, que mantuvo los tipos de interés en el 0% en el caso de las operaciones de refinanciación y en el -0,40% en el de la facilidad de depósito, así como en el 0,25% para la facilidad de préstamo.



Asimismo, la institución ha indicado que su programa de compra de activos por importe de 80.000 millones de euros al mes "seguirá hasta final de marzo de 2017, o hasta una fecha posterior si fuera necesario", y en todo caso, hasta que observe un ajuste sostenido de la senda de inflación que sea compatible con su objetivo de inflación.

No obstante, a pesar de la insistencia de los medios, el presidente del BCE declinó ofrecer más pistas sobre futuros cambios en el programa, limitándose a repetir que "el BCE cuenta con la capacidad, la disposición y la voluntad de actuar si fuera necesario".

De este modo, Draghi aseguró que los miembros del Consejo no discutieron sobre la posibilidad de extender la duración del programa de compras, así como tampoco sobre la incorporación de nuevos activos, como acciones, ni mucho menos sobre la opción de recurrir al 'helicóptero de dinero'. "No discutimos discutir sobre ello", apuntó el banquero.

De hecho, el presidente del BCE defendió lo innecesario de discutir sobre potenciales cambios, puesto que las medidas hasta ahora han demostrado su eficacia y por lo tanto hay que concentrarse en su implementación. "Por el momento, no hay cambios sustanciales que justificasen la decisión de actuar. Nuestra política monetaria es eficaz", afirmó Draghi, subrayando que la intervención del BCE ha puesto fin a la fragmentación en la zona euro, mejorando "dramáticamente" los precios de los activos y logrado que la transmisión de la política monetaria sea "mejor de lo que ha sido nunca".

Los analistas apuntan que extender las compras de deuda podría llegar a agotar los bonos elegibles

Los analistas apuntan que extender las compras de activos es polémico porque genera riesgos de distorsionar aún más los precios de los mercados e incluso agotar los bonos elegibles. El BCE ya tuvo que detener las adquisiciones en Estonia y el mes pasado se quedó sin bonos para comprar en Luxemburgo. Eso llevó a crecientes especulaciones de que deberá adaptar las reglas de su programa de compras de activos para ofrecer incluso más estímulos, como se cree ampliamente que hará antes de fin de año.

Las opciones más sencillas podrían incluir comprar bonos que rinden menos que el tipo de depósito del banco del -0,4%, extender el rango de vencimiento de los bonos elegibles a 30 años desde 20 años y comprar una porción todavía más grande de ciertas emisiones de títulos. Cambios más grandes podrían involucrar la compra de nuevos tipos de activos, como bonos de bancos, préstamos en mora o (en el caso extremo) acciones.

Pero cada uno de esos cambios generaría preocupaciones o incluso directa oposición del ala dura y el creciente campo de moderados en el Consejo de Gobierno, que temen los efectos negativos no buscados del estímulo extraordinario del BCE.

Algo mejor en 2016, pero peor en 2017 y 2018

Draghi reveló una modesta reducción de las previsiones de crecimiento de la zona euro elaboradas por el organismo y advirtió sobre riesgos a la baja, entre ellos la incertidumbre relacionada con el brexit, pero dijo que por ahora no se requerían medidas. "Por el momento, los cambios no son sustanciales para requerir una decisión de actuar. Vemos que nuestra política monetaria es efectiva", dijo.

El presidente del BCE, Mario Draghi, antes de la rueda de prensa mensual en la rede de la entidad, en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

Así, el BCE ha revisado una décima al alza su pronóstico de crecimiento para la zona euro en 2016, cuando la economía de la región se expandirá a un ritmo del 1,7%, frente al 1,6% estimado el pasado mes de junio. Sin embargo, de cara a los dos años siguientes, el BCE ha revisado una décima a la baja sus previsiones. De este modo, tanto para 2017 como para 2018, la entidad proyecta un crecimiento del PIB del 1,6% en cada ejercicio, frente al 1,7% previsto en junio.

En cuanto a los precios, los nuevos pronósticos del BCE contemplan una tasa de inflación armonizada del 0,2% al cierre de 2016, en línea con los pronósticos de junio, mientras que el próximo año se situará en el 1,2%, frente al 1,3% previsto con anterioridad, y en 2018 llegará al 1,6%, en línea con el pronóstico precedente.