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Los estibadores inician una huelga de ocho jornadas

El paro en defensa de sus empleos, que tendrá lugar desde este hasta el 23 de junio, llega tras el fracaso de la negociación con la patronal Anesco para alcanzar un acuerdo en el nuevo escenario laboral que se abre con la liberalización del sector.

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Foto de archivo de una protesta de estibadores en el puerto de Pasaia. / EFE


Los estibadores inician mañana lunes ocho jornadas de huelga, que se prolongarán hasta el 23 de junio, en defensa de sus puestos de trabajo, tras el fracaso de la negociación con la patronal Anesco para alcanzar un acuerdo en el nuevo escenario laboral que se abre con la liberalización del sector.

Los paros se llevarán a cabo en las horas impares los próximos días 5, 7, 9, 19, 21 y 23 de junio, mientras que para el miércoles 14 está prevista una huelga ininterrumpida de 48 horas, desde las 8 de la mañana hasta la misma hora del viernes 16.

De esta forma, se ha hecho realidad la temida huelga, cuya sombra con varias convocatorias y sus posteriores anulaciones planea sobre los puertos españoles desde el pasado mes de febrero cuando el Gobierno inició los trámites para aprobar la reforma de la estiba, en cumplimiento de una sentencia europea.
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha advertido del daño que supone esta huelga a la economía, teniendo en cuenta que, en el caso de los puertos, a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, "las pérdidas se pueden prolongar bastante más allá del punto final del conflicto".

Además, según la patronal, desde el viernes pasado se están produciendo las bajadas de producción como medida para forzar la negociación, en algunos casos de hasta un 70 % respecto al ritmo habitual de trabajo en la estiba, lo que está ocasionando "inasumibles pérdidas económicas para las compañías, que se encuentran indefensas, y cuantiosos daños al sector del transporte y la logística".

Cuatro días después de que el Gobierno lograra sacar adelante el real decreto ley, por el que se liberaliza el sector, el pasado 18 de mayo, gracias al respaldo en el Congreso de Ciudadanos y PNV y la abstención de PDeCAT, los sindicatos y la patronal alcanzaron un principio de acuerdo que apuntaba a una rápida solución del conflicto.

Sin embargo, en la reunión celebrada el pasado viernes en la que se esperaba un avance definitivo que pusiera fin al conflicto, la situación ha dado un vuelco, tras un cambio de actitud de la patronal, según los sindicatos.

La parte social acusa a Anesco de dar "un giro" respecto al compromiso con la subrogación de los trabajadores adquirido en el preacuerdo, lo que hace que los sindicatos no vean lógica una negociación colectiva y afirman que no saben si, finalmente, ellos son o no los trabajadores de sus empresas.

Los sindicatos insisten en que es algo que tienen que "saber de manera fehaciente, para poder negociar" y exigen a las empresas que cumplan con la palabra dada y garanticen todos los puestos de trabajo y también que se comprometan a formar parte de los centros portuarios de empleo (CPE).

Fomento ha fijado unos servicios mínimos de hasta el 100 % durante la huelga convocada por los estibadores en las operaciones que afecten a mercancías perecederas y peligrosas, pasajeros, situaciones de emergencia y productos esenciales para las islas, Ceuta y Melilla.

Además, se exigirá el porcentaje necesario del servicio para garantizar un rendimiento no inferior al 50 % del promedio del año natural anterior en jornada comparable (horario y tipo de mercancía).

Fomento vigilará el cumplimiento de los servicios mínimos durante la huelga a través de un comité interministerial, que se activará a primera hora de mañana y que estará analizando la situación con la información que le vaya llegando desde las autoridades portuarias.