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Aguirre afirma que Rajoy conocía la trama

La presidenta asegura que en 2006 el líder del PP la llamó para comunicarle que tenía informes contra sus consejeros

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O todos o ninguno. Esperanza Aguirre no piensa quedarse sola en la supuesta red de espías que acecha su casa, la Comunidad de Madrid. Si se investiga, que también se mire debajo de las alfombras de Génova, la sede nacional del PP.

La presidenta regional tenía ya preparado el mensaje al líder de los conservadores cuando llegó a las 12.30 de ayer a la Asamblea de Madrid, antes de inaugurar la conmemoración del Día del Holocausto. La esperaba un muro de periodistas: “En 2006, me llamó el presidente de mi partido, Mariano Rajoy, para decirme que el tesorero [Álvaro Lapuerta] tenía unos dosieres de Ignacio González y Francisco Granados. Inmediatamente, yo pedí a los señores González y Granados que hablaran con el tesorero y que aclararan cualquier asunto que pudiera poner en duda su honorabilidad. Se demostró que todo ello era falso y calumnioso”.

Aguirre parecía desafiar a Rajoy, que ordenó la semana pasada a la secretaria general, Dolores de Cospedal, instruir una investigación interna. Primero, daba por bueno lo publicado ayer por El Mundo: que el líder del PP había recibido, de manos de Lapuerta, un informe que contenía datos comprometedores contra González, vicepresidente de Madrid, y Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior.  

Pero, en segundo término, la jefa del Ejecutivo regional aumentó el grado de la sospecha al situar esa llamada telefónica en 2006 y no en marzo de 2008, tras los comicios generales, como afirmaba el rotativo. Es decir, el aviso de Rajoy habría llegado dos años antes de que la guerra por el poder en el PP se recrudeciese.

Fuentes del Gobierno autonómico no negaron la intención de Aguirre de lanzar un mensaje a Rajoy. “Ha sido suficientemente explícita, no hace falta interpretarla”, aseguró un portavoz a Público.

En paralelo, la presidenta buscó fortalecerse. Pidió una y otra vez “transparencia, transparencia, transparencia”, porque es la “primera interesada en que todo esto se aclare”. Eso es lo que ocurrirá, pronosticó: “Saldrá a la luz quiénes son los responsables y quiénes hemos sido falsamente acusados”.

Aguirre dejó ayer otra idea escrita en su minicomparecencia ante la prensa. Que ella no es la culpable: “Me siento una víctima. Políticamente, van a por mí”, lamentó. Tampoco habrá ceses: “Tengo toda la confianza puesta en todos los miembros de mi Gobierno y, por supuesto, en los miembros de la cúpula nacional de mi partido”. Mejor no reventar aún demasiadas heridas.

 

“Lo que nos faltaba”. La oposición parlamentaria a Aguirre, Maru Menéndez (PSOE) e Inés Sabanés (IU), no daba ayer crédito. “No sé si será víctima o verdugo dentro del PP, pero ella es la presidenta del Gobierno. Es la responsable, por acción o por omisión y no puede colocarse de víctima”, recalcó la portavoz socialista. “Lo hace para obviar su obligación. Quizá haya responsabilidad penal, pero ya la hay política, porque ha habido seguimientos, lo han dicho los propios espiados”, añadió.

Similar tesis defendió a Público Sabanés: “Es la presidenta del Ejecutivo regional y de su partido en Madrid. Por tanto, responsable de la supuesta trama. No puede mirar hacia otro lado o negar la realidad. Empezó diciendo que todo era una gran mentira, después cargó contra el mensajero, y ahora pretende ser víctima y todavía no ha dado una explicación solvente. Tiene una oportunidad: si no tiene nada que esconder, que acepte inmediatamente la comisión de investigación. Todo lo demás es eludir su propia responsabilidad”.