Público
Público

Al príncipe le crecen los súbditos que quieren ser ciudadanos

Felipe de Borbón es recibido en la universidad al grito de "¡Los borbones, a los tiburones!"

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El príncipe no deja de toparse con súbditos que quieren ser sólo ciudadanos. El pasado 31 de mayo fue una joven licenciada en Derecho la que, en Pamplona, le planteó al heredero la posibilidad de abdicar para facilitar la celebración de un referéndum ciudadano que permita a los españoles decidir entre monarquía o república. Ayer fue una protesta a las puertas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) la que aguó a Felipe su visita al centro. '¡Los borbones, a los tiburones!' le gritaron varias decenas de manifestantes, justo cuando el heredero se bajaba de su coche oficial.

A diferencia de lo que sucedió en la capital navarra, donde Felipe se acercó a la gente para discutir con la joven republicana, el príncipe optó ayer por un perfil más institucional, según lo atestigua el video del suceso, que triunfó ayer en la red: miró al grupo, le dedicó una forzada sonrisa, lanzó un breve saludo y dio la espalda para entrar en la Escuela Politécnica Superior del centro universitario.

Con la tricolor en mano, los asistentes respondieron al saludo al grito de '¡Fuera, fuera'! Y una vez que el príncipe entró en la UAM, no cejaron en su empeño de resaltar los privilegios de una institución que subsiste gracias a las asignaciones públicas. 'Queremos un pisito como el del principito', corearon. 'Unos con palacio y otros sin espacio', recalcaron. La residencia de Felipe, a escasos mil metros del Palacio de la Zarzuela, cuenta con 1.771 metros cuadrados útiles y dispone de ocho cuartos de baño y nueve habitaciones.

El ambiente se fue caldeando ante el visible enfado de los numerosos guardaespaldas del príncipe que aguardaban a su salida. Y los lemas se fueron endureciendo. Un manifestante aseguró que la monarquía 'tiene las manos manchadas de sangre'. El grupo le arropó recordando que '¡Juan Carlos primero de Franco es heredero!'.

El príncipe participaba en la clausura del Encuentro Internacional de la Red Talloire Construyendo una Universidad comprometida, más allá de la Torre de Marfil. La protesta, que pretendía ir en contra de ese acto para denunciar la situación que vive la educación pública, se convirtió, además, en una protesta manifiestamente republicana. Los concentrados portaban una pancarta en la que se podía leer 'La Educación no es una mercancía'. Pero también llevaban carteles con los que exigían 'Menos monarquía y más educación'.

El heredero respondió con una sonrisa forzada y un saludo

El príncipe no perdió los papeles en ningún momento, y ni siquiera se dirigió a los jóvenes que le abuchearon. Temió, quizás, que si entablaba una discusión con ellos, esta podría generar una nueva polémica en torno a la Casa Real, como las que han proliferado en las últimas semanas.

La más reciente es la de Pamplona. Allí el príncipe habló durante unos minutos con la joven Laura Pérez, miembro de la Unidad Cívica de la República, a la que se acercó por recomendación de su mujer, Letizia Ortiz. Discutieron sobre el modelo del Estado. Ella defendió su deseo de 'dejar de ser súbdita para ser ciudadana', y él se aferró al sistema actual y a la necesidad de reformar la Constitución en el caso de que se quisiera optar entre monarquía y República. Finalmente, zanjó la conversación acusando a la joven de querer 'un minuto de gloria'.

El encontronazo tuvo lugar días después de que su padre, el rey, abroncara a un grupo de periodistas por las informaciones publicadas acerca de su estado de salud. 'Lo que queréis es matarme', les dijo, y les acusó de querer meterle 'un pino en la tripa'.

La polémica se agravó cuando la Casa Real anunció que restringiría el acceso de los periodistas al Palacio de la Zarzuela. Ante el aluvión de críticas, los responsables de comunicación se echaron para atrás y mantuvieron el mismo trato a la prensa.