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Un arsenal para la xenofobia

La Guardia Civil detalla en el juicio las armas prohibidas incautadas a los 'Blood and Honour'

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Nueve puños americanos, 27 defensas extensibles de acero, 13 navajas de todo tipo, 32 sprays de defensa no homologados, dos pistolas, un revólver de gas, cinco armas simuladas, cinco armas orientales, un puñal, una barra de hierro, una porra, un hacha de gran tamaño, cuatro defensas eléctricas, 138 cartuchos, cuatro dagas pequeñas, un machete, una bayoneta y un manual sobre la fabricación de explosivos.

La quinta jornada del juicio contra los 18 presuntos integrantes del grupo neonazi Blood and Honour (Sangre y Honor), que se sigue en la Audiencia Provincial de Madrid, sirvió ayer para que ocho de los guardias civiles que participaron en los registros de los domicilios de los imputados detallaran ante el tribunal el arsenal que encontraron en poder de los diferentes miembros de esta asociación, autodefinida como 'cultural'.

Uno de los fundadores tenía una pistola cargada en la mesilla

Así, los dos agentes que acudieron a la vivienda en Jaén de Francisco José López Perea, uno de los fundadores del grupo, coincidieron en destacar que este tenía una pistola cargada en la mesilla de su cama. No fue la única arma que hallaron. Según detalla el escrito de la acusación popular, ejercida por el Movimiento contra la Intolerancia, López Perea tenía también otra pistola manipulada, diversas piezas de otras armas de fuego, una bayoneta, unos grilletes, una defensa eléctrica, una navaja, una porra, 130 cartuchos y un documento titulado Fórmulas para confeccionar explosivos. En su declaración el primer día de juicio, el acusado intentó justificar este pequeño arsenal con su pasado militar (era paracaidista cuando fundó en 1999 el grupo).

Además de López Perea, la Guardia Civil se incautó de armas en poder de otros 14 imputados. Roberto Luengo, acusado de ser el líder del grupo, tenía en su domicilio una defensa extensible de acero, cuatro pequeñas dagas y una navaja automática. También se le encontró otra defensa prohibida en la taquilla de la empresa de seguridad para la que trabajaba.

La venta de armas a otros skinhead' servía para financiar al grupo

A su hermano Alberto se le incautó un puño americano, una defensa extensible y una navaja. Alberto Castañera, señalado como tesorero del grupo, tenía una navaja y un spray de defensa. El considerado delegado de la organización en Sevilla, Luis Gonzaga, unos nunchakus (arma oriental) y tres navajas, una de ellas con la cruz gamada grabada... Y así hasta 15 imputados. Algunos completaban su equipamiento con botas con puntera metálica, como destacaron ayer los guardias civiles.

De todos los imputados, sólo uno no está acusado de pertenecer a Blood and Honour. Se trata de Óscar Ferreiro, un escolta imputado por suministrar dichas armas prohibidas al grupo, como él mismo confesó en la primera sesión del juicio. Cuando la Guardia Civil lo detuvo, tenía en su poder ocho defensas extensibles y un spray no homologado.

Según el testimonio de Ferreiro, las armas se las encargaba el líder del grupo con la intención de revenderlas a otros skinheads y conseguir dinero para la organización. Una venta que supuestamente se hacía en los conciertos que organizaban para propagar su ideario. En el celebrado en 2005 en Talamanca del Jarama (Madrid), la Guardia Civil se incautó de nueve defensas extensibles, tres defensas eléctricas y 24 sprays.

Por todo ello, la fiscalía acusa a los 18 imputados de un delito de tenencia de armas prohibidas, además de asociación ilícita.