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Benedicto XVI condena los "delitos" del fundador de los Legionarios

La investigación encargada por el Vaticano sobre la orden concluye que su líder, Marcial Maciel, llevó "una vida sin escrúpulos» con «comportamientos gravísimos e inmorales"

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El escándalo de los abusos sexuales a menores por parte del clero y la política de encubrimiento llevada a cabo durante décadas por la jerarquía sacude a la Iglesia católica, sumida en uno de los peores momentos de su historia moderna. Uno de los casos más graves, el del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, vivió ayer uno de sus capítulos finales.

Como informó en exclusiva Público hace semanas, la Santa Sede anunció que Benedicto XVI intervendrá la congregación, nombrando en los próximos días un comisario pontificio que se encargará de la refundación de la orden y el cese de sus actuales dirigentes. En un denso comunicado, el Vaticano reconoció que 'los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales' del fundador de la congregación, el religioso mexicano Marcial Maciel, fueron 'confirmados por testimonios incontrovertibles'.

Roma admite que los testimonios inculpatorios son 'incontrovertibles'

El comunicado se hizo público tras finalizar la reunión del Papa con los cinco obispos encargados de investigar los abusos de Maciel y la estructura de la Legión. En la nota, el Vaticano admite que los actos del sacerdote mexicano 'son verdaderos delitos y manifiestan una vida sin escrúpulos y sin un auténtico sentimiento religioso'.

Aunque Roma quiere salvar a la mayoría de los religiosos de la orden, que 'no conocían' los desmanes de su fundador, el texto añade que Maciel 'supo crearse aliados, obtener confianza, confidencia y silencio sobre circunstancias y reforzar su propio rol de fundador carismático'. Todo un golpe en la línea de flotación de la actual cúpula, dirigida por Álvaro Corcuera y Luis Garza, y también contra los miembros de la Curia que aceptaron sobornos de Maciel a cambio de su silencio.

Los visitadores de la Legión elegidos por Ratzinger entre ellos, el español Ricardo Blázquez concluyen que la conducta de Maciel ha dejado tan herida a la congregación que obliga a una 'profunda revisión' de su labor, que se plasmará en replantearse 'cómo se ejerce la autoridad' en su seno. De ahí, el nombramiento de un comisario pontificio y la inminente destitución de sus todavía dirigentes, que, sin duda, conocieron y ampararon los abusos de su fundador. La dura nota ha sido recibida con silencio en la Legión de Cristo, que se enteró de la decisión vaticana al leer el texto en la web de la Santa Sede. 'Por el momento no haremos comentarios o declaraciones', fue la única respuesta oficial.

Juan Pablo II nombró al religioso mexicano guía de la juventud'

La resolución del caso Maciel marcará la voluntad de la Iglesia por erradicar esta lacra. Se ha demostrado que el religioso llevó una doble vida durante décadas, abusando de varios de sus seminaristas (algunos de ellos en la localidad cántabra de Ontaneda) y teniendo varias amantes e hijos.

A pesar de su conducta, el poder económico de la Legión según distintas investigaciones, tiene un patrimonio superior a los 20.000 millones de euros hizo posible crear alrededor de Maciel un férreo velo de protección, pese a que sus atrocidades estaban en boca de todos. El pederasta alcanzó su máximo prestigio con Juan Pablo II, que llegó a nombrarle 'guía de la juventud'. Sólo en 2005, meses antes de su muerte, Benedicto XVI conminó a Maciel al silencio y la oración.

No obstante, los problemas de la Iglesia católica con la pederastia van mucho más allá de la vida sin escrúpulos del fundador de la Legión. Según distintos informes, más de 10.000 menores sufrieron abusos sexuales de sacerdotes y religiosos en todo el mundo durante décadas y sin que se hiciera nada por evitarlo. Una 'mancha global', como la han definido los religiosos españoles, que se extiende de Estados Unidos a Australia, pasando por Irlanda, Alemania, Austria, Italia, Bélgica, Chile, Argentina, Sudáfrica, Brasil, México, Holanda, Francia y España.

Sólo ahora, cuando las víctimas han perdido el miedo a contar su historia y denunciar, se empieza a conocer la verdad, y la Iglesia parece reaccionar hacia la 'tolerancia cero' con el pederasta y el encubridor. No siempre ha sido así. Los primeros casos documentados datan de los años 20, en internados irlandeses, norteamericanos y australianos. Una práctica que se generalizó a partir de los años 60, con casos tan espeluznantes como el de Lawrence Murphy, quien abusó de 200 menores sordomudos en Wisconsin.

Cuando las víctimas han perdido el miedo a contar su historia y denunciar, se empieza a conocer la verdad

El silencio y el miedo comenzaron a romperse en 1985, con las primeras denuncias, aunque el Vaticano sólo reaccionó en 2001, cuando estalló en toda su magnitud el escándalo de abusos continuados en Estados Unidos. Una respuesta tímida y matizada que sólo logró que una riada de acusaciones comenzaran a salir a la luz pública, como en los últimos meses.

Hoy, las víctimas han logrado romper la barrera del silencio y la incomprensión. Empujado o no por la fuerza de los hechos, Benedicto XVI ha afrontado con crudeza el escándalo. Ha sido el primer Papa en escribir una carta sobre los abusos y el primero en reunirse con las víctimas, comprometiéndose ante ellas a llevar a los culpables a los tribunales. Fuentes vaticanas aseguran que Benedicto XVI pedirá perdón en nombre de toda la Iglesia en junio, y que en otoño publicará normas más duras contra la pederastia.

La mayoría de los 400.000 sacerdotes católicos en el mundo no son abusadores. Pero el escándalo ha generado una gigantesca crisis de confianza en la Iglesia, en buena medida por la ominosa política de encubrimiento que ha sido norma común entre la jerarquía. España es buen ejemplo de ello. Sólo se conocen diez condenas a curas pederastas y otros 14 casos investigados por el Vaticano, pero todos con un denominador común: los abusadores fueron defendidos por su obispo.

Primeros casos
Las agresiones sexuales por parte de sacerdotes se convierten en una cuestión nacional por primera vez en EEUU, cuando el párroco de Luisiana Gilbert Gauthe es encontrado culpable de 11 casos de abuso a menores.

Millones de dólares
También en Estados Unidos se dio la primera condena judicial contra una diócesis por su gestión de un caso de pederastia entre sus clérigos. La condenada fue la de Dallas por los abusos sexuales que el sacerdote Rudolph Kos realizó sobre varios menores en su parroquia. La diócesis se vio obligada a pagar más de 31 millones de dólares a las víctimas del párroco pederasta. 

Dinero a las familias
La figura más importante de la Iglesia en Australia, el arzobispo de Sidney, George Pell, entregó importantes sumas de dinero a las familias de los niños que sufrieron abusos entre 1930 y 1960 por parte de los curas de sus diócesis. La Iglesia australiana tuvo que pedir oficialmente disculpas a los menores, en su mayoría de origen extranjeros.

Austria
La Iglesia admitió que las acusaciones de pedofilia contra su antiguo líder, el arzobispo de Viena, Hans Hermann Groer, eran ciertas.

Suráfrica
El líder de la Iglesia en el país admitió que más de una docena de sacerdotes había sido acusada de abusar sexualmente a niños, aunque esto ocurrió “hace muchos años”. 

Escándalo en Boston
Uno de los mayores escándalos de todos los tiempos se desató a comienzos del 2002 en Boston (EEUU). El diario local ‘Boston Globe’ publicó una serie de reportajes que sacaban a la luz los abusos sexuales a menores de edad que habían cometido cinco sacerdotes de esa diócesis. Este descubrimiento animó a muchas otras personas a denunciar nuevos casos, lo que desencadenó un efecto en cadena. Se iniciaron varios juicios reclamando compensaciones económicas, lo que sumió a la Iglesia en una de sus peores crisis

Castigo a Maciel
Benedicto XVI apartó a Marcial Maciel de su cargo y le conminó a una vida de absoluto silencio hasta su muerte, acaecida en mayo de 2006. Varios ex legionarios habían denunciado violaciones y abusos.

Italia
La prensa italiana recoge acusaciones de personas sordas que decían haber sufrido abusos a manos de religiosos entre 1950 y 1980 en el Instituto para los Sordos Antonio Provolo, en Verona, al norte del país.

Irlanda
Tras casi diez años de investigación, se recogen más de 2.000 testimonios que relatan abusos físicos y sexuales por parte de sacerdotes. Se trata de uno de los mayores casos de reconocimiento de abusos sexuales de la Iglesia, a partir de un escrutinio que implica a más de 35.000 niños entre 1920 y 1980.Cuatro obispos dimiten y toda la jerarquía católica de Irlanda rinde cuentas ante el Papa.

Argentina
El sacerdote Julio César Grassi, responsable de la Fundación Felices los Niños, es condenado a 15 años de prisión en Argentina por 15 casos de abusos sexuales.

Alemania
Desde principios de 2010 se descubren más de 300 casos de acusaciones de abusos físicos y sexuales en Alemania, país de procedencia del Papa. Varios de los casos son planteados por quienes fueron miembros del coro de niños del colegio ‘Regensbug Domspatzen’, que durante 30 años fue dirigido por el hermano del Papa, Georg Ratzinger.

Ignorados
El diario ‘New York Times’ revela documentos que indican que el cardenal Joseph Ratzinger no respondió a más de 200 quejas de abuso sexual contra Lawrence Murphy, que trabajó en una escuela católica para niños sordos en Wisconsin entre 1950 y 1974.

Un caso español
El religioso español José Angel Arregi es detenido en Chile por posesión de pornografía infantil y por haber abusado supuestamente de al menos 15 menores en los colegios españoles donde trabajó entre 1992 y 2005. El religioso fue condenado a más de dos años de prisión. El promotor de Justicia del Vaticano confirma que la Santa Sede estudia 3.000 casos de posibles abusos perpetrados por curas entre 2001 y 2010, de los que 14 son españoles.

Disculpas papales
El Papa Benedicto XVI pide disculpas a las víctimas de décadas de abuso sexual y maltrato por parte de sacerdotes de la Iglesia en Irlanda. En la misiva, Ratzinger reconoce que los jefes de la Iglesia de este país cometieron “serios errores” en la respuesta dada a los casos de pederastia. Las disculpas del Papa no se aplican a otros países.