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Bush saluda a Zapatero: "¡Hola, hola, felicidades!"

Rice comunica a Moratinos que no hace falta que el Gobierno envíe más tropas a Afganistán

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“¡Hola, hola! ¡Felicidades!”. El presidente de EEUU se dirigió ayer así, en castellano, a José Luis Rodríguez Zapatero cuando llegó a la cena de jefes de Estado y de Gobierno que se celebró para inaugurar la cumbre de la OTAN que se celebra hasta el viernes en Bucarest, la capital rumana.
George Bush, según explicaron las fuentes de la Moncloa que conocieron el saludo, llegó tarde a la cena, por lo que sólo alcanzó a saludar al jefe del Ejecutivo al pasar por detrás de él, cuando ya estaba sentado. En cambio, Zapatero llegó con tiempo de sobra al comedor del ostentoso Palacio de Cotroceni, desmintiendo, en esta ocasión, su fama de llegar con el tiempo justo a los foros internacionales.

El adelanto en el tiempo del presidente del Gobierno le permitió hablar con distintos dirigentes aliados antes de cenar, especialmente, con los de Francia y Alemania, Nicolas Sarkozy y Angela Merkel.

A pesar de la importancia de las cuestiones que se tratan en la Cumbre, este enclave internacional venía marcado por la expectación creada en Madrid ante la posibilidad de un encuentro entre Bush y Zapatero. El propio presidente del Gobierno alimentó este interés en Bruselas el 14 de marzo al contar cómo Bush, después de mandarle un telegrama de felicitación por haber ganado las elecciones, le llamó por teléfono para reiterarle su enhorabuena y decirle que se verían en Bucarest para “charlar”, según explicó Zapatero.

Encuentro largo hoy

La órbita del presidente no descarta, en cualquier caso, que se produzca el encuentro entre los dos mandatarios a lo largo del día de hoy, que es, al fin y al cabo, el día más largo de la cumbre. Hoy, los jefes de Estado y de Gobierno sólo se vieron en la cena que comenzó a las 18.20, hora local –una hora más en Madrid–.

El portavoz del grupo parlamentario socialista y ministro de Defensa en funciones, José Antonio Alonso, señaló ayer la probabilidad de que finalmente haya encuentro, aunque no se produzca con la formalidad de “una mesa” por el medio.

Rondas de contacto

José Luis Rodríguez Zapatero y George W. Bush llegan a la cumbre de la OTAN con posiciones distintas en dos de las cuestiones de mayor relevancia: cómo abordar la misión de Afganistán y la ampliación de la OTAN con la incorporación de Georgia y Ucrania.

Sobre la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, con sus siglas en inglés), el presidente de Estados Unidos ha reiterado y pedido a los aliados más tropas, algo en lo que el español no está dispuesto a acceder, si bien es cierto que hace sólo unos días el Congreso de los Diputados aprobó el envío de 36 efectivos y cuatro aviones no tripulados (UAVs) al país centroasiático.

Rodríguez Zapatero cree que, de momento al menos, no se debe incrementar el número de 778 efectivos españoles que están en Afganistán, porque España está dando todo lo que puede dar. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, contó ayer que por la mañana había hablado por teléfono con la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, y ésta no había pedido en ningún momento que España aumente sus tropas.

Sí a Albania y Croacia

Por otro lado, los 26 miembros de la OTAN coinciden en dar acceso a la organización a Albania y Croacia. Todo apunta que la Antigua República Yugoslava de Macedonia tendrá que esperar, al no haber resuelto el problema de su denominación con Grecia, que esgrime que no puede llamarse igual que una de sus 13 provincias.

Ucrania y Georgia, que aspiran a convertirse en “miembros futuros” a través del Membership Action Plan, la antesala del ingreso en la OTAN, cuentan con el apoyo de EEUU. Bush lo ha reivindicado contudentemente en la propia Ucrania, mientras que Francia y Alemania, con el apoyo de España, creen que no es el momento.

 

Al tiempo que se celebró la cena de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN, los ministros de Defensa y los de Asuntos Exteriores tuvieron ayer las suyas. El ministro José Antonio Alonso aprovechó este encuentro para despedirse de sus homólogos, pero el de Miguel Ángel Moratinos no lo hizo, lo que hace suponer que, como está siendo previsible, el jefe de la diplomacia española continuará en su puesto, al menos, dos años más y con prácticamente todo su equipo.

Sólo el secretario de Estado para la Unión Europea, Alberto Navarro, será sustituido por Diego López Garrido, ya ex portavoz del PSOE en el Congreso. Navarro, diplomático de gran prestigio y experiencia, podría irse de embajador a algún país cercano, según apuntan en Exteriores.