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Camps recibió regalos de 'El Bigotes' pero asegura que los devolvió

El ex presidente asegura que, aunque conoció a Álvaro Pérez, su relación se limitaba "estrictamente" al Partido Popular

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Durante más de cuatro horas, Camps ha defendido su 'absoluta inocencia' y ha calificado de 'terrible montaje' y 'ataque político' el proceso que comenzó hace casi tres años y que le ha llevado a enfrentarse a un jurado, acusado de recibir trajes y regalos de la trama 'Gürtel' (ver el especial). Mañana será el turno de Costa, citado a las 9:00 horas.

A lo largo del juicio, el expresidente de la Generalitat ha confirmado algo evidente: que conoció al responsable de la empresa Orange Market en Valencia, Álvaro Pérez 'el Bigotes', aunque su relación con él estuvo siempre 'estrictamente' relacionada con su partido político. Su calificativo de 'amiguito del alma' sería, según su abogado, una muestra más del carácter 'entrañable' de su cliente.

El expresidente ha seguido defendiendo una imagen de 'racanillo', tal y como le ha definido su defensa. 'No he pedido nunca ticket de nada, ni cuando he cogido taxis ni cuando voy a comer a restaurantes con amigos', ha defendido el expresidente.

Se marcó 'una raya' para devolver los regalos que pasaran de un valor determinado

En esta línea, Camps ha asegurado que, cuando llegó a jefe del Consejo valenciano en 2003 y en Navidad recibió regalos de diferentes empresas, se marcó 'una raya' para que todo aquello que pasara de un determinado valor fuera devuelto. A estas entidades se les ofrecieron dos posibilidades: o se quedaban los regalos o se enviaban a una sociedad de caridad, según ha comentado.

Preguntado por los regalos que les remitió 'El bigotes' a él y su familia, Camps ha respondido que le llamó para agradecerle el detalle pero también le dijo que no podía aceptarlos. De hecho, su mujer también habló con él y le dijo que se los iba a devolver porque se 'había pasado'.

La fiscal ha pedido poder escuchar esta conversación, a lo que se ha opuesto el defensor de Camps. Por eso, el magistrado-presidente, Juan Climent, ha dejado el trámite para la fase documental.

En cuanto a los trajes, Camps ha defendido que es 'imposible' que encargara uno en noviembre de 2005, una época en que compraba esas prendas en unos grandes almacenes donde tiene una ficha de cliente que acreditaría, según él, su 'conducta de compra'.

Camps ha asegurado que no visitó Milano hasta la primavera de 2006 y que los trajes supuestamente adquiridos allí fueron devueltos en el mes de septiembre. Ha reconocido que entró en la tienda Milano de Madrid porque los trajes eran la mitad de caros que los de El Corte Inglés —donde solía confeccionárselos— 'porque uno tiene el sueldo que tiene e intenta ajustare'.

El expresidente aceptó que el sastre José Tomás le enviara a su casa cuatro trajes, pero decidió devolverlos porque no le venían bien. Después de intentar arreglarlos y ver 'que no funcionaba', uno de sus escoltas fue a la citada tienda de Madrid, los devolvió y su relación con Milano 'se acabó para siempre'.

Sin un solo matiz de duda, Camps, el mismo que en marzo de 2009 presumió de pagarse sus trajes, ha rechazado cualquier tipo de condena al inicio del juicio y se ha declarado 'absolutamente inocente'. El letrado de Camps, Javier Boix, ha asegurado que los hechos que se atribuyen a su cliente 'no son ciertos' y constituyen 'un absurdo' fruto de 'una pura invención'.

El Ministerio Público pide que se condene a Camps y Costa al pago, cada uno, de una multa de 41.250 euros por delitos continuados de cohecho pasivo impropio.

La representante del ministerio fiscal ha pedido a los miembros del jurado de que se 'olviden' de todo lo que han oído hasta ahora del caso y se centren en las pruebas del juicio, entre ellas las personales, con el interrogatorio de los dos acusados y las de Rafael Betoret y Víctor Campos, que se reconocieron culpables por estos mismos hechos, y a los que ha aludido también el letrado de la acusación popular, que ha hecho referencia a las adjudicaciones de la Generalitat a las empresas de la trama.

En su intervención, la fiscal ha hecho hincapié en que, en este caso, los hechos 'son mucho más sencillos de lo que parece'. 'Los acusados aceptaron regalos en consideración a la función publica que desempeñaban', en el caso de Camps entre los años 2005 y 2008 y en el de Costa entre 2007 y 2008, realizados por los considerados presuntos cabecilla de la trama: Alvaro Pérez, Francisco Correa y Pablo Crespo a través de las tiendas Milano y Forever Young.

La defensa también ha afirmado que Camps suele 'pedir efectivo a su mujer', Isabel Bas, cuando tiene que efectuar gastos, como por ejemplo 'cuando se va a Madrid a comprarse un traje'. Esto significa que el expresidente valenciano 'no carga a protocolo' este tipo de gastos, lo que demuestra que 'es muy austero'.  'Eso que dicen de que es una persona de gran austeridad es cierto', ha dicho al tiempo que ha solicitado a los miembros del jurado que realicen 'un esfuerzo máximo' para 'actuar de forma imparcial' y que no tengan en cuenta el partido al que pertenece Camps.

De igual forma, Boix ha hecho un esfuerzo durante la exposición inicial del juicio para que se pudiera entender la personalidad de su clientes. Asume Boix que las personas que no le conocen 'se pueden extrañar' de la forma 'tan sumamente entrañable' con la que habla con algunas personas, como cuando llamó a Álvaro Pérez 'el Bigotes', 'amiguito del alma' o 'te quiero un huevo'. 'Él es así', ha justificado.

La acusación que representa el PSPV, que solicita una condena de tres años de prisión y ocho años de inhabilitación a Camps y Costa, ha apuntado que su papel en este proceso es el mismo que el del fiscal, y ha recordado que 'deber' del partido de realizar un control en el parlamento valenciano, donde el PSPV pidió conocer los contratos con las empresas de la trama. 'La legalidad se ha violentado y por tanto debe haber responsabilidades', ha dicho el abogado Virgilio Latorre, quien ha señalado que las prendas recibidas las pagaban empresas que resultaron adjudicatarias de la Generalitat.

El letrado ha defendido que para regalar un suéter 'solo hace falta saber la talla', pero cuando se trata de unos trajes —es 'una cosa muy singular'— es distinto. Porque 'requiere elegir el color, la tela y lo más relevante es que se tienen que tomar medidas y perfilar el modelo'. Por ello, ha hecho hincapié en que hay 'una participación del sujeto como un actor principal de lo que es el entramado'.

La vista oral estaba previsto que comenzase el lunes, pero su inicio se vio retrasado debido a la dilación en el proceso de selección del jurado. El TSJCV tardó cerca de diez horas en realizar la selección definitiva de las nueve personas que van a conformar el jurado, seis hombres y tres mujeres.

El proceso de selección, que generalmente dura unas dos horas, se prolongó debido a la larga lista de preguntas que las partes formularon a los candidatos a formar parte del jurado con el objetivo de calibrar su objetividad en el caso.


Finalmente, sobre las 22.15 horas de este lunes quedó constituido el jurado con la selección de los nueve ciudadanos -seis hombres y tres mujeres- que lo constituyen más dos personas en calidad de suplentes, uno de cada sexo. Estas once personas juraron o prometieron el cargo comprometiéndose explícitamente a mantener el secreto sobre las deliberaciones. Quedó de esta forma constituido el jurado.

Este martes está previsto que declaren un total de 19 testigos, entre ellos el presunto 'cerebro' del caso Gürtel, Francisco Correa, su supuesto 'número dos', Pablo Crespo, y el delegado de la trama de corrupción en Valencia, Álvaro Pérez, conocido como El Bigotes.

También está prevista para mañana la comparecencia en calidad de testigos del antiguo jefe de protocolo de la Diputación de Valencia Rafael Betoret y del exvicepresidente del Consell Víctor Campos, contra quienes también se dirigía la acusación pero que no han sido finalmente sometidos a juicio ya que reconocieron su culpabilidad y abonaron sendas multas de 9.600 euros.