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Diez años de cárcel para un policía que abusó sexualmente de inmigrantes sin papeles

Obligó a una mujer venezolana a mantener relaciones bajo la amenaza de expulsarla de España. También abusó de una ecuatoriana y su hija

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La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado este miércoles a un policía nacional a nueve años de prisión por agresión sexual a una mujer venezolana, de 31 años, a la que obligó a mantener relaciones sexuales tras amenazar con expulsarla del país, al no tener papeles.

El agente ha sido condenado también a dos penas de seis meses de cárcel por dos delitos de abuso sexual contra una mujer y su hija ecuatorianas, con residencia legal en España, a las que intimidó y acosó en el domicilio de ambas tras advertir a esta última de una posible deportación.

Además, el policía no podrá acercarse a menos de 500 metros de las tres mujeres ni ejercer su profesión durante el tiempo de la condena tras ser inhabilitado por la Audiencia Provincial.

La sentencia considera probado, en el primer caso, que el 16 de junio de 2010 el agente, subinspector de la Policía Nacional, abordó, cuando se encontraba fuera de servicio, a una mujer, de nacionalidad venezolana y sin residencia legal en España.

Acto seguido y tras identificarse con la placa, le pidió su documentación y la dijo que sería expulsada del país, por lo que el policía la indicó que antes deberían acudir juntos al domicilio de la mujer a recoger sus efectos personales. Allí consumó la agresión sexual.

El segundo delito ocurrió el 7 de marzo de 2011 con un modus operandi similar. El agente, fuera de servicio, abordó a una joven ecuatoriana a la que solicitó su documentación.

Tras mostrarle una denuncia que probaba que tenía residencia legal, el policía la dijo que tenía que ir a su domicilio para comprobar que la denuncia era verdadera y que si se negaba a hacerlo, procedería a detenerla.

Ya en el ascensor del edificio, el agente, bajo el pretexto de cachearla, trató de introducir sus manos entre sus ropas para tocarle los pechos y ante la oposición de la joven, decidió tocarla por encima de la ropa.

Una vez dentro de la vivienda, el policía repitió sus tocamientos hasta que fue expulsado de la casa por la madre de la joven, que se encontraba en otra habitación dando el pecho a su hijo.

El subinspector de Policía fue detenido dos semanas más tarde tras ser identificado por la mujer venezolana, a la que una vez más le había pedido su documentación. Tras reconocerle, solicitó ayuda de un vigilante de seguridad de una tienda cercana y de una patrulla de la Policía Municipal que pasaba por la zona.