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Enciso, el alcalde con pijama de rayas

El regidor de El Ejido aún ejerce su poder desde la cárcel de El Acebuche

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Juan Enciso, El Chato, que está entre rejas desde hace dos meses acusado de cinco graves delitos, sigue siendo alcalde de El Ejido (Almería, 80.000 habitantes) y, por ahora, no va a dimitir. Según fuentes municipales, el regidor ordena y manda como siempre ahora desde la cárcel de El Acebuche a los ediles de su formación, el Partido de Almería (PAL), creado a su imagen y semejanza tras su ruptura con el PP en 2005. El alcalde en funciones, Ignacio Berenguel ha acudido a visitarlo a la cárcel de El Acebuche, donde El Chato comparte una celda de ocho metros cuadrados con baño, a recibir instrucciones.

Enciso, quien, según transmiten sus correligionarios, está con mucho ánimo y se considera inocente, ha tratado, desde que la Justicia le puso el pijama de rayas, que muchos ciudadanos de El Ejido, la ciudad que gobernó a su antojo desde 1991, lo vean como lo han visto hasta ahora, como a una especie de dios menor.

El alcalde en funciones ha acudido a la cárcel a hablar con Enciso

Sin embargo, aunque los dos meses en prisión no le han restado ni un ápice de poder real sus ediles, con mayoría absoluta, gobiernan según su dictado, el pueblo sí ha comenzado a sacudirse el miedo. Los ejidenses han creado dos plataformas para exigir transparencia en las cuentas públicas, y la dimisión de Enciso y de la corporación, formada por PAL, PP y PSOE, al completo.

La semana pasada, unos 700 vecinos se manifestaron para exigir a Enciso que se fuera de una vez, una concentración inédita en un municipio en el que El Chato controla aún los resortes del poder. No lo hace ahora solo en vis a vis con Berenguel y otros, sino que también trata de usar teléfonos limpios para comunicarse sin temores. Algunas fuentes aseguraron a Público que le fueron interceptadas en prisión unas tarjetas de móvil prepago que le habían tratado de pasar camufladas en un bocadillo de mortadela.

Enciso, quien está obligado a limpiar personalmente su celda, según el director del penal, Miguel Ángel de la Cruz, ha tenido el teléfono pinchado durante meses.

Intentaron pasarle tarjetas prepago de móvil ocultas entre mortadela

En una maniobra reciente, El Chato ha pedido declarar voluntariamente ante la jueza instructora de la llamada operación Poniente, a quien el Poder Judicial le ha enviado un juez de refuerzo para que aquella pueda agilizar la instrucción del caso Ejido, que acumula miles de folios de documentación.

El Chato hablará el 30 de diciembre. Lo que diga puede influir en la suerte del resto de acusados, y singularmente, según algunas fuentes, de la de José Alemán, el jaranero ex interventor municipal.

Ambos, a la manera de un Gil y Roca ejidenses, presuntamente montaron con la ayuda de varios empresarios implantados en El Ejido y las familias de todos ellos una trama de corrupción que desvió fondos del Ayuntamiento, principalmente a través de una empresa de servicios privatizada, Elsur, a los bolsillos de ambos y a las arcas del PAL, un partido creado de la nada que en poco tiempo ya contaba con varias sedes. Las primeras cifras hablan de 150 millones malversados.

El Ejido despierta del miedo y se manifiesta para que el regidor se vaya

Alemán y Enciso ya no comparten abogado. El letrado Francisco Torres, quien al principio asumió la asistencia de ambos, defiende ahora sólo a El Chato. Alemán ha optado por contratar al bufete Lealtadis. Torres previsiblemente pedirá a la jueza el 30 de diciembre que le otorgue la libertad con cargos a Enciso, argumentando que la presión mediática sobre el regidor se ha reducido y que no existe riesgo de fuga. Los abogados del ex interventor están a la espera de la declaración de Enciso para pedir, en su caso, la libertad de Alemán. Sin embargo, hay quien especula que el cambio de asistente de este obedece a una estrategia de Enciso para cargar las tintas sobre su ex interventor.

El Ayuntamiento ha celebrado dos plenos desde que el alcalde fue a prisión. Lo máximo que el PAL ha admitido ha sido la aprobación de un plan de saneamiento. No quiere ni oír hablar de la dimisión de Enciso, quien, como líder de un partido de autor, tiene manos libres. Hasta que El Ejido hable.