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"España es una vía muerta que no lleva a ninguna parte"

Jordi Martínez, secretario de la Asamblea Nacional Catalana advierte a los federalistas que ya no hay posibilidades de pacto con el Gobierno central y asegura que su objetivo ahora es que el 50% y pico de catalanes que ya apuestan por la indepen

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Tiene sólo 19 años, pinta de no haber roto nunca un plato y está a punto de iniciar estudios universitarios de Derecho tras haber probado un año con Historia. Y, sin embargo, pese a su juventud, ostenta uno de los cuatro cargos orgánicos de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y hace gala de un discurso fluido y seguro. Lo eligieron el año pasado como secretario de la organización los 75 miembros de su secretariado y ha sido reelegido de nuevo este año. Militante de base de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Jordi Martínez, nacido en Sabadell en 1993, ha dejado de lado la política partidista para dedicarse en cuerpo y alma a la ANC y conseguir la independencia de Catalunya. Asegura que se dedica a este cometido 'full time' y que no percibe ni remuneración ni compensación por sus gastos. “No cobramos, por eso tenemos tanta prisa”, bromea.

La ACN se reclama como un movimiento de la sociedad civil pero algunos de sus miembros están vinculados con partidos políticos. ¿Cuál es su relación con ellos?

En el secretariado actual tenemos miembros que son de Convergència, de Esquerra, de Iniciativa, de Solidaritat, de Reagrupament y de la CUP y algunos que habían estado vinculados al PSC. Entendemos que podemos seguir con la militancia de base pero es totalmente incompatible mantener un cargo tanto orgánico como institucional a cualquier nivel en un partido político. Todos somos conscientes de que una vez entramos aquí tenemos que dejar de lado la visión partidista que tenemos de la realidad y adoptar la de la Asamblea, que es transversal, y hemos de saber buscar los puntos de acuerdo entre todo el mundo. Esto es algo sagrado.

Sin embargo, esa complicidad puede despertar recelos. A menudo no queda claro quién lidera a quién.

Entendemos que la labor de la asamblea es influir en política pero desde fuera de la política y con la fuerza de la sociedad civil. Es decir, queremos influir en el juego de los partidos, porque en el fondo son ellos los que controlan las instituciones y pueden tomar decisiones. El relevo final lo tienen que coger ellos, porque son los que tienen que tomar la decisión final de convocar unas elecciones plebiscitarias, un referéndum o una consulta, eso no podemos hacerlo desde el pueblo. Lo que podemos hacer es presionarlos al máximo, mostrar lo que quiere la mayoría de la sociedad y no dejarlos descansar hasta que lo consigan.

Consigan, ¿qué?

La independencia de Catalunya.

¿No el referéndum de autodeterminación?

No. Somos una organización independentista. Si es posible, creemos en que el proceso se haga vía una consulta o un referéndum, que es la herramienta más amplia y más transversal, más democrática y más legitimadora, y la que podría permitir demostrar internacionalmente y a nivel estatal que la mayoría del pueblo de Catalunya, como dicen las encuestas, está a favor de la independencia. Además, todo el mundo está a favor del derecho a decidir. En una consulta, todos, los del “no”, los del “sí” y los de la abstención, podríamos dar nuestra opinión en las mismas condiciones, discutirlo y que la gente después decida libremente y vote y los políticos apliquen los resultados. Si no nos permiten hacerla por los motivos que sean, no cerramos la puerta a ningún otro mecanismo, como puedan ser unas elecciones plebiscitarias o una declaración unilateral de independencia. Sin embargo, hay que intentarlo hasta una fecha límite. Tenemos una hoja de ruta aprobaba por la asamblea general de este año que la fija en el 31 de mayo de 2014.

¿La Vía Catalana de la Diada reivindicará la independencia o la consulta?

Es un tema que ha generado un poco de debate. La Vía Catalana hacia la independencia es para conseguir la independencia, como indica su nombre. Llegar a la independencia es una vía larga o corta y su primera estación es la de la consulta. Si nos cierran esta estación, el tren tiene que seguir adelante y llegar a otras estaciones, como puedan ser las elecciones plebiscitarias o la declaración unilateral de independencia.

¿Esto se plantea ahora tras las declaraciones del presidente catalán, Artur Mas?

No, de hecho siempre lo habíamos tenido presente, es otro mecanismo muy legitimador también, porque permite que el pueblo pueda opinar sobre ello siempre que los partidos políticos lo planteen en las elecciones como un punto muy importante de su programa electoral. Sus declaraciones [de Mas] no nos han gustado y nos ha decepcionado un poco. El 2016 está muy lejos, excesivamente lejos; si en el 2014 no nos dejan hacer la consulta, en el mismo 2014 tenemos que celebrar elecciones plebiscitarias. El plan B es más o menos éste, pero la fecha la queremos antes. Lo seguiremos presionando.

¿El proceso sería, pues, conseguir una mayoría parlamentaria a favor de la independencia para que después el Parlament declare unilateralmente la independencia?

Exacto.

¿Pasando de España?

Exacto. De hecho, siempre acabaremos pasando de España porque una declaración unilateral de independencia, que es donde te acaba llevando todo, es contraria a toda la idea de ordenamiento jurídico español. Es algo… ilegal, pero para llevarlo a cabo necesitas la legitimación de la gran mayoría del pueblo, un mandato popular.

¿Una mayoría muy clara, no sólo absoluta?

Las elecciones se ganan con un 51%, nosotros preferimos un 99%. Nuestras sedes territoriales trabajan día a día para conseguir ampliar al máximo esta mayoría y convencer a los indecisos. Están llevando a cabo una labor ingente, saliendo a la calle a diario…

¿A diario?

Cada día hay actos; la movilización es algo impresionante. Estamos muy contentos de cómo responde la gente y nuestros asociados, que trabajan todas las horas que pueden para salir a la calle, ir donde hay más indecisos para explicar y para convencer. Es un trabajo de hormiga, que no se ve, que no sale en la tele. No son grandes actos, son pequeñas reuniones, poner puestos en la calle, repartir flyers, contar quiénes somos, qué queremos, qué hacemos, por qué tendrían que votar por la independencia. También llevamos a cabo jornadas de formación en todo el territorio para explicar cuál es la mejor manera de acercarse a la gente. No todos los indecisos son iguales. Tenemos un objetivo: queremos que los convencidos, ese 50 y pico por ciento que dicen que ya lo están, trabajen para convencer al 20% de indecisos y al 20% de “no”.

¿Qué pasa con aquéllos que no quieren la independencia pero sí más autogobierno dentro de un Estado más federal?

Estos para nosotros son indecisos y su idea es muy respetable. Queremos convencerlos, siguiendo con el símil ferroviario, de que España es una vía muerta que no lleva a ninguna parte. Intentar más pactos como se ha hecho durante estos 30 años es difícil. Que se unan a la vía catalana, y sigan adelante hacia un futuro más positivo.

El miércoles habrá también otra reivindicación en Barcelona en el marco de la cadena humana, la que convoca el Procés Constituent a rodear La Caixa en defensa de los derechos sociales y nacionales.

Las relaciones con el Procés Constituent son buenas y fluidas. Lo que nos diferencia es que ellos son un partido político con aspiraciones de entrar en el juego político y se pueden posicionar en otros temas de cariz más social. Nosotros estamos a favor de un estado más social y más próspero y creemos que un estado independiente nos beneficiaría a todos, pero no podemos tomar posición sobre si Mas hace o no recortes. Les ofrecimos formar parte de la Vía, que fueran todos a un tramo que estuviera libre, y ellos decidieron una opción más al margen y formar un ramal de la cadena. Ellos lo organizan, no tenemos nada que ver con ello.

¿Una organización que intenta convencer a los catalanes de que voten por la independencia no debería posicionarse sobre qué modelo de estado quiere?

No. Es decir, lo que queremos es el estado, pero quien ha de definirlo es la sociedad civil en general y los políticos en particular, que son los que tienen el poder dentro de las instituciones. Lo que intentamos es plantear el debate de cómo ha de ser el nuevo estado y exponer sus beneficios y la diferencia que hay entre la situación actual de la Catalunya autonómica y la Catalunya independiente y ver qué modelos podrían haber después de la independencia. Somos una entidad transversal, por tanto lo que hacemos es plantear los distintos debates. Acudimos, por ejemplo, a las manifestaciones del 1 de mayo, porque creemos que es una reivindicación social mayoritaria a la cual nos tenemos que sumar, pero las planteamos en positivo, no tanto criticar como reivindicar que hay una solución que está en nuestras manos y que con un estado independiente tendríamos más financiación y habría cosas que el actual gobierno no tendría que hacer, no se vería obligado a hacer o no podría hacer, en el sentido de que con más financiación no podría aplicar recortes ideológicos, como dicen algunos.

Preferís, pues, absteneros de cualquier crítica a políticos y gestores públicos.

Sí, creemos desde la Asamblea que la situación actual de recortes y crisis económica es global y que en nuestro caso se agrava por un déficit fiscal de 16.000 millones de euros anuales que perjudica mucho a las arcas de la Generalitat. Si no lo tuviéramos, la Generalitat no se vería tan apretada económicamente y seguramente no tendría que aplicar recortes.

¿No equivale eso a darle una coartada al Gobierno catalán?

No estoy diciendo que estemos a favor de los recortes. Lo que digo es que si fuéramos independientes… Estamos poniendo presión al Gobierno: estáis aplicando recortes pero podríais no hacerlo si trabajaseis por un estado independiente y ya lo tuviéramos, porque tendríamos más dinero. Tenemos muchos miembros y asociados que lo están pasando muy mal, pero en vez de enfrentarnos al Gobierno porque recorta, creemos que hay un agravio  económico que es el déficit fiscal y que es el que provoca gran parte de los recortes actuales. No entro en si los recortes están ideologizados o no.

¿El financiero es el principal argumento para convencer sobre la independencia?

Es un tema muy potente que da mucho de sí. El hecho de tener un déficit fiscal, una falta de inversiones del estado en Catalunya que se sufre a diario y que afecta a la gente. Intentamos trasladar estos números que pueden parecer tan grandes a la gente y hacerles ver que también les afectan.

¿Y los otros?

Depende de la gente. Hay gente que se convence cuando les hablas del tema histórico, de que éramos una nación, de que tenemos una historia milenaria y de que en el fondo desde hace 300 años estamos subyugados por el Estado español. Otros no quieren ni oír este argumento, les parece fuera de lugar. El tema de la lengua convence también a mucha gente. Si no tenemos un estado propio no podremos llevar a cabo unas políticas lingüísticas adecuadas para el catalán y el catalán podría perderse. O la política internacional: si fuéramos independientes tendríamos una voz propia y podríamos opinar y formar parte de los órganos internacionales y expresarnos en Europa y en el mundo, o no participar en este juego, porque hay gente a la que el tema europeo le genera muchas suspicacias. Y muchos más.